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13.
¿De dónde realmente se origina ese olor
de sabandijas, roedores esquilmados,
carnalitas putrine, dónde
se arriconan esas agonías?
Me agrede un espantajo puto,
abombao, excrementicio
de sobrajas, un juicio final
de podredumbre.
¡No me traigas aquí, Viajera Oscura!
Siempre me díste manantiales, limpios surtidores,
siempre te hallo en los prados de vanadio, ¿por qué
avanzas hoy hacia esta bruma oscura?
Vuelas tan bajo ahora que los veo.
Creen que viven aún, pero sus carnes despellejadas
los delata. De sus espaldas comen los ratones.
De entre sus dientes asoman gorgojitos.
14.
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insert>
15.
In the 1950s, Rafael Leonidas Trujillo Molina, a brigadier general and commander-in-chief of the Dominican Army, ranked among the world's weathiest people. By the day of his death, he had amassed a net worth of $800 million. According to Time magazine, he invested $100 million of that wealth in the United States and Puerto Rico: Himilce Novas
En la página oscura de las ambiciones del hombre,
en el Libro de las Horas, se citaron los instintos criminales
y observaste uno... fue uno de los remeros, aquel es...
Míralo y recuerda su rostro; no le temas jamás,
no lo imites ni defiendas ni cantes loas a su nombre.
Es Trujillo, el tirano. Sumiso al Vaticano
y al Imperialismo. Es un asesino mayor,
comandante en jefe de una casta de asesinos
por los cuatro costados. Egoicamente se autonombra
como su homónimo de España, Francisco Franco Bahomonde,
el Generalísimo, el Comandantín.
Este es uno, Tu Vecino. Lo nauseabundo
que circunda su barca él lo ocasiona;
sangre enferma de sus asesinas manos.
En el Astral, la Justicia se vomita por su causa,
mira si es él lo más brutal de los mundos uránicos,
mira si en la Tierra, nuestra Gaia ha llorado suficiente
cuando supo que lo llevaron al Caribe
con Tres Viejas mudas, ciegas, sin aroma,
Circes de horizontes de dolor y engaño;
vientres sin la riqueza de los cinco sentidos.
Pudo haberlo parido una hiena; por la tripa
de su ombligo que se asomaran escorpiones.
Pudo haber sido que en vez de cartas, su padre
solapador repartiera inuendos, infamias, chantajes,
o tal vez, si lo tocara la vergüenza con su magia,
al ver a la Marina cañonera americana,
apoyando al engendro de su hijo, emitiera
un telegrama para el mundo:
El hijo de un cartero, el que nació en mi casa,
es un ladrón entre ladrones,
vendepatria de cuerpo entero, se robó
las elecciones, estafó a Horacio Vázquez,
se prepara para sembrar el miedo,
el caos, la némesis, el ultraje colectivo.
En la página oscura de las ambiciones del hombre,
toca a este panoico dar sus treinta años de servicio
a las más bajas villanías, al egoísmo, a la inclemencia
contra el prójimo; míralo entonces, Veedor de lo ya-sido.
Lo hallarás, como hoy, escudriñando, entre viejas revistas,
cómo sostener erecto el pene, cómo estimularse, sin fallar
las puñetas, cómo intensificar sus aberradas
fantasías de sexo, a falta de erotismo puro.
16.
By 1957, Trujillo had six spy operations in place, which supplied him with and endless stream of information on "unreliables" and ordinary citizens. Dominicans soon learned that a neighbor or even a trusted friend might be a spy... He controlled the press and the schools with an iron fist, and, thus, the minds of the Dominican peoples. He quelled dissent through torture and genocidal massacres of the opposition, through the close monitoring of each and every citizen: Himilce Novas
Está tan sólo el pobre diablo.
Cree que todo el mundo lo persigue.
O que vendrán a verlo. Los que no le comprenden
e impusieron sanciones de la OEA
sobre su imperio en entredicho, esperan
según él, que les llegue. Les ofrezca migajas.
Les gestione un empleo. Les perdone un delito.
Este viaje es sólo temporario exilio.
Por lo bajo, se figura que es un dios caribeño.
Por envidia, cree que lo roban, que la gente lo maldice
cada vez que da la espalda para despedirse.
Que el Presidente Betancourt de Venezuela
es un hipócrita, títere como él de otros poderes.
Zapatillas de los extranjeros, él y sus iguales.
Está tan solo que piensa que ultrajará a las tres Mirabales.
Será esta noche. Ha comenzado matando a sus maridos;
pero él quiere a Dedée, la temerosa, la pequeña.
Ella sí le ha gustado, la clavará en su vientre.
Se escondió entre esas cajas de libros
de poesía, con informes de sexo, porno y felatorismo,
cómo ser el vigoroso, eterno salta-cama,
cómo cingarse mulatas como él y blancas del jetset
latinoamericano, anglo-europeo y gringas putangonas
que lo quieran insaciable y él se monta a sus haitianas
por el culo, mientras medita cómo hacer que sus opositores
le chupen el capullo, de rodillas ante él.
Que hagan lo mismo, así lo hará Dedée, Patria, Minerva,
María Teresa, todas, todas... y lo llamarán
Generalísmo, perseguidor de Mariposas.
Algunos no obedecen; no se acercan a la mira
de sus pistoleros, asesinos en uniformes,
diseñados por él mismo; costurero de homicidios.
Saben quién es. El alcance de su conturbernio
con el imperialismo; el yankee que lo instaura.
Lo utiliza, lo condona, lo impone.
El, suplidor de café para los gringos,
tabaco y caña, tiene a sus amos contentos.
Habla con sendos acentos sus pestes contra el comunismo;
apoya la Doctrina de la Guerra Fría, las torturas
de la Mano de Hierro contra quien mencione
al Nuevo Hombre, con su sociología
ajena al robo, la acumulación, el ultraje
de los solidarismos y la valentía
que lo sostiene todo.
Mira allá... manotea ante una escena
de su engañoso karma; él ordenó el secuestro
de Jesús Galíndez, profesor de Columbia University.
«¿Cuántas veces tendré que matarte?», le pregunta.
«¡Sigues vivo! ¡Por tu culpa tengo problemas
con el Congreso del Norte! ¿Quieres dinero?
¡Tómalo de estas cajas, son mías, traje mucho,
todo el dinero del mundo, hoy es mío!»
Rodeado está de gorgojos y no lo sabe.
Todo lo que aparenta que es real es su mentira.
Está solo, ya no hay matones a su lado.
Jesús Galíndez, como yo, no se asomaría
a este pasaje del ser. Bitácora mortuoria.
No él, no yo, por propio gusto.
17.
La ayuda militar dada por los Estados Unidos ha creado o impulsado la ventaja relativa de los militares sobre los civiles: Octavio Ianni
a Julieta Alvarez, novelista dominicana
¿Es ésto un areito? ¿Se han pintado con totito
de achiote esta noche las almas de mis Antillas?
¿O ésta es otra visión de la bruma? Lo desconozco.
¡Oigo tambores! me está doliendo lo tierno del oído.
Mas ya no hay ese olor escabroso de horas antes.
¿Qué veo, en realidad? ¿Que me díste a escuchar?
¿Dónde me llevas, Viajera?
¡Gritan ese nombre! Trujillo el asesino.
Oigo unos ayes, millares y reclaman cadáveres
en los cañaverales, cadáveres de negros abaleados.
El luto se alimenta de tambores. De vudú santo.
Más ensordecedores hoy que los disparos
de metrallas por los cafateles, más atronadores
que las matanzas que a Trujillo enorgullecen,
basándose en darwinismo social, en Patria Nueva,
sin esos negros a los que llama inmundos invasores.
¿Por qué mienten y dicen que es un agricultor
y ganadero y que en la Villa de San Cristóbal
tiene el honor y la lealtad de los suyos,
y le llaman Doctor, no matarife, Benefactor,
no asalta pueblos, apropiador de los ajenos
hatos y cuatrero, Padre de una Patria Nueva?
¿Por qué deifican los ladrones y verdugos?
Déjame que te diga
como yo lo veo: valentón en armas
del intervencionismo extranjero, yankee
de corazón perverso nacido en la mulatada
de opresores de su propio pueblo.
El espíritu de Roosevelt se le pasó a la sangre.
El «Fair Deal» de Truman los gábilos le alimenta
con anticomunismo, lujuria da para que despoje
a su prójimo, los asesine en nombre del librempresarismo.
Su solución a los límites de frontera
con el vecino haitiano, es supresión a ese obreraje
tan negro como el silencio oscuro de los cobardes
y antisolidarios, tan negro como el agujero
que se lo traga todo, en singularidad
de extremo cósmico y asfixia de la luz.
Déjame que te diga, Viajera, lo que me dijeron
los tambores esta noche, cuando les sobra
más llanto a mis ojos, con el sentido visual
con que me dotas en medio de los muertos.
Dieciseis mil haitianos se murieron;
ninguno escuché en el orbe mundano que dijera:
¡Hermanos, seres míos, fraternas criaturas
que han de llamarse el hombre, el ser-viviente,
colaboradores de la zafra, manos labriegas,
colectores del cafeto! ¡Hermanos míos!
Se echaron a dispararles en cruces de caminos,
a violar sus mujeres, abrir a cuchillo sus niños.
Uniformados a la hechura de Trujillo, benditos
con la anuencia de los americanos, ajenos
a una consciencia que detenga el genocidio.
18.
Ahora qué pensaré de Henri Christopher,
despótico cómo fue, cruel desde su roca oscura,
Emperador de los bichos siniestros en el Aire!
¿Qué lugar daré a Jean Pierre Boyer
si invadió a Santo Domingo y no salió
en veintidós años del territorio que no le pertenece?
¿Qué hicíste Vilbrum G. Sam, qué mala
dictadura perpetuante, con qué atrajíste al yankee
que se quedó con tus aduanas y,
en diecinueve años, te llamó ingobernable
tabernáculo de demonios; qué será de tu conciencia
Sténio Vicent, qué será de tu país, hoy,
21 de agosto de 1934, cuando Roosevelt
retira sus marinos, sus tropelía
de asaltos pacificadores?
19-8-1983
Anteriormente perteneciente a la colección
«Cuaderno de amor a Haití», premiado
por el Liceo de Cultura Iberoamericana de Los Angeles
*
19.
No es Eris quien vino a tí.
Te dejé por un instante, tan breve en rigor,
y se acercaron los espesos panteoneros,
los suculentos ultrajadores del Aire,
demonios promisorios de jactancia.
Un solo momentillo les basta para ahogarte
en su danza macabra, festival de alas rotas
y resonancias criminales e ilotismo.
Aférrate a mi plumaje, a mis palomas blancas.
Apetécete en mis pezones. Bebe mi leche nívea.
Enróscate en mis muslos con tu tierna tibieza
y de mis suaves tersuras, aprende, afírmate
como lo harás fielmente en tu mundo
hasta que aprendas la erótica de lo solidario.
20.
No subirá a la barca de gloria ninguno / ninguna
cuyos tratos hayan sido con las viejas cochinas
/ las Gracae, traidoras, obstruyentes
del Sendero de Dicha / porque el misterio
que me da la Muerte es el evangelio del Reposo.
Tú poco has presenciado todavía.
Poco tienes aún para comunicar al mundo.
¿Tú... qué añadirás al canto de mi sociología
si no te muestro realmente lo que ha sido
y lo que viven los hijos de la muerte?
Hoy quiero probarte los sentidos
y que despierten bien, vívidamente,
donde yo te envío, porque en el aire nauseabundo
es que navegan estos atrasados entes
de la bullanguería, el karma sucio de los mentirosos,
el escándalo vil de noveleros y Don Nadie.
Escríbelo para esta oralidad de los demonios.
Lo que aprendas pásalo a tus hijos,
a tus amigos, a tus colegas. Dílés que...
víste la muerte conmigo, la olfateaste,
te ensordecíste con el quejido de los que mueren
injustamente tronchados por la espada, sabes
ya el clamor de la herida, la roncha que levanta
el tormento, la memoria que deja una tortura;
tú sabes, porque ya conmigo te conmueves,
el sabor verdadero de las lágrimas,
pero el misterio de oro lectivo que ella forja
en la carne hermoseada por mi encuentro,
en el ser-de-lo tierno.
En esta oralidad de los fermentos, hay
mucho que tocar con los sentidos, hay
mucho que devolver al ente, hay
mucho que saborear antes de proclamar
qué es un veneno, el mal aliento, el asco.
21.
La muerte es el mejor de los procesos.
La muerte es el poema del poema.
La muerte es el inicio de las mejores creaciones.
La muerte da su esencia para todas las caducidades.
La muerte es la sensación de que eres infinito
y la certeza soy Yo, tu informante del ego-cesativo
en tu garganta cantora para las madrugadas.
Te doy en vida, mi Verdad, te presto ya
la Joya de mis alegrías, la erótica de mi esplendor,
mi juventud eterna, mis Cárites. Contigo
me echaré en la sepultura, contigo ya tengo compañero.
22.
Si no te conociera, Carlos, desde antes
de que pudieras recordarme, no sería tan espléndida.
Te diría lo que a otros que aún no me han creído.
«Usted está cerca de mí. Problamente, aprenderemos
que la misma llama nos tiene encendidos:
Vida es saber que un poco de mi luz será suya,
aunque yo sea la muerte y que también su pabilo iridiscente
comunica calor. Un poquito es mío. Somos alientos
que se aproximan, cohabitantes metáforas
de comunión en la Tierra y buscan darse un beso».
Alguna vez la mariposa que vuela se está quieta
sobre la hoja visible. Somos entonces las metáforas
del humus en el aire y bajamos atraídas por idénticas ramas.
23.
Hoy somos usted y yo que nos citamos para reconocernos
como larvas... Usted leerá un poema que mi mano
estuvo sacando de la Llama de mi eterna existencia.
Usted, sentado(a) a mi lado como oyente
se volverá tantico mi garganta, mis sentidos
porque sus palabras alguna vez se las dije
(pero usted no recuerda, yo soy la muerte siempre).
Usted quiso decirlas, pero no las sabía todavía
hasta hoy que pudo recordarlas; usted las dices
por ambos, pero me pertenecen.
24.
Ahora yo seré una parte de sus ojos.
He hallado sus pupilas tan fieles y gozosas
que allí, en sus cuencas, me gustará
que se coloque mi escenario, las pupilas mías
porque yo doy lealtad a mi geografía,
memoria a los seres que adoro.
Yo hoy te amaré por tus ojos;
picotéame tú con los tuyos.
Mírame como yo te he mirado.
25.
Sea mi sentido el que ve cuando ya no veo.
Amame, por mis viejas palabras.
Usted trae ojos de gozo y, yo por usted,
olvido ojos de llanto, admito vibraciones sonoras
como un eco, alguien me habla, se atreve
a hacerlo, aunque yo soy la muerte.
26.
Hay una geografía de los dos en este instante.
Al fin sé que estamos juntos, siendo
intransferiblemente distintos. Si hemos de estar tan cerca,
díme un Yo Dulce, yo voy a tutearte; seamos la misma llama.
Observemos el mismo fuego y, si me prestas las pupilas,
aunque sea por lo que dure este simulacro de la muerte,
amaremos el encuentro, volveremos cada vez que tú mueras.
A oídas me vuelvo rumorcillo de aguas.
Sé que te gusta el Chorro de Collazo,
el Lago Guajataca y siempre fluirán manantiales
si estamos juntos. Los produciré en los lugares
donde tú me digas; en nombre de las ninfas
que tú amas; a alguna quebrada llámala
Mirabales, como el barrio de tus ancestros,
tu madre, tu abuela, los Cadafalch y Vélez,
los Ortices, los Prat, los Alicea...
voy a suplir el agua. Voy a hacerte una fuente.
A pálpitos, ya sospechas mis metáforas mayores,
a corazón las creíste, las metíste en tu vida,
en tus existenciarios, soy tan feliz
porque tengo un amigo que me cree y las comparte.
Tú te has citado en mi rincón y avanzaste
con tu paso suficiente y yo salí de mis paraísos
ya que llamas al ángel... y me delato si vengo
y al decirte «Te quiero». Estarás a solas conmigo.
Tenemos un poema y una llama
y un paisaje y un riachuelo y en común
provocaremos que fluyan muchos más manantiales.
5-2-1995
27.
Anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles
de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados,
de los cuales el mundo no era digno; errando por los desiertos,
por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la Tierra:
Hebreos 11:37-38
A otros en cambio les diré: Ustedes son peores.
Tienen el corazón vacío.
Vestidos están de crímenes hasta la médula;
pero se reúnen a invocar los nombres
que ellos conocieron, sin la culpa que a ustedes acusa.
Sin las lágrimas de puercos, brutos gadarenos,
tan hambrientos, pobres, maltratados, cubiertos
de pieles de ovejas y cabras, fugitivos de allá para acá,
sustituyen por sus caprichos a los autenticados
por su fe, su creatividad, su justicia.
¿Qué ofrenda van a dar, a dejar por testimonio?
Ustedes son peores; echaron a Agar al hambre,
al abandono; levantaron un puñal contra el niño risueño,
Isaac de la promesa; ¿para qué hablan entonces?
¿para qué su estado y su sacerdocio?
¿para que su democracia y su humanismo cívico?
¿para qué su chueca lealtad de mercenarios
en nombre del más útil, o el más apto?
Al que todo lo sufre, lo vive y lo declara,
al que se ha dolido hasta la sangre, han ido a buscarlo,
les dieron patadas, abrieron a espada sus vientres.
28.
Ustedes son peores.
Han cantado corridos para los criminales,
el narco, el vicioso, los exterminadores;
los idealizan puercamente
con su chueca lealtad de mercenarios.
Sustituyeron, perversos, el honesto
testimonio del que se dolió hasta la sangre
para danzar sus pies con furia de galaxia
por lo bueno y lo hermoso.
Pues bien, no andarán conmigo
ni brotarán canciones de sus labios.
No se llagarán en estigmas de amor
para que yo les cure, no compartirán
conmigo, misterio y llama.
Hagan sus corridos, tigres del Norte pudrido,
sur de mentacatos, homicidio y descarrío.
Prediquen sus razones oscuras, sean pavlovianos
con los monos y los perros de sus folclorismos.
29.
A los míos, a los que llamo Mis Hijos,
Pueblo Amado, enanos de los Cinco Sentidos,
mi esencia doy, instruyo con la sorpresiva presencia
de mi hallazgo, con la irrupción acompañante
del Ser-mío; doy mi pan que dulce muerte,
y la continuidad de otra vida, el Futuro.
¡Bendito sea el que quiere un porvenir
y lo jala por el calcañar y el que siendo güero
y velludo como una pellizca, se resurge, se plasma
con presencia sublime con dos querubines
en sus ojos y emocionada voz que dice:
«¡Aquí estoy, quiéreme como al primus inter pares!
Asómame pues a la vida que entre sombras estoy
y sediento por autenticidades. ¡Házme cantar
para los vivos porque en vano me cansé
por hacerlo a los muertos! Yo soy el ladrón
que más amo lo que tienes en lo oculto
y, más allá del tiempo de mis años,
me gustarás como mi cómplice
y acompañarte, Viajera Oscura».
30.
Vino tu hermano con engaño, y tomó tu bendición. Y Esaú respondió: Bien llamaron su nombre Jacob pues me ha suplantado dos veces. Se apoderó de mi progenitua y aquí ahora ha tomado mi bendición: Génesis: 21: 35-36
Bajo la piel del carnero
(mas no en la página vacía de la indiferencia
sin sustancia) está la bendición, el camino,
la estrella más brillante: David en seis sentidos
expresado, el hijo con raíz, a son of the Soil!
e Isaac que bendice y yo, Viajera Oscura,
que los recibo donde Astrae es justicia
y un valle de vanadio, mis lágrimas.
Pero lo que está más bajo de la piel
es mío, la carne es caduca, pero no lo son
mis ríos uterinos, la Tierra que protejo
y al hombre / mujer doy por abrigo y amparo.
Ego, cesa. Yo te recibo; despídete de la Madre,
de los nichos ecológicos, de amores gentilicios,
de la íntimas simbiosis, de las vecinas dependencias;
ego, cesa. El ego tiene que morir, irse conmigo,
dejar que yo sea su memoria, su nuevo canto.
Todo lo que quito, al fin y a la postre, lo devuelvo.
Si. Soy ladrona de vida pura; no quiero Ego de muertos.
Digo, en la orilla de las Estigias del planeta,
Desligáos del cadáver. Un cadáver no sirve.
Sóis más que huesos mugrientos;
la vida sin los huesos, hoy se inicia.
Desligáos de toda |