Carlos López Dzur
Su poesía, sus cuentos y su filosofía

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A las ménades

... porque soy varón
y quiero serlo
y es hermoso el dolor en rijo,
explorar las raíces,
oler a la mujer y abundarse
en semillas, verse en el reto del azar
como pez-espermajo,
el primer amor dijo:
Voy a ser como el gozo,
echada originaria, abandonarse
al salto cuántico,
y querré a tus hijos y besaré
sus huesos antes que tú
quieras besarlos
y por ellos amarme.

Entonces, con su primer amor,
me lamieron los pómulos,
cerraron mis ojos y eran felices,
las apasionadas
y con alardes secretos, intersubjetivos,
me amaron y yo las quise.
Quiera yo, o no, vino la fe,
o de ella el vino,
el cachondo trago
y lo desconocido.

Mi boca bendijo los muslos abiertos
y el vientre que a mi sangre acunara
y a mi pasión y apellido
que llamaron, no fui yo quien lo hizo,
identidad y orgullo; nuestra familia,
Carlos, tu ser-con posibilidades,
julepe dionisíaco, Tu látigo,
tu salida de tí mismo,
tu noche y mi escándalo.

2.

A mí, porque soy varón
y quise serlo antes que llegara
la noche con sus hijos, las estrellas,
antes que se apresurara la mostración
a seducir todo lo oculto,
me dieron amor en su espejo circular
los astros y yo especulaba,
sin oir a las ménades del mundo
y me sabía padre de imágenes
no devueltas por sílice,
acaso sólo promisorias todavía.

Las voces soterradas de las ménades
aprendieron a mentir
y eran sólo miradas, indocumentadas,
palabras, en aparente desfasaje,
vidrios simulados en interrogatorios,
espejos chuecos, donde otros
distorsionados, mentidos, quedaban
con chumbas extremidades
y chata credulidad,
barrigón que no tenían semblante
y con información deshonesta
se permitieron certidumbre.

Yo no. Yo era padre antes del menstruo
y escapé de la luna volátil
y sus correspondencia de aséptica lujuria
y del rumbo de penumbra
y a esos espejos, mentirosos,
tolvaneras cognitivas de lo impuro,
dejé como a Sara en la sal
de la hecatombe
y fuí el rejego que pulsa
los mecanismos transgresores.

En los espacios unívocos, lineales,
que la Razón instrumental supuso únicos,
antes de que nacieran los que me llaman,
Carlos, Abram, padre mío,
me armé del hacha divisoria
y ví al hijo glorioso y deseado.
Yo ví más allá que el espejo
de los días.

3-1-1990http://es.geocities.com/baudelaire1998/esteticasmostrencas1.html

Publicado por elzorro2 el 23 de Enero, 2008, 7:49 | Referencias (0)

 

 

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