|
1.
Arrebataron las endorfinas de las voces.
(¡Que no quede gozo ni dulce labio
que musite su canto, sorbos de fantasía!)
Los profetas olerán a sombra y cueva oscura,
ya no a humedad de luz...
ni a esperanza de agua rumorosa.
Espinos son las penumbras.
Cucarachas volantes, inmensas
como portaviones, los agresores
en el aire oscurecido.
¡Ay, vendrán a maldecir el Ser!
a decir que no existe el Ego cesativo,
a ofertar los falsos dioses por monedas,
o prestigio, acomodo o, en fin, prebendas,
obispados, boatos, que son sustitutos
a la inicial pobreza cisteriense y el cimiento!
Por ansias extraversas de fatula,
cucarachones de la gresca y la vivachería,
con hábitos mentales fáciles y externos,
se motivó la intriga, intriga, intriga
y se armó en guerra santa, yihad,
yihad, yihad, intriga, intriga...
yihad, yihad, intriga, intriga...
yihad, yihad, intriga, intriga...
yihad, yihad, intriga, intriga...
yihad, yihad, intriga, intriga... guerra santa, yihad,
yihad, yihad, intriga, intriga...
ansias extraversas de joder
al que es santo, necesario y justo.
... y a van a espinarlos, porque ya están
en camino a la voz de yihad, intriga,
guerra santa... Echarán en agresión cuasi directa
guerra santa... Echarán en agresión cuasi directa
guerra santa... Echarán en agresión cuasi directa
guerra santa... Echarán en agresión cuasi directa
guerra santa... Echarán en agresión cuasi directa
yihad, intriga, guerra santa...
Echarán en agresión cuasi directa
la maldición, su demonología...
aunque bien que han evitado dar la cara
para mentir a sus anchas, para desgarrar
a otros con el gozo torvo de sus cobardías.
Los conspiradores escupen sobre el polvo
del desierto, porque por allá se van
los hermitaños a refundar el hombre,
a rescatar el agua, a devolver el fuego.
2.
a los heroicos pueblos de Iraq y Líbano
A estos puercos que lloran,
a estos gadarenos en medio de la lepra
de cautivos, dan por menos
y los menosprecian, llamándolos demonios,
siendo ellos los auténticos hombres, ángeles humillados
por el Viento del Norte y la jactancia
de los mentirosos y los agresores.
Van conduciéndolos, ajotándolos al abismo.
Los ahogarán en el óxido del mar,
en la memoria del polvo y creerán, viéndolos al morir,
en mares de su veneno negro, que olvidarán así
sus crímenes y se regresarán victoriosos.
Mas no será posible: existirá... desde hoy
y para siempre, la oralidad de los demonios.
3.
a los demonios del genocidio Augusto Pinochet, Efraín Rios Montt y Alfredo Strossner
¿Dejarán de oírse sus condenas, juicios sumarios
perpetrados con los únicos testigos allí,
la soledad y las cavernas? ¿O esperan por Quien
les eximirá de sus crímenes, siendo sus manos homicidas?
¿Posarán ellos de intachables, compasivos,
fieles, nobles, por virtud triunfantes, cuando al hombre
(aquel verdadero, que meditara y trabajara
y ciertamente que algunos lo hacen todavía)
le llamaron loco, inútil, perverso, infiel, bestia sin espíritu?
... y no fue cierto, a los perseguidores sí, sí
los motivó su envidia; no admitieron que nada pueden,
sino con robo y ventaja, con traición a escondidas...
4.
Los dejaron con ropas pudridas y en hambre
de secos huesos; les arrancaron el collar
que les prestó Vanadis, la joya de la Gracia
y la alegría, la cesta de las Cárites
(que es ágape, fundamento hermoso,
virtud diálectica, magia verdadera).
Vendrían de la Etruria de la toga
los advinadores del azar, hoy perseguidores,
expertos en ver demonios en el ente del ángel,
expertos en decir eres malo, gastas con lujuria
el harapo, tu sarna con gusto, rascas y no pica,
con la lepra del mundo conspiras,
pero te investigamos, acudimos
a los recursos necesarios. Te espíamos
donde menos lo creas, te queremos a raya,
te llevaremos al mar y como una rata
morirás en arrecifes y oscuros fondeadores.
5.
«El hombre es el motor de una historia sin sentido, secuela de un mundo absurdo y de un infinito fríamente indiferente»: Luis Sánchez de Movellán
Ellos no pondrían la cabeza en el asador
ni por sus madres, pero hoy son funcionarios
de jauría, expertos en conspiraciones,
en mundos absurdos, en historias sin sentido.
Hoy son gladiadores bien entrenados, agentes
de sangre fría, pentagonistas en el choteo
de los Luckiest among Lokys, camaleones,
buitres, filósofos de la Derecha antiigualitarista,
caníbales de la globalización
y el inmanentismo de lo sagrado, mas...
¡ellos no pondrían la cabeza en el asador ni por sus madres!
... te acusarán si la amas en la biafra somalí,
en la haitiana etíope, te dirán: «Sólo creemos
en el Orden que dicte la poliarquía de élites elegidas,
nuestra democracia, nuestra dictadura especulativa».
«En la negra demonología, tu nombre será
hijo de Agar, la esclava, hijo gadareno y verraqueado
que ajotaremos hasta la mar, con el odio».
Ellos amaron el lujo y la técnica de los enanos solidarios,
incapaces de aprender y dar su sacrificio. Por eso
no inventarán nada, sólo intriga, intriga,
inventarán la miseria voluntaria. O peor:
la miseria de la guerra.
No subirán al mons púbis de vanadio por causa
de esa impura etología del ser-en lo insuficiente,
traicioneros, conspirativos, doctrinarios,
defensores del parasitismo y las agresiones.
6.
a las hermanas oscuras, a las Erides
Así como el ladrón para sí roba,
yo intervendré en asaltos y violencias,
cosecharé en hurtos, me quedaré con lo que es mío,
porque yo presto al hombre collares de vanadio
y una talega, con las virtudes del mañana,
les cuelgo cuando aún no han nacido para el día.
La delicia y sus mitos son míos.
No los cederé al vandalismo de las generaciones.
La narratividad de los días más heroicos
es el licor que preparo para mis ángeles con sed,
anhelosos de regresar a las aguas y lavarse.
La poesía es la invocación en mi nombre.
Estarán en mi llamado mis co-mandatarios,
mis hermanos postizos, mis amantes,
los que harán de su vivir pasión, maroma,
atentados, vorágine y peligro.
Bien que se vale lo que hacen. Me aman.
Robaré por ellos la delicia, beberé
de mis antípodas la sangre, memorias enterradas,
el abandono en la pura biología; botín de mitos
rescataré por los míos, que son hoy
los desconocidos, reprimidos, olvidados...
Sin ellos, Yo La Intrusa, ¿para qué sirvo?
Yo, en discordia, soy rescatadora, útil, imprescindible
y a los que me aman, sin temor, les ayudo
a empujar la piedra cima arriba, a sudar el afán
de interés propio, lo más justo del individualismo,
hasta el lugar donde está lo mejor y más secreto
de la identidad unitaria con lo colectivo.
4-4-1992
7.
... Eris, the healthy sense of competition: Pierre Grimmal
... pero hasta mis propios hermanos me traicionan.
Anhelaron la discordia sin esencia, la violencia
la produjeron con razones vacías,
sin otro escenario que lo externo.
Yo, La Intrusa, puse un nombre al Dolor
y dí como alivio el Olvido.
E hice con mis partos Juramentos
para que cesara la angustia y se muriera el Hambre
entre estos egos, soberbios y primarios, que perpetúan
la rabia de violentos y sus Deseos impuros,
aberrados. Son accidentes del Ser,
cuyas entidades no quiero,
cuyas desesperanzas destrozo.
Por eso intervengo, me meto aunque
no fui llamada a las regiones del Caos
y de la irrestricta Discordia.
¿Qué será la Noche mía sino guardé en juramento
la protección del tierno lloro de la vida?
¿Qué serán las hermandades primarias de los entes,
Ares en el aire, Júpiter en el éter, si yo no metiera
mis narices en los movimientos cíclicos de los avatares
con que estos demonios gigantescos me matan
(aunque vuelvo y resurjo) y me esconden (y yo me filtro
y reaparezco, recursiva)? Díme qué... porque yo doy nombres
y produzco memorias y juramentos por cuanto soy?
¿Qué serán los opuestos necesarios,
sin mí, la Intrusa, que sana y lava las manos vomitadas,
las sucias piedras lanzadas, los volcanes brutos de ira,
esencias matoides de euménides en sangre y egoísmo?
8.
En el jainismo dármico, Dharma se entiende principalmente como el movimiento de la Dravya, o sustancia universal...
Quiero a mi hermana, la Oscura, sobre todas las criaturas.
Aunque sea la hija de la Noche, con mis enteras ansias, la quiero.
Es mi dragona verde y una hermana en la molicie misteriosa
de los movimientos, es memento mori de la Dravya
que no se observa en el día, por lo que aún en la noche,
la quiero. Ella se queda invitadora en los hiperespacios;
cuando más intensamente duermo, sube las escaleras conmigo,
me fluye a los campos abiertos donde combate y es temida.
Yo la jalo hasta mí para así verle el rostro,
cobijarme en sus alas; yo le doy besos
hasta la madrugada y ella me pone nombres.
A eso se dedica.
A decir a gigantes de los mundos étereos:
Vendrá el día en que seré el equilibrio de los astros errantes
y me llamará cada hombre, sin quedar uno, a que explique
la Estrella de Seis Puntas, la gravedad y las esferas ocultas
y el Arbol de la Vida y la Esperanza y el amor verdadero.
¡Pero no la oyen! ... me importa porque yo sí la amo.
En ideales para una vida simple
pocos son quienes creen; yo sí;
de la igualdad entre varones y hembras, se forja la monda,
el chiste y la ocurrencia de códigos morales; yo no.
Con la Dravya se han limpiado el trasero, no yo
y con un «En-Sí», sin «para-sí» no la comprende ninguno.
9.
a Marcianita Echeandía Font
Así comienza el descenso, lo cesativo
del Yo carnal que se vuelve cuerpo hediondo,
mosca a ratos, fatula voladora
y saldo en el olfato del ratón podrido...
Ella como esperanza, lo más grato,
es lo único que queda, pero no lo queremos.
Es un tabú. Mejor ni imaginarla.
¡La hermana intrusa!
Ella, a quien nadie ha querido, a cuyos hijos
llaman Angustia, Penuria, Apáticos de la Maya,
deformes de cuerpo marchito, ropa sucia
de lavaderos, malnacidos, ella nos queda.
La Provocadora, la que viene al hombre
y dice, «Para la oreja, necio» que va a nacer
una doncella en Orleáns, como antes nació
la madre de un profeta y se llamó María,
Santa Virgen, virgen santa,
así nacerá la primera Madre de las Naciones Libres
y Juana adolescente y campesina
se vestirá de varón y será célibe
pero la van a examinar como a una perra.
Van a meterle dos o tres dedos por el culo.
La desnudarán y una pupila con lentes
escrutará el centro de su útero, van a oliscar
su clítoris hermoso, a dedear verificadoramente
su doncellez y, después los inquisidores avergonzados
dirán: «Puta no ha sido todavía,
ante la Iglesia y los Reyes de Francia
ella no miente; pero digan al Delfín:
Es provocadora; en su hermosura
ya tiene su pecado; oye las vanidades de su propio ego;
que se vista otra vez de mujer, haga mil penitencias y rece».
La Provocadora, la hermana que viene al hombre
y dice: «Para la oreja, necio», me dijo: Nacerá
en la casa de Cecilio Echeandía, mi hermana
Marcianita, la dulce y sola, la alegre e impredecible
Marcianita y se pondrá a bailar ante los ojos
de aquellas sus hermanas en la carne, aquellas
creyentes en valores victorianos
y, por puritanería, pensarán
que ella baila como negra de los fundos algodoneros
del Sur confederado y los puertos de Charlestone
y Marcianita se zafará de los corsettes apretados
y con ropa liviana, corta, suave, enseñará
los glúteos y a sus hermanas, las mujeres
de principios de siglo, sus hermanas en todos los rincones,
dirá lo que ya otras repiten en la tradición de Luisa Capetillo:
«Vota, participa, rebélate, produce,
habla por aquella Eride, la genuina y oscura,
que se silencia en los hiperespacios
o en lo profundo de la psiquis del hombre,
porque tu HERMANA es».
10.
a mis hermanitas Rebecca y Raquel
La Provocadora, maldita porque dijo en medio de la guerra,
existe la Soberbia / el Egoísmo y, hermano, voy a obstruirte
desde hoy, donde quiera que vea estos rasgos,
sentimientos de mi asco,
los haré mis erinías, mis vómitos, mis bascas
y alguien por hacerlo me llamará bendita,
hermana oscura de la noche.
Y fue cuando me dijo, en aguas del Río Aqueronte,
mis hermanas en la Tierra son muchas,
pocas porque tu memoria es como grano de arena;
pero cuídalas cuando las veas, aprende a verlas
donde yo las veo, aprende a amarlas porque yo las amo.
11.
Driven visionaries, they sowed dreams and harvest dollars. (...) He produced an affordable car, paid high wages and helped create a middle class, not bad for an autocrat: Lee Iacocca
Y, entonces, la Dragona Verde, niña alegre /
hermana desnuda / vestida con collar de vanadio,
ninfa que me lleva al río de sus infiernos,
al Stix de su matriz oscura,
al cielo de los verdes prados, regresó
a mis ojos y me entregó sus alas.
Un día, inolvidable día, me susurró:
«Volemos al 1907. Verás a dioses pioneros
de tu mundo; él fue mi hermano», Henry,
y le vimos en Broadway, New York City.
Mr. Henry Ford al volante del Modelo T.
Ni más ni menos. Delante de la fábrica.
Un dios venido a menos; hoy, un cadáver.
«No es sólo un excéntrico del siglo. Tu siglo.
Fue el hermano que dejó los campos agrícolas
de Dearborn, Michigan y con el poder que tuvo
en doce horas y noventa minutos
se construyó el primer carro; míralo, veedor,
y escribe que desde hoy comenzará
la producción en masa, la industria,
y después la soberbia, ya no será necesario
el gas que combustiona mi aliento desde el éter,
ya no más necesaria será la luz profunda de mis ojos;
con baterías eléctricas de Edison
me olvidarán; ya no seré dragona verde
como el pasto, ni velocidad de águila.
Me van a olvidar las multitudes,
me van a decir Oscura y Mala,
Intrusa, Zorra mitológica y harpía».
«La Segunda Guerra Mundial
lo separó de mí definitivamente.
Fabricó los bombarderos B-24 y jeeps de campo
y travesías militares y, al hacerlo, no quiso
ni querría en sus fábricas voces de sindicato,
ni pacifistas ni protestatarios.
Sus productos entrarán en 33 naciones,
venderá en todo el mundo conocido.
Controlará plantaciones de caucho en Brasil,
16 minas de carbón y miles de acres
de minas de ferroníquel y acero de Michigan
a Minnessota; con crímenes económicos
y antisindicalismo controlará ferrocarriles
y puertos; aterrorizará a la gendarmeria
de su propio emporio de fiscales y empresarios.
No querrá judíos consigo ni socialistas
que le muevan el tapete, mejor dirá
«Hay que matarlos»; pero... un poco más
e idolatra al Fuhrer, Adolf Hitler...
Examina pues, Carlos, la soberbia
de los demonios de los que te hablo;
míralo, es Henry viejo, a los 83 años,
en su mansión de Fair Lane...
no es el mismo que víste en Broadway,
Nueva York, al volante
de su Modelo T de 1907.
A este lo espera la muerte
con los rostros del Karma».
3-6-2001
12.
Theodore Roosevelt, more than any other man living within the range of notoriety, showed the singular primitive quality that belongs to ultimate matter, he was pure Act: Peevish Henry Adams
Roosevelt thought with his hips: Edmund Morris
Roosevelt thought with his hips: Edmund Morris
Roosevelt thought with his hips: Edmund Morris
Ven y vé al hombre que se traga
de una sentada su licuado de doce huevos.
Ven y vé al dios de energía anómala
porque él es el más serio de los hechos
que cunde el destino del ser-de tu colonia.
Como un mono se trepó a los árboles,
quiere apoderarse de algún nido, robarse
los huevos del nidaje y, ¿sabes quién le grita
que se baje? ... el senador Henry Cabot Lodge.
¿Oyes lo que le dice, Carlos?
If you knew how ridiculous you look up
that tree, you'd come down at once...
... pero, ¿qué le importa a esos demonios,
hermanos míos de lo oscuro, si arrancarían
mi cabeza, con ganas de patearla,
y revolcarla en tierra para sus retozos?
porque yo soy la que obstruyo la energía ilimitada
con que se proyectan, egos de encumbramiento
en la historia del hombre;
el poder de la pobreza y el totalitarismo
no lo quitan, no lo absorben, como yo,
con el poder de mis mensajes, las Ideas.
«Apasionado sentido de nación», le confieren.
No, mentira; son Guerreros Alegres,
chupasangres, torturadores, agresores,
Jinetes rudos, rufianes, mentecatos fabricados
por la prensa chapucera, amarillista,
metemiedo; los periódicos de Hearts
se aprovechan de sus gábilos para que digan
«Over, under or through, but never around».
Se jactan los babiecas, se glorían de batallas
que apenas han peleado dignamente.
Han reclutado a los ultrajadores,
ladrones, cuatreros, y van con la ventaja
del auditorio culero y canalla que le aplaude.
Dijo que un lobo irrumpe en su corazón.
Un lobo que se yergue y busca a sus secuaces.
Un lobo carnicero que la ignorancia consagra
el defensor de los bosques y las ecologías
remanentes, the first conservationist President.
No, mentira: Asesinos alegres, cazadores
de mansas liebres, asesinos de búfalos
y elefantes, iniciadores del Big Business
y el Gran Expansionismo victorioso.
3-5-2002
13. CONTINUA
(Del libro en preparación «Yo soy la Muerte»)
|