Carlos López Dzur
Su poesía, sus cuentos y su filosofía

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A Vicente Huidobro

Tú hablas, Vicente, acerca del poema que abre
mil puertas, el poema como llave.
Si te comprendo bien, el poema es social.
El poema es humano...
(si lo escondo, puede que sea cualquier cosa,
un gargajillo que tiré en la esquina, cuando nadie me viera,
un momento necio de mi privacía, que no compartí
con ninguno, un capricho, un gran ME VALE,
una maldición al género humano
porque me siento mísero, estúpido, amargado y culpable).

Gracias por decirme que el poema es una llave
y con ella estoy apto para darme sin tormento
a todos los que sean y se conviden
y que reclame así un lugar,  mi lugar
 entre los hombres nobles,
solidarios, creativos y adorables).

Pero... creado sea mi poema cuando miren los ojos.
Sí, lo entiendo. No siempre hay oyentes ni hay quien mira.
Ahí afuera están los pelmas, las almas con cabeza
de chorlito, los mudos y los sordos como tapias.

Vicente, en el mundo hay mucho silencio, vestido
en ruido y mucha oscuridad que posa dizque mirando.
¡Qué buen consejo para el poeta del futuro!
Que cuando un texto escriba lo perciba el que ve
y quiere verlo, que cuando vibre en ritmo
sea porque lo quiere el que oye, porque
si el hombre es piedra y lápida
un poema no sirve para nada.

Me dijíste, Vicente, porque yo te anhelaba
y temblaba, por espera de un gesto de tu boca,
tén alma y no hables a otra cosa que al alma
del oyente, «cuida tu palabra», inventa
el mundo nuevo de tu ser emocionado, no digas
meramente un graznido o un quejido de bestia
(el adjetivo del animal depredatorio no es muy diferente
al de una hiena, hasta los buitres invocan
su necesidad y el «ciclo de sus nervios»,
y sin embargo, muerden, atacan, devoran).

«El rigor verdadero reside en la cabeza».
Claro, claro. No escribiré mi verso
con la punta del rijo; no me interesa, en verdad,
escribir a las pindonchas y las güilas callejeras.
Ni a los pavoreales de la bullanguería.

Mejor mordería mi lengua. Callaría.
Ni molestarse en mirarlos ni en quererlos.
Vicente, que mi poema no sea copia
de marrulleros, populistas, engrandecidos
gorilas de la calle. Que cada cual se asuma
como puede, como quiere no da la medida.

Gracias por lo que informas de la rosa.
Lo comprendo. En pro ni en contra de la rosa
quiero versos. Seré más ambicioso, Vicente hermano.
Como tú, que algo florezca y que algo sea divino
bajo el sol que bendice. Los hijos de mi Rosa
jamás dirán: «No puedo, no entiendo,
no me atrevo».
Ellos serán como dioses.

http://www.mundopoesia.com/foros/poemas-espirituales-misticos-religiosos-ateistas-y-o-filosoficos/132859-a-vicente-huidobro.html#post1252896

Publicado por elzorro2 el 16 de Abril, 2008, 6:34 | Referencias (0)

 

 

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