Carlos López Dzur
Su poesía, sus cuentos y su filosofía

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Oralidad / Frags. 13-35

 

      13.

¿De dónde realmente se origina ese olor

de sabandijas, roedores esquilmados,

carnalitas putrine, dónde

se arriconan esas agonías?

Me agrede un espantajo puto,

abombao, excrementicio

de sobrajas, un juicio final

de podredumbre.

 

¡No me traigas aquí, Viajera Oscura!

Siempre me díste manantiales, limpios surtidores,

siempre te hallo en los prados de vanadio, ¿por qué

avanzas hoy hacia esta bruma oscura?

 

Vuelas tan bajo ahora que los veo.

Creen que viven aún, pero sus carnes despellejadas

los delata. De sus espaldas comen los ratones.

De entre sus dientes asoman gorgojitos.

         14.

      <

insert>

         15.

In the 1950s, Rafael Leonidas Trujillo Molina, a brigadier general  and commander-in-chief of the Dominican Army, ranked among the world's weathiest people. By the day of his death, he had amassed a net worth of $800 million. According to Time magazine, he invested $100 million of that wealth in the United States and Puerto Rico: Himilce Novas

 En la página oscura de las ambiciones del hombre,

en el Libro de las Horas, se citaron los instintos criminales

y observaste uno... fue uno de los remeros, aquel es...

Míralo y recuerda su rostro; no le temas jamás,

no lo imites ni defiendas ni cantes loas a su nombre.

 

Es Trujillo, el tirano. Sumiso al Vaticano

y al Imperialismo. Es un asesino mayor,

comandante en jefe de una casta de asesinos

por los cuatro costados. Egoicamente se autonombra

como su homónimo de España, Francisco Franco Bahomonde,

el Generalísimo, el Comandantín.

 

Este es uno, Tu Vecino. Lo nauseabundo

que circunda su barca él lo ocasiona;

sangre enferma de sus asesinas manos.

En el Astral, la Justicia se vomita por su causa,

mira si es él lo más brutal de los mundos uránicos,

mira si en la Tierra, nuestra Gaia ha llorado suficiente

cuando supo que lo llevaron al Caribe

con Tres Viejas mudas, ciegas, sin aroma,

Circes de horizontes de dolor y engaño;

vientres sin la riqueza de los cinco sentidos.

 

Pudo haberlo parido una hiena; por la tripa

de su ombligo que se asomaran escorpiones.

Pudo haber sido que en vez de cartas, su padre

solapador repartiera inuendos, infamias, chantajes,

o tal vez, si lo tocara la vergüenza con su magia,

al ver a la Marina cañonera americana,

apoyando al engendro de su hijo, emitiera

un telegrama para el mundo:

 

El hijo de un cartero, el que nació en mi casa,

es un ladrón entre ladrones,

vendepatria de cuerpo entero, se robó

las elecciones, estafó a Horacio Vázquez,

se prepara para sembrar el miedo,

el caos, la némesis, el ultraje colectivo.

 

En la página oscura de las ambiciones del hombre,

toca a este panoico dar sus treinta años de servicio

a las más bajas villanías, al egoísmo, a la inclemencia

contra el prójimo; míralo entonces, Veedor de lo ya-sido.

 

Lo hallarás, como hoy, escudriñando, entre viejas revistas,

cómo sostener erecto el pene, cómo estimularse, sin fallar

las puñetas, cómo intensificar sus aberradas

fantasías de sexo, a falta de erotismo puro.

 

            16.

 

By 1957, Trujillo had six spy operations in place, which supplied him with and endless stream of information on "unreliables" and ordinary citizens. Dominicans soon learned that a neighbor or even a trusted friend might be a spy... He controlled the press and the schools with an iron fist, and, thus, the minds of the Dominican peoples. He quelled dissent through torture and genocidal massacres of the opposition, through the close monitoring of each and every citizen: Himilce Novas

 

Está tan sólo el pobre diablo.

Cree que todo el mundo lo persigue.

O que vendrán a verlo. Los que no le comprenden

e impusieron sanciones de la OEA

sobre su imperio en entredicho, esperan

según él, que les llegue. Les ofrezca migajas.

Les gestione un empleo. Les perdone un delito.

Este viaje es sólo temporario exilio.

Por lo bajo, se figura que es un dios caribeño.

 

Por envidia, cree que lo roban, que la gente lo maldice

cada vez que da la espalda para despedirse.

Que el Presidente Betancourt de Venezuela

es un hipócrita, títere como él de otros poderes.

Zapatillas de los extranjeros, él y sus iguales.

 

Está tan solo que piensa que ultrajará a las tres Mirabales.

Será esta noche. Ha comenzado matando a sus maridos;

pero él quiere a Dedée, la temerosa, la pequeña.

Ella sí le ha gustado, la clavará en su vientre.

 

Se escondió entre esas cajas de libros

de poesía, con informes de sexo, porno y felatorismo,

cómo ser el vigoroso, eterno salta-cama,

cómo cingarse mulatas como él y blancas del jetset

latinoamericano, anglo-europeo y gringas putangonas

que lo quieran insaciable y él se monta a sus haitianas

por el culo, mientras medita cómo hacer que sus opositores

le chupen el capullo, de rodillas ante él.

Que hagan lo mismo, así lo hará Dedée, Patria, Minerva,

María Teresa, todas, todas... y lo llamarán 

Generalísmo, perseguidor de Mariposas.

 

Algunos no obedecen; no se acercan a la mira

de sus pistoleros, asesinos en uniformes,

diseñados por él mismo; costurero de homicidios.

Saben quién es. El alcance de su conturbernio

con el imperialismo; el yankee que lo instaura.

Lo utiliza, lo condona, lo impone.

El, suplidor de café para los gringos,

tabaco y caña, tiene a sus amos contentos.

Habla con sendos acentos sus pestes contra el comunismo;

apoya la Doctrina de la Guerra Fría, las torturas

de la Mano de Hierro contra quien mencione

al Nuevo Hombre, con su sociología

ajena al robo, la acumulación, el ultraje

de los solidarismos y la valentía

que lo sostiene todo.

 

Mira allá... manotea ante una  escena

de su engañoso karma; él ordenó el secuestro

de Jesús Galíndez, profesor de Columbia University.

«¿Cuántas veces tendré que matarte?», le pregunta.

«¡Sigues vivo! ¡Por tu culpa tengo problemas

con el Congreso del Norte! ¿Quieres dinero?

¡Tómalo de estas cajas, son mías, traje mucho,

todo el dinero del mundo, hoy es mío!»

 

Rodeado está de gorgojos y no lo sabe.

Todo lo que aparenta que es real es su mentira.

Está solo, ya no hay matones a su lado.

Jesús Galíndez, como yo, no se asomaría

a este pasaje del ser. Bitácora mortuoria.

No él, no yo, por propio gusto.

 

            17.

La ayuda militar dada por los Estados Unidos ha creado o impulsado la ventaja relativa de los militares sobre los civiles: Octavio Ianni

             a Julieta Alvarez, novelista dominicana 

¿Es ésto un areito? ¿Se han pintado con totito

de achiote esta noche las almas de mis Antillas?

¿O ésta es otra visión de la bruma? Lo desconozco.

¡Oigo tambores! me está doliendo lo tierno del oído.

Mas ya no hay ese olor escabroso de horas antes.

¿Qué veo, en realidad? ¿Que me díste a escuchar?

¿Dónde me llevas, Viajera?

 

¡Gritan ese nombre! Trujillo el asesino.

Oigo unos ayes, millares y reclaman cadáveres

en los cañaverales, cadáveres de negros abaleados.

El luto se alimenta de tambores. De vudú santo.

Más ensordecedores hoy que los disparos

de metrallas por los cafateles, más atronadores

que las matanzas que a Trujillo enorgullecen,

basándose en darwinismo social, en Patria Nueva,

sin esos negros a los que llama inmundos invasores.

 

¿Por qué mienten y dicen que es un agricultor

y ganadero y que en la Villa de San Cristóbal

tiene el honor y la lealtad de los suyos,

y le llaman Doctor, no matarife, Benefactor,

no asalta pueblos, apropiador de los ajenos

hatos y cuatrero, Padre de una Patria Nueva?

¿Por qué deifican los ladrones y verdugos?

 

Déjame que te diga

como yo lo veo: valentón en armas

del intervencionismo extranjero, yankee

de corazón perverso nacido en la mulatada

de opresores de su propio pueblo.

El espíritu de Roosevelt se le pasó a la sangre.

El «Fair Deal» de Truman los gábilos le alimenta

con anticomunismo, lujuria da para que despoje

a su prójimo, los asesine en nombre del librempresarismo.

 

Su solución a los límites de frontera

con el vecino haitiano, es supresión a ese obreraje

tan negro como el silencio oscuro de los cobardes

y antisolidarios, tan negro como el agujero

que se lo traga todo, en singularidad

de extremo cósmico y asfixia de la luz.

 

Déjame que te diga, Viajera, lo que me dijeron

los tambores esta noche, cuando les sobra

más llanto a mis ojos, con el sentido visual

con que me dotas en medio de los muertos.

Dieciseis mil haitianos se murieron;

ninguno escuché en el orbe mundano que dijera:

 

¡Hermanos, seres míos, fraternas criaturas

que han de llamarse el hombre, el ser-viviente,

colaboradores de la zafra, manos labriegas,

colectores del cafeto! ¡Hermanos míos!

 

Se echaron a dispararles en cruces de caminos,

a violar sus mujeres, abrir a cuchillo sus niños.

Uniformados a la hechura de Trujillo, benditos

con la anuencia de los americanos, ajenos

a una consciencia que detenga el genocidio.

 

            18.

Ahora qué pensaré de Henri Christopher,

despótico cómo fue, cruel desde su roca oscura,

Emperador de los bichos siniestros en el Aire!

¿Qué lugar daré a  Jean Pierre Boyer

si invadió a Santo Domingo y no salió

en veintidós años del territorio que no le pertenece?

¿Qué hicíste Vilbrum G. Sam, qué mala

dictadura perpetuante, con qué atrajíste al yankee

que se quedó con tus aduanas y,

en diecinueve años, te llamó ingobernable

tabernáculo de demonios; qué será de tu conciencia

Sténio Vicent, qué será de tu país, hoy,

21 de agosto de 1934, cuando Roosevelt

retira sus marinos, sus tropelía

de asaltos pacificadores?

 

            19-8-1983 

 

Anteriormente perteneciente a la colección

«Cuaderno de amor a Haití», premiado

por el Liceo de Cultura Iberoamericana de Los Angeles

 

*

            19.

 

No es Eris quien vino a tí.

Te dejé por un instante, tan breve en rigor,

y se acercaron los espesos panteoneros,

los suculentos ultrajadores del Aire,

demonios promisorios de jactancia.

 

Un solo momentillo les basta para ahogarte

en su danza macabra, festival de alas rotas

y resonancias criminales e ilotismo.

 

Aférrate a mi plumaje, a mis palomas blancas.

Apetécete en mis pezones. Bebe mi leche nívea.

Enróscate en mis muslos con tu tierna tibieza

y de mis suaves tersuras, aprende, afírmate

como lo harás fielmente en tu mundo

hasta que aprendas la erótica de lo solidario.

 

            20.

No subirá a la barca de gloria ninguno / ninguna

cuyos tratos hayan sido con las viejas cochinas

/ las Gracae, traidoras, obstruyentes

del Sendero de Dicha / porque el misterio

que me da la Muerte es el evangelio del Reposo.

 

Tú poco has presenciado todavía.

Poco tienes aún para comunicar al mundo.

¿Tú... qué añadirás al canto de mi sociología

si no te muestro realmente lo que ha sido

y lo que viven los hijos de la muerte?

 

Hoy quiero probarte los sentidos

y que despierten bien, vívidamente,

donde yo te envío, porque en el aire nauseabundo

es que navegan estos atrasados entes

de la bullanguería, el karma sucio de los mentirosos,

el escándalo vil de noveleros y Don Nadie.

 

Escríbelo para esta oralidad de los demonios.

Lo que aprendas pásalo a tus hijos,

a tus amigos, a tus colegas. Dílés que...

víste la muerte conmigo, la olfateaste,

te ensordecíste con el quejido de los que mueren

injustamente tronchados por la espada, sabes

ya el clamor de la herida, la roncha que levanta

el tormento, la memoria que deja una tortura;

tú sabes, porque ya conmigo te conmueves,

el sabor verdadero de las lágrimas,

pero el misterio de oro lectivo que ella forja

en la carne hermoseada por mi encuentro,

en el ser-de-lo tierno.

 

En esta oralidad de los fermentos, hay

mucho que tocar con los sentidos, hay

mucho que devolver al ente, hay

mucho que saborear antes de proclamar

qué es un veneno, el mal aliento, el asco.

 

            21.

 

La muerte es el mejor de los procesos.

La muerte es el poema del poema.

La muerte es el inicio de las mejores creaciones.

La muerte da su esencia para todas las caducidades.

La muerte es la sensación de que eres infinito

y la certeza soy Yo, tu informante del ego-cesativo

en tu garganta cantora para las madrugadas.

 

Te doy en vida, mi Verdad, te presto ya

la Joya de mis alegrías, la erótica de mi esplendor,

mi juventud eterna, mis Cárites. Contigo

me echaré en la sepultura, contigo ya tengo compañero.

 

            22.

Si no te conociera, Carlos, desde antes

de que pudieras recordarme, no sería tan espléndida.

Te diría lo que a  otros que aún no me han creído.

 

«Usted está cerca de mí. Problamente, aprenderemos

que la misma llama nos tiene encendidos:

Vida es saber que un poco de mi luz será suya,

aunque yo sea la muerte y que también su pabilo iridiscente

comunica calor. Un poquito es mío. Somos alientos

que se aproximan, cohabitantes metáforas

de comunión en la Tierra y buscan darse un beso».

 

Alguna vez la mariposa que vuela se está quieta

sobre la hoja visible. Somos entonces las metáforas

del humus en el aire y bajamos atraídas por idénticas ramas.

 

            23.

Hoy somos usted y yo que nos citamos para reconocernos

como larvas... Usted leerá un poema que mi mano

estuvo sacando de la Llama de mi eterna existencia.

Usted, sentado(a) a mi lado como oyente

se volverá tantico mi garganta, mis sentidos

porque sus palabras alguna vez se las dije

(pero usted no recuerda, yo soy la muerte siempre).

Usted quiso decirlas, pero no las sabía todavía

hasta hoy que pudo recordarlas; usted las dices

por ambos, pero me pertenecen.

 

            24.

Ahora yo seré una parte de sus ojos.

He hallado sus pupilas tan fieles y gozosas

que allí, en sus cuencas, me gustará

que se coloque mi escenario, las pupilas mías

porque yo doy lealtad a mi geografía,

memoria a los seres que adoro.

Yo hoy te amaré por  tus ojos;

picotéame tú con los tuyos.

Mírame como yo te he mirado.

 

            25.

 Sea mi sentido el que ve cuando ya no veo.

Amame, por mis viejas palabras.

Usted trae ojos de gozo y, yo por usted,

olvido ojos de llanto, admito vibraciones sonoras

como un eco, alguien me habla, se atreve

a hacerlo, aunque yo soy la muerte.

            26.

Hay una geografía de los dos en este instante.

Al fin sé que estamos juntos, siendo

intransferiblemente distintos. Si hemos de estar tan cerca,

díme un Yo Dulce, yo voy a tutearte; seamos la misma llama.

Observemos el mismo fuego y, si me prestas las pupilas,

aunque sea por lo que dure este simulacro de la muerte,

amaremos el encuentro, volveremos cada vez que tú mueras.

 

A oídas me vuelvo rumorcillo de aguas.

Sé que te gusta el Chorro de Collazo,

el Lago Guajataca y siempre fluirán manantiales

si estamos juntos. Los produciré en los lugares

donde tú me digas; en nombre de las ninfas

que tú amas; a alguna quebrada llámala

Mirabales, como el barrio de tus ancestros,

tu madre, tu abuela, los Cadafalch y Vélez,

los Ortices, los Prat, los Alicea...

voy a suplir el agua. Voy a hacerte una fuente.

 

A pálpitos, ya sospechas mis metáforas mayores,

a corazón las creíste, las metíste en tu vida,

en tus existenciarios, soy tan feliz

porque tengo un amigo que me cree y las comparte.

 

Tú te has citado en mi rincón y avanzaste

con tu paso suficiente y yo salí de mis paraísos

ya que llamas al ángel... y me delato si vengo

y al decirte «Te quiero». Estarás a solas conmigo.

 

Tenemos un poema y una llama

y un paisaje y un riachuelo y en común

provocaremos que fluyan muchos más manantiales.

       5-2-1995

        27.

Anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles

de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados,

de los cuales el mundo no era digno; errando por los desiertos,

por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la Tierra:

Hebreos 11:37-38

 

A otros en cambio les diré: Ustedes son peores.

Tienen el corazón vacío.

Vestidos están de crímenes hasta la médula;

pero se reúnen a invocar los nombres

que ellos conocieron, sin la culpa que a ustedes acusa.

 

Sin las lágrimas de puercos, brutos gadarenos,

tan hambrientos, pobres, maltratados, cubiertos

de pieles de ovejas y cabras, fugitivos de allá para acá,

sustituyen por sus caprichos a los autenticados

por su fe, su creatividad, su justicia.

 

¿Qué ofrenda van a dar, a dejar por testimonio?

Ustedes son peores; echaron a Agar al hambre,

al abandono; levantaron un puñal contra el niño risueño,

Isaac de la promesa; ¿para qué hablan entonces?

¿para qué su estado y su sacerdocio?

¿para que su democracia y su humanismo cívico?

¿para qué su chueca lealtad de mercenarios

en nombre del más útil, o el más apto?

 

Al que todo lo sufre, lo vive y lo declara,

al que se ha dolido hasta la sangre, han ido a buscarlo,

les dieron patadas, abrieron a espada sus vientres.

 

            28.

 

Ustedes son peores.

Han cantado corridos para los criminales,

el narco, el vicioso, los exterminadores;

los idealizan puercamente

con su chueca lealtad de mercenarios.

Sustituyeron, perversos, el honesto

testimonio del que se dolió hasta la sangre

para danzar sus pies con furia de galaxia

por lo bueno y lo hermoso.

 

Pues bien, no andarán conmigo

ni brotarán canciones de sus labios.

No se llagarán en estigmas de amor

para que yo les cure, no compartirán

conmigo, misterio y llama.

 

Hagan sus corridos, tigres del Norte pudrido,

sur de mentacatos, homicidio y descarrío.

Prediquen sus razones oscuras, sean pavlovianos

con los monos y los perros de sus folclorismos.

           29.

A los míos, a los que llamo Mis Hijos,

Pueblo Amado, enanos de los Cinco Sentidos,

mi esencia doy, instruyo con la sorpresiva presencia

de mi hallazgo, con la irrupción acompañante

del Ser-mío; doy mi pan que dulce muerte,

y la continuidad de otra vida, el Futuro.

 

¡Bendito sea el que quiere un porvenir

y lo jala por el calcañar y el que siendo güero

y velludo como una pellizca, se resurge, se plasma

con presencia sublime con dos querubines

en sus ojos y emocionada voz que dice:

 

«¡Aquí estoy, quiéreme como al primus inter pares!

Asómame pues a la vida que entre sombras estoy

y sediento por autenticidades. ¡Házme cantar

para los vivos porque en vano me cansé

por hacerlo a los muertos! Yo soy el ladrón

que más amo lo que tienes en lo oculto

y, más allá del tiempo de mis años,

me gustarás como mi cómplice

y acompañarte, Viajera Oscura».

 

            30.

 

Vino tu hermano con engaño, y tomó tu bendición. Y Esaú respondió: Bien llamaron su nombre Jacob pues me ha suplantado dos veces. Se apoderó de mi progenitua y aquí ahora ha tomado mi bendición: Génesis: 21: 35-36

 

Bajo la piel del carnero

(mas no en la página vacía de la indiferencia

sin sustancia) está la bendición, el camino,

la estrella más brillante: David en seis sentidos

expresado, el hijo con raíz, a son of the Soil!

e Isaac que bendice y yo, Viajera Oscura,

que los recibo donde Astrae es justicia

y un valle de vanadio, mis lágrimas.

 

Pero lo que está más bajo de la piel

es mío, la carne es caduca, pero no lo son

mis ríos uterinos, la Tierra que protejo

y al hombre / mujer doy por abrigo y amparo.

Ego, cesa. Yo te recibo; despídete de la Madre,

de los nichos ecológicos, de amores gentilicios,

de la íntimas simbiosis, de las vecinas dependencias;

ego, cesa. El ego tiene que morir, irse conmigo,

dejar que yo sea su memoria, su nuevo canto.

 

Todo lo que quito, al fin y a la postre, lo devuelvo.

Si. Soy ladrona de vida pura; no quiero Ego de muertos.

Digo, en la orilla de las Estigias del planeta,

Desligáos del cadáver. Un cadáver no sirve.

Sóis más que huesos mugrientos;

la vida sin los huesos, hoy se inicia.

Desligáos de toda memoria que no sea

su amor profundo, olvidáos de las cosas,

las mecanicidades, las inesencias frívolas

e impuras. Ego, cesa. ¡Alma, múerete ya!

Así podrás vivir conmigo.

 

            31.

 

Y el padre dijo al hijo que amó porque moría

como yo dije a él, a quien amé:

Quien tarde llega al botín, redefina sus palabras.

Despójese de sus rutinas, aléjese del mosto

y de las viandas de la Tierra y cultiva su última rosa,

la que me entregará como corona que paga su transporte;

antes que la flor muera, lo subiré a mi barca

y la rosa será su perfume, el aroma

de los nuevos propósitos, florecer por breve sea

la vida, florecer, florecer nuevamente.

 

            32.

 Cuando vengan merdollones a tu lado,

merde de gens, fulanazos que todo lo saben de oídas

y lo alegan a labio partido, cuando hayas dicho, amado mío,

que la muerte te conversa muchas cosas y se rían

(y por reírse de tí, los maldigo), quien de tí se burla,

conmigo busca el pleito, repítelo: lo que vibra

en el vientre de la Muerte me lo dice.

Ella me explica su sentido de amor

(la gratitud evolucionaria existe), me habla

del Reposo y el sendero que lleva al futuro

cuando cesa el yo y aprende. Y vuelve.

¡Hasta sobre política me habla la Muerte!

 

«Te estás volviendo loco, no es posible»,

oigo cuando lo dicen, pues no tengas pena.

Respóndeles: Es la muerte el asunto más político

que existe y la entidad que más sabe de Justicia

ella es y la experta más prudente en el juicio

del coloniaje, la explotación y el imperialismo.

Acerca de todo... conversa la Muerte conmigo.

 

            33.

The meaning 'faultfinder' for Cynic came naturally from the behavior of countless Cynics who in their pursuit of virtue pointed out the flaws in others. Such faultfinding could lead quite naturally to the belief associated with cynics of today that selfishness determines human behavior: Wikipedia

 

¡No tengas pena! Llámalos cínicos.

Más perros son que que el pulgoso animalito

(fiel mascota de Diógenes de Sinope)

y con él, su perro, conversó a sus anchas.

Opinaron, con ladridos y palabras,

sobre justicia y costumbres, guerras y corrupciones,

la esperanza, la noción de infinito, de pasiones.

 

El perro parecía que entendía y él más que el otro,

gozaba, meneando la cola y por gozo

se orinó contra la pata de una mesa,

allí mismo, al lado de la banca en que comían.

 

A él, filósofo de enjundia, reintérprete socrático,

se le vio erecto el nabo y exageraron, ¡oh Dios!

al decir que se masturba en plena calle

para que gente lo vea, no siendo cierto...

 

Que no te carguen la mano, Carlos, como a él;

díles tú, cínicos, kunikós, perrunos... que no la hagan cansada.

Si te creen criticón y juzgamundos, poco te importa.

Ello son nominalistas, acusadores, mentirosos;

hijos del rasero y las frivolidades, se asustaron

cuando dices: ¡Política! La Muerte no es mística.

La Muerte es el asunto cotidiano. El conteo

de masacres y pobrezas.

 

Los obscenos, sinvergüenzas, ganapanes, tiemblan

cuando oyen esos términos: la muerte cotidiana

en el cotidiano y cada vez más intenso y temible imperialismo.

Díles que yo te lo dije: Eres el optimista más grande

de la Tierra por ser un antiimperialista consumado.

 

El imperialismo va a morir como se  muere todo.

El Lobo de Hobbes es precario y criminal en su juicio,

mas él murió y se morirá quien crea que, por siempre,

ha de ser el hombre, un lobo para el hombre.

Un perro es más noble que un lobo

y el perro muere.

            3-9-1998

      34.

     al sufrido pueblo guatemalteco

No sé de qué lugar salí, pero estuve perdido

(tal vez en una tumba, en una cruz sin nombre).

Es que no sé mi acento ni el color de mis ojos.

Me han callado por años; nazco para morir,

me asesinan los anticlericales de Barrios,

la Depresión, los hacendados de Ubico.

 

Con Mariano Gálvez llegaron los anglófilos

y cambiarían mi mundo; me quitaron las tierras,

saquearon mis templos, lucharon por enmudecer

lo que fue mi protesta; con Justo Rufino Barrios

me aludió la tiniebla, quemaron mi garganta

y me quitaron sorbos imprescindibles de mi aliento.

El despojo se adelantó a mi tumba.

Ya nunca tuve nada, ni suelo ni descanso.

 

Ahora están saliéndome los ojos

(seguro que estaban escondidos en el monte,

pero no puedo abrirlos gozosamente todavía);

ya sólo veo nubarrones... En el poder está Ubico,

en las calles, las revueltas. En la lejanía,

tropas del gobierno americano. Marines.

 

La élite cafetalera se va de las manos alemanas,

otros frutos se quitan al británico, ¡ay! cómo duele

levantarse de una tumba e intentar alzar la voz

contra tantos imperios; mejor vuelvo y me duermo,

o hago que me duerman a balazos!

 

Este día ya no pudo ser más oscuro,

llueve, se ha ido formando el cielo a chuzos,

pero de sangre: el profesor Arévalo

tiene los estudiantes en las calles entre gritos

y el General Ubico se ha enojado

y, con él, las tropas yankees, las bananeras,

los cafetaleros; mi voz no se atreve

a sugerir que existo. Este año con sus lluvias

rojas, homicidas, son la muerte, militando,

otra vez militando y el viento es un soplo de almas

arrancadas a los cuerpos y el sol que se aglutina

es un preámbulo, recoge cuerpos secos y áridos.

 

Quiero perderme en una calle del vacío.

No hallé un rincón que me diera alegría.

Un cuerpo en regocijo que se acerca al mío.

Voy a levantarme otra vez.

 

Escuché, sin querer escucharlo, que el Coronel Arbénz

está entregando tierra a los mestizos; yo tengo

los ojos alemanes y la piel mestiza,

con un color café que tira a rojo. Ojalá

que descubran mi rincón en el campo,

me desepulten del todo, me ofrezcan

un cafetal si me levanto, yo lo cultivo.

 

No sé por qué salí. Llegó un terrateniente

y me jaló del brazo; yo me aferré a su talle;

«vamos a quejarnos con Dwight Eisenhower

y venga conmigo, fíjese en sus huesos;

1.5 millones de acres van a darlos al campesino comunista;

ya ni en la sepultura, en calma, dormirá a gusto

el hombre; van a bombardear la Ciudad de Guatemala

los Marinos lo dijeron, lo harán a que nos duela».

 

Caminamos ese día, presurosos, en silencio.

Desde Honduras llegó un sendo contingente de la CIA.

Seis aviones volaron y nos vieron, 2,000 tropas a pie

nos encontraron; nos llamaron la izquierda sublevada

y el Coronel Carlos Castillo dijo: «Hay que matarlos».

Tenía el apoyo de Puerifoy, embajador americano,

los empresarios, el derechismo oficialista,

el ejército, los torturadores, Arbenz Guzmán

se fue como un vapor huidizo, con él

el sueño de la reforma agraria, con él

volvieron mis huesos a la tumba,

más dolidos y cansados.

 

            35.

Han buscado el Ala protectora,

pues digan el Gran Amén, Catorce Grandes,

que se beba el café de las oligarquías

que la mano del más pobre y despojado cultiva;

desprestigien y tiemblen con el salvadoreño

Arturo Araujo, destitúyanlo con la fiera saña

de los generales, sáquenlo con la ayuda de la CIA,

ejecúntenlo con Farabundo, dá tu orden, Maximiliano:

30,000 nativos insurrectos no son nada;

de muerte se han llenado por centurias los campos,

las ciudades, las aldeas, las covachas de los miserables.

 

¡Dáte gusto, Maximiliano Hernández Martínez,

métete en las alas protectoras del Aguila del Norte!

Farabundo es tonto útil,

cuasi mártir, universitario; su embeleco,

el FMLN que se disuelva en miedo,

que lo reentierren los muertos

y estudiantes correlones.

 

Ustedes los cómodos, buscones, crédulos hijos

de la pleitesía, catorce grandes, élites cafetaleras

para mercados internacionales, son los que podrán

construir ferrocarriles, pavimentar las calles,

ir a los conciertos, teorizar las estabilidades

(definir la democracia y el progreso)

y tienen suerte. El Ala Protectora está para ayudarlos

y desde el 1930, el nido de esa águila bendice;

de Centro América pueden expropiar hasta alemanes,

pueden burlarse del británico, con el visto bueno

de Einsenhower; la CIA bendice al pollo,

métanse bajo el ala de su plumaje grande.

 

Digan Amén, así sea. El hombre-bestia adviene

en el séptimo día de las guerrillas del '70.

Lo que importa es que organicen

Escuadrones de la Muerte. Para el '80, puede

que no quede nadie, ningún rival que se atreva

a cuestionar el régimen, a recordar matazones

o decir Abajo el yankee, muera el imperialismo.

 

Los Santitos Zelayas de los nicas liberales

son macuarros, desde el inicio del siglo.

Diseñamos a la medida nuestros protectorados;

a repúblicas que no saben gobernarse

ni tener super-contentos a sus conservadores,

las enseñamos ad hoc; sólo digan Amén, pidan

armas y marinos, digan el presidente es confiable

y acabamos a Sandino, lo mismo que a Farabundo.

Matamos hasta la muerte; colgamos

de los cojones la vida...

 

... pero digan Amén, agradecidos, miren

al cielo el poder del Ala, vean el Ala

del poder y sepan que son la certeza del progreso,

el viento vitamínico en el Aire, la alaza dadivosa

de los temerarios, elegidos redentores.

La democracia universal viene del Norte,

el policía es celoso, la doctrina sagrada.

 

Digan Amén, no se olvide de gritarlo

con pecho vibrante, usted,Tacho Somoza,

¿quien le enseñó a deshacerse de Sandino?

Su fiel escudo: el Ala Protectora, dios-América,

con la Mano Invisible y el Dólar Todopoderoso.

 

Tardaste en darme gracias y un poeta de la izquierda

te disparó en las sienes, Luis Somoza, yo mato

hasta de un paro cardíaco, díme el Amén que debes

porque los malagradecidos se vuelven sandinistas,

marxistoides, mis neuras... digan Amén, pues yo

me pongo nerviosa como un ave moquienta

y quito las ayudas que te doy en pago a la obediencia,

suspendo préstamos del Fondo Monetario y el Banco Mundial.

 Doy y quito, nada más que yo, el Imperio,

me parezco a la muerte.

 

            36.

 continuará

Publicado por elzorro2 el 14 de Agosto, 2006, 18:53 | Referencias (0)

 

 

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