Carlos López Dzur
Su poesía, sus cuentos y su filosofía

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Agosto del 2006


Oralidad de los demonios / 36-49

 

       36. 

Nos consumimos diciendo lo que se dice, pensando lo que se piensa, haciendo lo que se hace, en fin, viviendo como se vive. Mientras así sucede el existente humano cursa una existencia impropia e inauténtica... Esas posibilidades de relación de ser a partir de la existencia, se malgastan en la banalidad: Silvio Maresca

Entre otras patas están, bajo el buche vanidoso

y emplumado de halcones, aves de ajeno mundo.

Entre sueños de su gallina boba

y gallinazos que no empollan se cobijan,

aún así, los mitorrales de nativos y extranjeros,

en contubernio degradante, huelen

a huevo pudrido, a nido colocado

en la cachaza plomiza de lo muino,

al hervor de lo contaminante.

 

¿Para qué tiene campos, trigos y maizales

Esaú, el primogénito, si a cada paso en su ocio

de Don Nadie bosteza las centellas lamentosas

y su dictum se reduce a: «Tengo hambre,

me duele, me encabronas, me quitaste»?

 

¿Para qué quiere árboles si nos los cuida,

se cuidan solos, me compete nada más cortarlos;

para qué sus tierras si no las cultiva,

para qué riachuelos, si faltan las ninfas,

entes de las fuentes sedientas de canto?

 

Si está mudo, ciego, ensordecido,

su abundancia es falsa primogenitura.

Es poseedor de karma, desventurosa

será su plusvalía y está maldito,

ay misteriosa justicia, siendo objetiva

en los libros de las horas, para el texto maravilloso

de los símbolos y su piel vellosa es el velo,

la frontera animal, barniz de evolución inútil.

 

Por eso no acceden para él las metáforas

de la mañana ni las danzas luminosas

del espacio espléndido, techo cósmico

lleno de pupilas estelares, palabras magnánimas

que excitan, consuelan y ennoblecen. 

Los símbolos son como los sueños

y Esaú no sabe soñar.

 

            37.

Visto lo que no es tuyo,

te quitaría los ojos (no sabes observar),

pero no temas. ¡Quédatelos, Esaú!

... por si un día te topas con el pozo de tu tumba

y te caes en vida, que al menos sepas que tuyo

fue el andar, el trecho de camino e improvisaste

el capricho, las señales, hasta dar con el último acomodo,

el féretro, la ineludible muerte, lo incompleto.

 

¡Quédate, orejón, con las viandas!

Hay azadas que conocen cosechas

y entran a la dulzura de los frutos.

 

Tú entras al sabor ajeno y te relames

en el dolor del que produce. Eres un explotador.

Amargo es el sabor de tu mosto y aún la sombra

de tus palmares; la vid de tus huertos ofrece

más tristezas que alegrías; nadie canta a tu lado

porque eres el látigo del capataz, el heredero innoble,

el dueño parasitario y tu voz ordena a los mustios

y tu paso se adelanta a la inocencia y la tienta

y sucumbe, por lo que en tí se juntan

todos los feneceres, la tragedia del mundo.

 

Aquí, sin embargo, ven por el pan

y bebe lentejas nuevas: he guisado un salmo

y, en mis estrofas, sobreabunda la abundancia,

el empírico aviso, las señales de contentamiento.

 

Aquí se proveen por caridad, o lo que sea.

El sol es una olla desde la que sirvo a todos

potaje que refresca, nutre, leche que se esparce

en los ríos, en las navas, en los hatos de las villas.

 

¿Por qué a tí, hermano, no habría de servirte?

Sea amo o siervo, prudente o descarriado,

doy porque produzco y sirvo porque es justo

que el más grande sea el protector del pequeño

y el más sabio que el instruya al ignaro.

La primogenitura colectiviza el poema del sustento.

 

            38.

Te quitaría los sonidos de la boca, la garganta,

la noción de que oyes y que hablas. Sin embargo,

es tan poco lo que escuchas; es tan pobre

lo que dices... que no... ¡mejor quédatelas!

 

No soportaría muchas chachalacas

y te ahogarías en ellas al decirlas.

Eres sólo un grajido de rumores,

eco de los gritos de sirenas,

ruido mundanal de tus comadres.

 

            39.

Liberty turned out to mean freedom from all self-restrain, and equality turned out to mean the destruction of all differences of rank and even of nature: Allan Bloom

 

Robaré únicamente lo que será para tí

estorbo, escarnio indeseado, lo inútil,

lo que en tu esfera sonora

has amordazado, presencia que en lo táctil

de los días, quedaron sin cariño, símbolos

que díste por vacíos. Para tí no existe el aroma,

ofrenda de lo grato. Puertas cerradas me llevaré

(seré yo quien las abra y conoceré el abrazo tibio

de los encerrados, los amorosos, los tiernos).

 

Te dejaré la enseñanza de que es necesaria

para la muerte digna, morir un poquitico día con día.

Al mirar a los horizontes, viendo círculos,

recordaré el Código del Todo, aprende

que hay almas preexistentes, no se desaparece,

no se olvida el Ser ni sus deseos, ni lo incorruptible

que yace en lo invisible, ni el estado de carencia

que se liga a las sensaciones por más nimias que sean.

 

Lo que tengas por broza, por berzos, por nada,

como mendigo que escarba en zafacones,

lo quiero, voy a seleccionarlo, porque tanto corpacho

que tienes, tanta abundancia de músculos fibrosos,

y dejas amores amenguados en la esquina,

los colmas de tristeza; todo se adormece contigo

en incompletos despertares, en tirriosas vigilias.

 

Lleno estás de privilegios inmerecidos,

tú no agradeces; la dignidad la encarcelaste

en los instintos, tú reprimes al prójimo,

pero te sobreindulges, te hartas de impureza

día con día, me reprendes, me persigues

porque te digo: ... Cuántos pasos das, Esaú,

pero tan mínimo camino, cuánta raíz en lo sublime

heredaste y te conformas, en el presente,

con tu sombra; qué ávidos sentidos en la carne,

qué maravillosas hormonas, potencial de mensajes,

y qué pobre el mensaje que circulas...

 

Por eso quise la primicia

de la herencia, primogenitura de destino;

por eso te robé, tísico en el alma, vagabundo cósmico.

Ciego reo de la Llama, verdugo cariduro de los yamadutas.

 

Es la forma de quererte, mi samsara, porque eres avaro,

raquítico de espíritu, y maldices con los cinco sentidos,

en tanto yo los alabo, doy a las madres su canto

y loas a sus benévolas cavernas uterinas,

sus riachuelos para el dios-pez del Acuario.

 

Ante Yamaraja voy, me presento ante el Gran Maestro

del Ocaso, y por tí pido, ay, que aprenda mansedumbre

y caridad y autodominio, porque cómo hace él de ominosa

la vida de otros hombres, cómo afligen (los que son como él)

el karma de sus pueblos, el karma colectivo...

 

            40.

            a la divinidad totalizadora,

            a Baruch Spinoza que la nombra

 

Dios no es su más allá de la morada entitativa:

libertad, belleza de los fundamentos, espacialidad,

cimientos de intramundos, posibilidades,

memoria, reminiscencia... Esaú te olvida.

Te cambia por un plato de lentejas.

Cree que te oprime porque oprime al prójimo.

 

Con ideologías de pensamiento escupe a Brahman,

apaga la Luz Divina, vagabundea los siglos.

Llámale Iblis, Desesperación.

¿Es él un huérfano? Es triste.

¿Su alegría verdadera? Ha consumido

el perico y el basuco, lo comercia, lo difunde.

Llámale, Ewah. Locura.

¿Es un estéril? Sus mujeres abortaron a sus hijos

y hay siameses en su casa, no se cuajan,

en su jardín todo se muere y se deforma

hasta la flor del rosal y los claveles.

 

Un día, armado de Baruch, le dije:

«Quiere al mundo, quiere lo humano,

porque ese ámbito abierto es tu morada,

el cimiento de tu ética, tu elemento originario».

 

No le dije que la llamara Luz, sólo calvero,

no le dije que le llamara refulgencia,

no ocultamiento, preyacer divino,

lo Uno y Reunidor, Dios.

 

Fue tan poco lo que dije: «Existe. Desea».

Como existe una rata, o el capricho de una ardilla,

juguetona, nerviosa, desea porque nadie desea

más que Penia, la pobreza, y sin pobreza

no hay Amor y falta Madre.

 

Digno es que seas fiel como la luz desocultada en el otero,

que seas como la llama que necesita el aire,

como la tierra que necesita el espacio, res extensa,

vientre humano, ovogénesis, larvas asexuadas,

charca para una ondina que naufragar no quiere

en la parálisis, ay, hermano mío, existe y desea.

 

Dále al anhelo de ser su estructura óntica.

Que trascienda la niebla mas tenga biología.

Da-sein quiere locación, toca a las puertas.

Quiere lugar, quiere mundo, una zona,

un burdel, su madriguera, su-ahí, ser en-el-mundo.

 

            41.

            En toda alma humana hay contrariedad; un lazo profundo une la enfermedad y el remedio: Erixímaco, en El Banquete 

Usted no tiene excelencia de ladrón.

No sabría ni cómo alimentarse.

Por eso no sabe lo que dicen los demonios

ni los ángeles. Ni recuerda ni comprende.

 

Ahora se pregunta qué chácharas me embolso,

con qué bagatelas se huye mi costal.

Si me jacto de ladrón, algo he robado.

Cree que lo entiende. Lo dudo.

 

Pues yo hurto las memorias necesarias

de mi viaje; yo robo, en lo profundo de la Psiquis,

lo más bello, la Philía, intuiciones de amor,

amor como algo que falta, amor de alguien

o de algo, mas amor que puede ser mío.

 

Siempre hay por miles propietarios

de baratijas, soplones de acusación

y escamoteo, ricos que en el fondo son tan pobres,

¿qué puedo yo contra sus contrariedades,

qué sé si me será provechoso que vaya y los robe?

 

Es decir, soy diestro. Robo honestamente

y con ventaja desde la fragua primitiva y salto verjas

y brinco, con alas propias sobre demonios alados,

engañosos e impuros, a los que ya reconozco,

caídos desde el viaje del Arrojo y del Nidaje.

 

A ellos, yo no me les acerco.

Muchos son como perros salvajes

armados con colmillos de civismo,

ocultos en simulacros de buena voluntad.

Te dan abrazos, te hablan dulcemente;

condenan a dictadores y parásitos,

pero son chingaqueditos y, en verdad,

no roban lo que yo, in meditatio mortis.

Comprensión del ser, presencia anticipada

de lo más propio y de lo más fecundo.

Libertad. Unidad. Armonía del Todo.

 

            42.

El Dasein, con su angustia, revela su íntrinseca nihilidad... La muerte, basado desde el punto de vista empírico-óntico, sólo es un existentivo estar vuelto hacia la muerte: Martin Heidegger  

Como ha pedido mis palabras prestadas

y las utiliza a diario, por vicio y capricho,

leerme será su trago amargo,

inoportuna mueca de sus ojos.

 

Cuando mi poema por accidente se vuelva suyo,

sepa que es inútil un aviso de sibila,

o la súplica evangélica de encomendarse al Cielo,

o postrarse de hinojos y cantar aleluyas

porque los diablos quedaron derrotados

y los que rezan van al cielo.

 

Yo soy un ciudadano que canta sin dar consolaciones

y el fin de estar en el mundo, según dice mi texto,

es que vamos hacia-la muerte y ésto es un poema

con mi encuentro, y una mano que roba en su morada.

 

Esto es lo bello del poema, ser hurto,

voz de prófugos, asco decible por seres

que se ocultan de la muerte y la traicionan

con sus vidas y la aborrecen con sus recuerdos. 

            43.

Quedamos muy pocos maldecidores de estirpe:

maldigo el mal. Pongo dedos a su llaga

que es el cobijo segundo de lo óntico,

la praxis miserable con lo vivo.

 

Aunque haya una suprema bondad del Ser,

según Orígines, yo reniego tercamente de lo otro:

Que el mal no exista, que el mal sea sólo No-Ser,

desunión, ausencia de ser y de deseo,

accidente, vagabundeo, samsara,

confusión, gratuidad, muerte.

 

No. Maldigo: «El mal existe»

y es la Renegación más cotidiana,

Verleugnung, rehusante en las márgenes reales,

ocultamiento, mascarada, cobardía ante lo traumatizante.

Sicosis, fetichismo, contubernio con los extravíos.

 

            44. 

            What is the distintion between forms of life that express life, and forms that dominate it?:             George Simmel

¿Por qué reniegan de la verdad o nacen sin bases firmes

estos bichos que saltan, de nuez en nuez, que se asoman

a las superficies de sus madrigueras (se quedan en el rasero,

sin la forma ni el espíritu y parece que flotan, ardillas filósoficas

simmelianas), por qué sus acrobacias y sus pirotecnias?

 

Nos heredaron este mundo neopagano y apolítico.

Este impresionismo que se escurre del mundo,

sin la riqueza vital de posibilidades, sin naturaleza esencial.

¿Dónde está la comunidad real, siendo mortal,

que sea capaz de asumirse, quererse libre y resistirse?

 

Me dijeron que ha muerto por la falta de huesos.

La acuchillaron con muchos discursos retórico-barrocos;

levantaron su corazón apuñalado en una espada de Jehová,

Señor de los Ejércitos; la desprestigaron como la cabeza

que se arranca a los buitres y se deja secar en el desierto.

 

En epifanía de Absoluto se diseñó la pólis

y el esclavo, en la sociología de su caldo de cultivo,

hierve. Le dijeron que no hay muchos que puedan elevarse

por encima de las leyes, no hay superhombres participativos.

 

No hay democracia hoy ni ciudadanos libres.

Una cartera vacía es el orbe y el hombre, uno y cada uno,

entes escasos, empobrecidos, hijos de bruma,

de comprensión mínima y subjetividad sectaria.

 

            45. 

            a George Simmel, primer sociólogo de la modernidad

 

En la sociedad de mercancías, en la habitabilidad

marginal del que cuenta sus monedas y ruega

desconstrucciones y cuidados para sí,

ninguno se mira a los espejos.

Los espejos no existen.

 

El monstruo no se ve. Nada lo refleja.

Todos son monstruos, o van a rumbo a serlos.

Todos tienen el beso drakulado.

Hay simbiosis de masas y vampiros.

 

Ninguno hay que crea que ese amor de sangre

succionada, explotación inhumana,

se ha extendido como pandemia

desmesuradamente infame que a todos ata

como mansa res uncida a la noria

de la miseria impecable.

 

En el espíritu de época, Zeitgeist

es la modernidad: transitoriedad del Imperio

que nadie reconoce, la tiranía del Reich

que es como el vampiro, propagación

de su beso y su prole entre víctimas

que serán los futuros opresores.

 

            46.

            Sólo los opresores no cambian. Son siempre igual de estúpidos... La mayoría de los occidentales aún no los identifican como tales. No reconocen su monstruosidad: Carlos Frabetti

 George Simmel, representante cristalizado de la época previa a la primera guerra  mundial, el único auténtico filósofo de su tiempo al ser la verdadera expresión del fragmentado espíritu de éste: Francisco Gil Villegas

La filosofía del dinero lo teoriza claramente:

la libertad tiene un precio, un precio tiene todo.

El que quiera ser rico robe a otro, esclavice,

manipule, engañe, despoje, súbase

a la espalda de su víctima, muerda la yugular,

afiáncese en el beso draculesco, pero diga

que no existe en su corazón mal alguno,

torvo interés, mala voluntad, virus de monstruo.

 

Usted, con su Zeitphilosophie, es sólo

el hombre indispensable, el empresario hacendoso,

activo gallináceo de los tiempos, abejita

en el reinado de la especie, una reina

en la realización vital de un mundo burgués y democrático.

 

Usted está tan sola, entre fieras que se comen

una a la otra; usted es una reina, cercada

del obreraje estéril y de zánganos y le incumbe

perpetuarse en la idea de la superior cualidad

de su dominio, su excelencia, su enjambre.

 

¿Qué tal si viene un macho y se la come?

¿Qué tal si la aguijona otro aguijón que no sea suyo?

Usted que reparta la miel, usted que vea la insuficiencia

y remedie con su juicio el principio de las comunidades.

 

            47.

 No es que el tiempo sea, sino que el ser-ahí produce su ser como tiempo... El tiempo es lo que hace posible ese estar-por-delante-de-sí-estando-ya-en: Martin Heidegger

 Mira por qué te muerdo los ojos para que veas

sin ellos, cuando vayas conmigo, lo que está

por delante de tí y está ya tu vida en vida,

vivenciado, en cinco sentidos entramada

tu conciencia de mundo, mira por qué destrozo

tu nariz que se queja del hedor que te circunda,

mira por qué te cerceno los brazos y te obsequio

alas y vehículos que te da el amor con que cobijo...

míralo, viajante que te bilocas, porque no te conformas

con la acción ordenadora del lenguaje

y fundas la Palabra, una ajena al Fatum

y a las alteridades engañosas

del annihilatio mundi.

 

¡Qué mucho te diré sobre el Tiempo

(el que no es sólo durar, sino finitud del ser-ahí

que trasciende), qué mucho te diré del tiempo

que no es sólo simmeliano espíritu de época

ni posmodernidad extrarracional, voluntariosa!

 

... pero ésto es real. Los constructores de ilusiones

existen, el coro de hipnotizadores se puso

delante de sí, en el tiempo, delante de tu vida

y la ajena, estando-ya-en, contra tu gusto

y los criminales son los cómplices directos

y te cobrarán el aire, el oxígeno,

una vez que descubran el asma de tu madre,

una vez que descubran las rutas a tus puertos.

 

Te cobrarán las aguas el día que digas: «Tengo sed»,

la sed humana, la virtud de acudir a manantiales;

te cobrará la tierra, porque no tienes tumba.

Lucrarán con tu casa, tu renta, tu habitabilidad

entre los marginales; te negarían el alimento.

Muy poco importa la boca de las mayorías,

muy poco, sí, la necesidad del hambriento.

 

            48.

 

La modernidad rechaza las comunidades tradicionales a cambio de la promesa de realizar una comunidad de iguales. Dicha promesa tan sólo en el formalismo de los derechos y no en la realidad de los hechos: Pietro Barcellona

Porque observas por-delante, estando-ya-en

precomprensiones de futuro, porque hablas

con las urgencias de voces de Ilustración,

hombre moderno, te llaman utópico, kropotkiniano,

anarco, tribal, descamisado, energúmeno, envidioso;

tú que sólo quieres tu morada, un vestido y un pan

y que tu renta básica la dividirías

por un abrazo honesto, la philía y el amor,

hasta el ocio te vendrán a quitar

los que hoy proponen el progreso técnico,

el comportamiento diseñado,

la propiedad, la producción, el Gran Consumo.

 

No comprenden que observas por delante,

aún no saben que estás ya-en

y conoces los ofertorios de esos propulsores

de la muerte, sepultadores del ajeno hedonismo,

embrutecedores de los cinco sentidos,

cultivadores de olvido y mansedumbre.

          49.

 In its simplest form, Prussianism is blind submission. It is a philosophy of a Military Order that sought primarly to mantain its position against possible revolt of the conquered. It is a spirit of an army carried over into into a bureaucracy and into a society itself... It is discipline, and servility. Standardized: Edgar Mowrer

 Antes que arribaran los buitres de la propiedad

privada ilimitada, teóricos de la necesidad de capital,

idólatras del dinero, antes que Simmel les llamara

espíritu y carroña de sus tiempos, antes

que endeblecieran la forma de vida y vida de la forma,

se pidieron en sacrificio, como piden

los demonios, a doncellas y juvenes,

las almas de los sumisos, ciegos de obediencia

y servilismo. Alguien que les miró las caras

les llamó Reyes de Austria, imperio

de Guillermo y Federico.

 

Guillermo II ha hecho dimitir a Bismark.

Rusia, Inglaterra y Francia por primera vez

tiemblan ante el expansionismo colonial y comercial

que siempre ha sido, que delante a sí, estando ya en,

se petrifica en los ojos, te come la mirada

sin concederte nada, sólo homicidio.

 

La guerra entre naciones en la puerta

se detiene; toca, pide lo mejor de los jóvenes,

azota en el clamor de los viejos, va hacia Verdún

un chacal de Potsman, hijo del Káiser.

Se desatarán las memorias del intervencionismo

en Dinamarca, Austria, el Sur-Oeste de Africa

y las manos de Hinderburg y Ludendorff, garras

son y claman sangre, el imperio napoleónico

se ha desvanecido, pero ellos quedan.

Ha subido a un trono el Káiser

y un archiduque austríaco se suicida

y el Congreso de marxistas se apodera de Erfurt

cuando se renueva la Triple Alianza del futuro fascismo. 

No van a cerrar los ojos los prusianos.

La ola de violencia está a las puertas.

Los burócratas y la burguesía,

los emperadores y las religiones, van a darse

a la mano, van a buscar sumisos y canallas,

matarifes, asesinos profesionales. 

            50.

Continúa

Publicado por elzorro2 el 21 de Agosto, 2006, 20:05 | Referencias (0)

La barca de la gloria

Detrás de tanta palabra bonita y tanta defensa de derechos humanos, el sistema económico en el que estamos viviendo oculta la más descarnada expoliación y explotación: AUTOR

 Todas las palabras, sin dejar una,

a menudo son amargas, sinsentido, inútiles,

más cercanas a blasfemia que a dulzura.

Has escuchado que te dicen: «Te amo»

y la frase es simulacro y fermento.

Quien habló tiene prisa por herir a otros,

aunque a tí te privilegia; con otros

será que ejecute la dejadez, sin la pose.

 

Y tú has sobrepujado tu ser hasta lo insólito

(quieres creer en el Amor / La Ley, la Gracia

aún con las sospechas entitativas) y has llorado

porque, de algún modo, no son lo que esperabas.

Hablan desde un egoísmo del Sujeto liberal

con la astucia de unas razones económicas.

Adam Smith quiere ser hoy el sujeto solidario,

paladín socialdemócrata, conciliador de contrarios.

 

Han secularizado la magia universal del Te Amo

y el encubrimiento es hipócrita, axiología relativista:

Eres más que palabra, Amor, y tu esencia

trasciende al discurso y al gesto,

a intenciones y estímulos.

 

Lo que han servido en platos exquisitos

es el bocado de la ilusión con La Mano Invisible,

la falsa providencia, que no procura las condiciones mínimas

de diálogo. Dijo él que ama, «Te Amo», quien

solo tiene voluntad de encubrimiento.

A la Libertad la tiene degollada.

La Igualdad que no se asome a su ventana

ni un momento; sólo los comunistas se pretenden

fraternos, iguales en derecho, iguales en vocaciones.

 

¡Qué ilusión opaca y fría, qué espejismo

el Te Quiero y No Puedo. En alguna gruta

se adelanta la finitud y el límite.

Ay, un cadáver verbal se decoró

con ternura imposible, viceversa caprichosa.

 

            2.

Abro mi paso. Yo no me detengo.

Mi prisa empuja secretamente lo que encuentra

y no puede evitarlo. Echate a un lado, cadáver vivo,

si observas que este viento arrecia en forma de persona

o se navega la barca que lo auxilia con su preciosa carga.

 

El sol está en mi sangre y lleva lo mejor del mundo:

estos egos cesados, este premio de muertos.

Me acompaña una zona vibrante de silencio

que como tal azota el luto y vomita sus cráteres.

Consumió lo que pudo desde su garganta

que tiene sed de alba.

 

A mis pies circula el río más caudaloso

(de tu monte, Carlos) y me añade la premura que me falta.

Me alcanza, me empuja, me reanima. De los valores

recobra a los ausentes remolinos y con la lengua

perfora más agujeros que los que queman en las almas.

 

¡Qué violenta y golosa es la tierra que conozco

por causa de esta prisa, de los pies a la boca!

Voy donde me lleva la promesa más pura,

la vida que brinca entre charcos y vientos,

de norte a sur, de meridiano en meridiano.

 

Esta gloria de caverna me devuelve

la gruta de dulces salvajes, luchadores,

el río de las muchachas atroces, cálidas,

maternales, uterinas, quienes recobrarán

las voces y los pájaros en la mañana venidera.

En la náusea del pasado, no serán sus hijos

mercancía homogeneizada, lerdos vástagos

de la historia torpe y mezquina.

 

El sol y la negrura están pariendo

y en las rodillas se raja el ferroníquil

y el gneis dispara más palabras

que las que jamás he hablado.

Les daré nuevos cuerpos, ropas blancas.

 

Me arrastra la gravedad consigo

hasta el colmo de un dios escarabajo

para que se abra mi corazón desde lo oscuro

como una granada iluminada, estallante,

donde un hubo una pasa de dolor y angustia

y ahora exije su porvenir, barca de gloria, destino.

4-4-1977

       3.

Los símbolos son como Esaú: la cartera

llena de grandes cosas; pero el bolsillo

cargado con los frutos de Don Nadie.

El don florecido en mudez, aunque yo,

con la Muerte doy vida; con la Cesta,

ágape, belleza, justicia.

 

La campana está quieta y silenciosa,

¿qué sentido la vida si no hay quien la taña?

Las órbitas vacías, sin electrones,

que salten de una en otra.

 

Un universo sin soles que ardan luminosamente

para forjar las mañanas, el porvenir allí,

en las civilizaciones, allí donde el agua se empoza

sin un canto de vida y un poema, aminoácido;

¿quién si no la muerte lo echará de menos

cuando las voces injustas del hombre

su organización hizo inútil y descabellada?

 

Los símbolos están mal distribuídos.

Abundan como materia prima, pero el poder

los tiene acaparados en un puño cerrado

y sin modestia. La cosecha se ritualiza

con heredad histórica, perpetuándose el explotador

y el explotado, uno en la abundancia inmerecida,

otro en la miseria y el trabajo. La legislación

debe determinar la economía, no al revés,

el amor la justicia, no al revés.

 

            4.

Publicado por elzorro2 el 14 de Agosto, 2006, 19:18 | Referencias (0)

Oralidad / Frags. 13-35

 

      13.

¿De dónde realmente se origina ese olor

de sabandijas, roedores esquilmados,

carnalitas putrine, dónde

se arriconan esas agonías?

Me agrede un espantajo puto,

abombao, excrementicio

de sobrajas, un juicio final

de podredumbre.

 

¡No me traigas aquí, Viajera Oscura!

Siempre me díste manantiales, limpios surtidores,

siempre te hallo en los prados de vanadio, ¿por qué

avanzas hoy hacia esta bruma oscura?

 

Vuelas tan bajo ahora que los veo.

Creen que viven aún, pero sus carnes despellejadas

los delata. De sus espaldas comen los ratones.

De entre sus dientes asoman gorgojitos.

         14.

      <

insert>

         15.

In the 1950s, Rafael Leonidas Trujillo Molina, a brigadier general  and commander-in-chief of the Dominican Army, ranked among the world's weathiest people. By the day of his death, he had amassed a net worth of $800 million. According to Time magazine, he invested $100 million of that wealth in the United States and Puerto Rico: Himilce Novas

 En la página oscura de las ambiciones del hombre,

en el Libro de las Horas, se citaron los instintos criminales

y observaste uno... fue uno de los remeros, aquel es...

Míralo y recuerda su rostro; no le temas jamás,

no lo imites ni defiendas ni cantes loas a su nombre.

 

Es Trujillo, el tirano. Sumiso al Vaticano

y al Imperialismo. Es un asesino mayor,

comandante en jefe de una casta de asesinos

por los cuatro costados. Egoicamente se autonombra

como su homónimo de España, Francisco Franco Bahomonde,

el Generalísimo, el Comandantín.

 

Este es uno, Tu Vecino. Lo nauseabundo

que circunda su barca él lo ocasiona;

sangre enferma de sus asesinas manos.

En el Astral, la Justicia se vomita por su causa,

mira si es él lo más brutal de los mundos uránicos,

mira si en la Tierra, nuestra Gaia ha llorado suficiente

cuando supo que lo llevaron al Caribe

con Tres Viejas mudas, ciegas, sin aroma,

Circes de horizontes de dolor y engaño;

vientres sin la riqueza de los cinco sentidos.

 

Pudo haberlo parido una hiena; por la tripa

de su ombligo que se asomaran escorpiones.

Pudo haber sido que en vez de cartas, su padre

solapador repartiera inuendos, infamias, chantajes,

o tal vez, si lo tocara la vergüenza con su magia,

al ver a la Marina cañonera americana,

apoyando al engendro de su hijo, emitiera

un telegrama para el mundo:

 

El hijo de un cartero, el que nació en mi casa,

es un ladrón entre ladrones,

vendepatria de cuerpo entero, se robó

las elecciones, estafó a Horacio Vázquez,

se prepara para sembrar el miedo,

el caos, la némesis, el ultraje colectivo.

 

En la página oscura de las ambiciones del hombre,

toca a este panoico dar sus treinta años de servicio

a las más bajas villanías, al egoísmo, a la inclemencia

contra el prójimo; míralo entonces, Veedor de lo ya-sido.

 

Lo hallarás, como hoy, escudriñando, entre viejas revistas,

cómo sostener erecto el pene, cómo estimularse, sin fallar

las puñetas, cómo intensificar sus aberradas

fantasías de sexo, a falta de erotismo puro.

 

            16.

 

By 1957, Trujillo had six spy operations in place, which supplied him with and endless stream of information on "unreliables" and ordinary citizens. Dominicans soon learned that a neighbor or even a trusted friend might be a spy... He controlled the press and the schools with an iron fist, and, thus, the minds of the Dominican peoples. He quelled dissent through torture and genocidal massacres of the opposition, through the close monitoring of each and every citizen: Himilce Novas

 

Está tan sólo el pobre diablo.

Cree que todo el mundo lo persigue.

O que vendrán a verlo. Los que no le comprenden

e impusieron sanciones de la OEA

sobre su imperio en entredicho, esperan

según él, que les llegue. Les ofrezca migajas.

Les gestione un empleo. Les perdone un delito.

Este viaje es sólo temporario exilio.

Por lo bajo, se figura que es un dios caribeño.

 

Por envidia, cree que lo roban, que la gente lo maldice

cada vez que da la espalda para despedirse.

Que el Presidente Betancourt de Venezuela

es un hipócrita, títere como él de otros poderes.

Zapatillas de los extranjeros, él y sus iguales.

 

Está tan solo que piensa que ultrajará a las tres Mirabales.

Será esta noche. Ha comenzado matando a sus maridos;

pero él quiere a Dedée, la temerosa, la pequeña.

Ella sí le ha gustado, la clavará en su vientre.

 

Se escondió entre esas cajas de libros

de poesía, con informes de sexo, porno y felatorismo,

cómo ser el vigoroso, eterno salta-cama,

cómo cingarse mulatas como él y blancas del jetset

latinoamericano, anglo-europeo y gringas putangonas

que lo quieran insaciable y él se monta a sus haitianas

por el culo, mientras medita cómo hacer que sus opositores

le chupen el capullo, de rodillas ante él.

Que hagan lo mismo, así lo hará Dedée, Patria, Minerva,

María Teresa, todas, todas... y lo llamarán 

Generalísmo, perseguidor de Mariposas.

 

Algunos no obedecen; no se acercan a la mira

de sus pistoleros, asesinos en uniformes,

diseñados por él mismo; costurero de homicidios.

Saben quién es. El alcance de su conturbernio

con el imperialismo; el yankee que lo instaura.

Lo utiliza, lo condona, lo impone.

El, suplidor de café para los gringos,

tabaco y caña, tiene a sus amos contentos.

Habla con sendos acentos sus pestes contra el comunismo;

apoya la Doctrina de la Guerra Fría, las torturas

de la Mano de Hierro contra quien mencione

al Nuevo Hombre, con su sociología

ajena al robo, la acumulación, el ultraje

de los solidarismos y la valentía

que lo sostiene todo.

 

Mira allá... manotea ante una  escena

de su engañoso karma; él ordenó el secuestro

de Jesús Galíndez, profesor de Columbia University.

«¿Cuántas veces tendré que matarte?», le pregunta.

«¡Sigues vivo! ¡Por tu culpa tengo problemas

con el Congreso del Norte! ¿Quieres dinero?

¡Tómalo de estas cajas, son mías, traje mucho,

todo el dinero del mundo, hoy es mío!»

 

Rodeado está de gorgojos y no lo sabe.

Todo lo que aparenta que es real es su mentira.

Está solo, ya no hay matones a su lado.

Jesús Galíndez, como yo, no se asomaría

a este pasaje del ser. Bitácora mortuoria.

No él, no yo, por propio gusto.

 

            17.

La ayuda militar dada por los Estados Unidos ha creado o impulsado la ventaja relativa de los militares sobre los civiles: Octavio Ianni

             a Julieta Alvarez, novelista dominicana 

¿Es ésto un areito? ¿Se han pintado con totito

de achiote esta noche las almas de mis Antillas?

¿O ésta es otra visión de la bruma? Lo desconozco.

¡Oigo tambores! me está doliendo lo tierno del oído.

Mas ya no hay ese olor escabroso de horas antes.

¿Qué veo, en realidad? ¿Que me díste a escuchar?

¿Dónde me llevas, Viajera?

 

¡Gritan ese nombre! Trujillo el asesino.

Oigo unos ayes, millares y reclaman cadáveres

en los cañaverales, cadáveres de negros abaleados.

El luto se alimenta de tambores. De vudú santo.

Más ensordecedores hoy que los disparos

de metrallas por los cafateles, más atronadores

que las matanzas que a Trujillo enorgullecen,

basándose en darwinismo social, en Patria Nueva,

sin esos negros a los que llama inmundos invasores.

 

¿Por qué mienten y dicen que es un agricultor

y ganadero y que en la Villa de San Cristóbal

tiene el honor y la lealtad de los suyos,

y le llaman Doctor, no matarife, Benefactor,

no asalta pueblos, apropiador de los ajenos

hatos y cuatrero, Padre de una Patria Nueva?

¿Por qué deifican los ladrones y verdugos?

 

Déjame que te diga

como yo lo veo: valentón en armas

del intervencionismo extranjero, yankee

de corazón perverso nacido en la mulatada

de opresores de su propio pueblo.

El espíritu de Roosevelt se le pasó a la sangre.

El «Fair Deal» de Truman los gábilos le alimenta

con anticomunismo, lujuria da para que despoje

a su prójimo, los asesine en nombre del librempresarismo.

 

Su solución a los límites de frontera

con el vecino haitiano, es supresión a ese obreraje

tan negro como el silencio oscuro de los cobardes

y antisolidarios, tan negro como el agujero

que se lo traga todo, en singularidad

de extremo cósmico y asfixia de la luz.

 

Déjame que te diga, Viajera, lo que me dijeron

los tambores esta noche, cuando les sobra

más llanto a mis ojos, con el sentido visual

con que me dotas en medio de los muertos.

Dieciseis mil haitianos se murieron;

ninguno escuché en el orbe mundano que dijera:

 

¡Hermanos, seres míos, fraternas criaturas

que han de llamarse el hombre, el ser-viviente,

colaboradores de la zafra, manos labriegas,

colectores del cafeto! ¡Hermanos míos!

 

Se echaron a dispararles en cruces de caminos,

a violar sus mujeres, abrir a cuchillo sus niños.

Uniformados a la hechura de Trujillo, benditos

con la anuencia de los americanos, ajenos

a una consciencia que detenga el genocidio.

 

            18.

Ahora qué pensaré de Henri Christopher,

despótico cómo fue, cruel desde su roca oscura,

Emperador de los bichos siniestros en el Aire!

¿Qué lugar daré a  Jean Pierre Boyer

si invadió a Santo Domingo y no salió

en veintidós años del territorio que no le pertenece?

¿Qué hicíste Vilbrum G. Sam, qué mala

dictadura perpetuante, con qué atrajíste al yankee

que se quedó con tus aduanas y,

en diecinueve años, te llamó ingobernable

tabernáculo de demonios; qué será de tu conciencia

Sténio Vicent, qué será de tu país, hoy,

21 de agosto de 1934, cuando Roosevelt

retira sus marinos, sus tropelía

de asaltos pacificadores?

 

            19-8-1983 

 

Anteriormente perteneciente a la colección

«Cuaderno de amor a Haití», premiado

por el Liceo de Cultura Iberoamericana de Los Angeles

 

*

            19.

 

No es Eris quien vino a tí.

Te dejé por un instante, tan breve en rigor,

y se acercaron los espesos panteoneros,

los suculentos ultrajadores del Aire,

demonios promisorios de jactancia.

 

Un solo momentillo les basta para ahogarte

en su danza macabra, festival de alas rotas

y resonancias criminales e ilotismo.

 

Aférrate a mi plumaje, a mis palomas blancas.

Apetécete en mis pezones. Bebe mi leche nívea.

Enróscate en mis muslos con tu tierna tibieza

y de mis suaves tersuras, aprende, afírmate

como lo harás fielmente en tu mundo

hasta que aprendas la erótica de lo solidario.

 

            20.

No subirá a la barca de gloria ninguno / ninguna

cuyos tratos hayan sido con las viejas cochinas

/ las Gracae, traidoras, obstruyentes

del Sendero de Dicha / porque el misterio

que me da la Muerte es el evangelio del Reposo.

 

Tú poco has presenciado todavía.

Poco tienes aún para comunicar al mundo.

¿Tú... qué añadirás al canto de mi sociología

si no te muestro realmente lo que ha sido

y lo que viven los hijos de la muerte?

 

Hoy quiero probarte los sentidos

y que despierten bien, vívidamente,

donde yo te envío, porque en el aire nauseabundo

es que navegan estos atrasados entes

de la bullanguería, el karma sucio de los mentirosos,

el escándalo vil de noveleros y Don Nadie.

 

Escríbelo para esta oralidad de los demonios.

Lo que aprendas pásalo a tus hijos,

a tus amigos, a tus colegas. Dílés que...

víste la muerte conmigo, la olfateaste,

te ensordecíste con el quejido de los que mueren

injustamente tronchados por la espada, sabes

ya el clamor de la herida, la roncha que levanta

el tormento, la memoria que deja una tortura;

tú sabes, porque ya conmigo te conmueves,

el sabor verdadero de las lágrimas,

pero el misterio de oro lectivo que ella forja

en la carne hermoseada por mi encuentro,

en el ser-de-lo tierno.

 

En esta oralidad de los fermentos, hay

mucho que tocar con los sentidos, hay

mucho que devolver al ente, hay

mucho que saborear antes de proclamar

qué es un veneno, el mal aliento, el asco.

 

            21.

 

La muerte es el mejor de los procesos.

La muerte es el poema del poema.

La muerte es el inicio de las mejores creaciones.

La muerte da su esencia para todas las caducidades.

La muerte es la sensación de que eres infinito

y la certeza soy Yo, tu informante del ego-cesativo

en tu garganta cantora para las madrugadas.

 

Te doy en vida, mi Verdad, te presto ya

la Joya de mis alegrías, la erótica de mi esplendor,

mi juventud eterna, mis Cárites. Contigo

me echaré en la sepultura, contigo ya tengo compañero.

 

            22.

Si no te conociera, Carlos, desde antes

de que pudieras recordarme, no sería tan espléndida.

Te diría lo que a  otros que aún no me han creído.

 

«Usted está cerca de mí. Problamente, aprenderemos

que la misma llama nos tiene encendidos:

Vida es saber que un poco de mi luz será suya,

aunque yo sea la muerte y que también su pabilo iridiscente

comunica calor. Un poquito es mío. Somos alientos

que se aproximan, cohabitantes metáforas

de comunión en la Tierra y buscan darse un beso».

 

Alguna vez la mariposa que vuela se está quieta

sobre la hoja visible. Somos entonces las metáforas

del humus en el aire y bajamos atraídas por idénticas ramas.

 

            23.

Hoy somos usted y yo que nos citamos para reconocernos

como larvas... Usted leerá un poema que mi mano

estuvo sacando de la Llama de mi eterna existencia.

Usted, sentado(a) a mi lado como oyente

se volverá tantico mi garganta, mis sentidos

porque sus palabras alguna vez se las dije

(pero usted no recuerda, yo soy la muerte siempre).

Usted quiso decirlas, pero no las sabía todavía

hasta hoy que pudo recordarlas; usted las dices

por ambos, pero me pertenecen.

 

            24.

Ahora yo seré una parte de sus ojos.

He hallado sus pupilas tan fieles y gozosas

que allí, en sus cuencas, me gustará

que se coloque mi escenario, las pupilas mías

porque yo doy lealtad a mi geografía,

memoria a los seres que adoro.

Yo hoy te amaré por  tus ojos;

picotéame tú con los tuyos.

Mírame como yo te he mirado.

 

            25.

 Sea mi sentido el que ve cuando ya no veo.

Amame, por mis viejas palabras.

Usted trae ojos de gozo y, yo por usted,

olvido ojos de llanto, admito vibraciones sonoras

como un eco, alguien me habla, se atreve

a hacerlo, aunque yo soy la muerte.

            26.

Hay una geografía de los dos en este instante.

Al fin sé que estamos juntos, siendo

intransferiblemente distintos. Si hemos de estar tan cerca,

díme un Yo Dulce, yo voy a tutearte; seamos la misma llama.

Observemos el mismo fuego y, si me prestas las pupilas,

aunque sea por lo que dure este simulacro de la muerte,

amaremos el encuentro, volveremos cada vez que tú mueras.

 

A oídas me vuelvo rumorcillo de aguas.

Sé que te gusta el Chorro de Collazo,

el Lago Guajataca y siempre fluirán manantiales

si estamos juntos. Los produciré en los lugares

donde tú me digas; en nombre de las ninfas

que tú amas; a alguna quebrada llámala

Mirabales, como el barrio de tus ancestros,

tu madre, tu abuela, los Cadafalch y Vélez,

los Ortices, los Prat, los Alicea...

voy a suplir el agua. Voy a hacerte una fuente.

 

A pálpitos, ya sospechas mis metáforas mayores,

a corazón las creíste, las metíste en tu vida,

en tus existenciarios, soy tan feliz

porque tengo un amigo que me cree y las comparte.

 

Tú te has citado en mi rincón y avanzaste

con tu paso suficiente y yo salí de mis paraísos

ya que llamas al ángel... y me delato si vengo

y al decirte «Te quiero». Estarás a solas conmigo.

 

Tenemos un poema y una llama

y un paisaje y un riachuelo y en común

provocaremos que fluyan muchos más manantiales.

       5-2-1995

        27.

Anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles

de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados,

de los cuales el mundo no era digno; errando por los desiertos,

por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la Tierra:

Hebreos 11:37-38

 

A otros en cambio les diré: Ustedes son peores.

Tienen el corazón vacío.

Vestidos están de crímenes hasta la médula;

pero se reúnen a invocar los nombres

que ellos conocieron, sin la culpa que a ustedes acusa.

 

Sin las lágrimas de puercos, brutos gadarenos,

tan hambrientos, pobres, maltratados, cubiertos

de pieles de ovejas y cabras, fugitivos de allá para acá,

sustituyen por sus caprichos a los autenticados

por su fe, su creatividad, su justicia.

 

¿Qué ofrenda van a dar, a dejar por testimonio?

Ustedes son peores; echaron a Agar al hambre,

al abandono; levantaron un puñal contra el niño risueño,

Isaac de la promesa; ¿para qué hablan entonces?

¿para qué su estado y su sacerdocio?

¿para que su democracia y su humanismo cívico?

¿para qué su chueca lealtad de mercenarios

en nombre del más útil, o el más apto?

 

Al que todo lo sufre, lo vive y lo declara,

al que se ha dolido hasta la sangre, han ido a buscarlo,

les dieron patadas, abrieron a espada sus vientres.

 

            28.

 

Ustedes son peores.

Han cantado corridos para los criminales,

el narco, el vicioso, los exterminadores;

los idealizan puercamente

con su chueca lealtad de mercenarios.

Sustituyeron, perversos, el honesto

testimonio del que se dolió hasta la sangre

para danzar sus pies con furia de galaxia

por lo bueno y lo hermoso.

 

Pues bien, no andarán conmigo

ni brotarán canciones de sus labios.

No se llagarán en estigmas de amor

para que yo les cure, no compartirán

conmigo, misterio y llama.

 

Hagan sus corridos, tigres del Norte pudrido,

sur de mentacatos, homicidio y descarrío.

Prediquen sus razones oscuras, sean pavlovianos

con los monos y los perros de sus folclorismos.

           29.

A los míos, a los que llamo Mis Hijos,

Pueblo Amado, enanos de los Cinco Sentidos,

mi esencia doy, instruyo con la sorpresiva presencia

de mi hallazgo, con la irrupción acompañante

del Ser-mío; doy mi pan que dulce muerte,

y la continuidad de otra vida, el Futuro.

 

¡Bendito sea el que quiere un porvenir

y lo jala por el calcañar y el que siendo güero

y velludo como una pellizca, se resurge, se plasma

con presencia sublime con dos querubines

en sus ojos y emocionada voz que dice:

 

«¡Aquí estoy, quiéreme como al primus inter pares!

Asómame pues a la vida que entre sombras estoy

y sediento por autenticidades. ¡Házme cantar

para los vivos porque en vano me cansé

por hacerlo a los muertos! Yo soy el ladrón

que más amo lo que tienes en lo oculto

y, más allá del tiempo de mis años,

me gustarás como mi cómplice

y acompañarte, Viajera Oscura».

 

            30.

 

Vino tu hermano con engaño, y tomó tu bendición. Y Esaú respondió: Bien llamaron su nombre Jacob pues me ha suplantado dos veces. Se apoderó de mi progenitua y aquí ahora ha tomado mi bendición: Génesis: 21: 35-36

 

Bajo la piel del carnero

(mas no en la página vacía de la indiferencia

sin sustancia) está la bendición, el camino,

la estrella más brillante: David en seis sentidos

expresado, el hijo con raíz, a son of the Soil!

e Isaac que bendice y yo, Viajera Oscura,

que los recibo donde Astrae es justicia

y un valle de vanadio, mis lágrimas.

 

Pero lo que está más bajo de la piel

es mío, la carne es caduca, pero no lo son

mis ríos uterinos, la Tierra que protejo

y al hombre / mujer doy por abrigo y amparo.

Ego, cesa. Yo te recibo; despídete de la Madre,

de los nichos ecológicos, de amores gentilicios,

de la íntimas simbiosis, de las vecinas dependencias;

ego, cesa. El ego tiene que morir, irse conmigo,

dejar que yo sea su memoria, su nuevo canto.

 

Todo lo que quito, al fin y a la postre, lo devuelvo.

Si. Soy ladrona de vida pura; no quiero Ego de muertos.

Digo, en la orilla de las Estigias del planeta,

Desligáos del cadáver. Un cadáver no sirve.

Sóis más que huesos mugrientos;

la vida sin los huesos, hoy se inicia.

Desligáos de toda memoria que no sea

su amor profundo, olvidáos de las cosas,

las mecanicidades, las inesencias frívolas

e impuras. Ego, cesa. ¡Alma, múerete ya!

Así podrás vivir conmigo.

 

            31.

 

Y el padre dijo al hijo que amó porque moría

como yo dije a él, a quien amé:

Quien tarde llega al botín, redefina sus palabras.

Despójese de sus rutinas, aléjese del mosto

y de las viandas de la Tierra y cultiva su última rosa,

la que me entregará como corona que paga su transporte;

antes que la flor muera, lo subiré a mi barca

y la rosa será su perfume, el aroma

de los nuevos propósitos, florecer por breve sea

la vida, florecer, florecer nuevamente.

 

            32.

 Cuando vengan merdollones a tu lado,

merde de gens, fulanazos que todo lo saben de oídas

y lo alegan a labio partido, cuando hayas dicho, amado mío,

que la muerte te conversa muchas cosas y se rían

(y por reírse de tí, los maldigo), quien de tí se burla,

conmigo busca el pleito, repítelo: lo que vibra

en el vientre de la Muerte me lo dice.

Ella me explica su sentido de amor

(la gratitud evolucionaria existe), me habla

del Reposo y el sendero que lleva al futuro

cuando cesa el yo y aprende. Y vuelve.

¡Hasta sobre política me habla la Muerte!

 

«Te estás volviendo loco, no es posible»,

oigo cuando lo dicen, pues no tengas pena.

Respóndeles: Es la muerte el asunto más político

que existe y la entidad que más sabe de Justicia

ella es y la experta más prudente en el juicio

del coloniaje, la explotación y el imperialismo.

Acerca de todo... conversa la Muerte conmigo.

 

            33.

The meaning 'faultfinder' for Cynic came naturally from the behavior of countless Cynics who in their pursuit of virtue pointed out the flaws in others. Such faultfinding could lead quite naturally to the belief associated with cynics of today that selfishness determines human behavior: Wikipedia

 

¡No tengas pena! Llámalos cínicos.

Más perros son que que el pulgoso animalito

(fiel mascota de Diógenes de Sinope)

y con él, su perro, conversó a sus anchas.

Opinaron, con ladridos y palabras,

sobre justicia y costumbres, guerras y corrupciones,

la esperanza, la noción de infinito, de pasiones.

 

El perro parecía que entendía y él más que el otro,

gozaba, meneando la cola y por gozo

se orinó contra la pata de una mesa,

allí mismo, al lado de la banca en que comían.

 

A él, filósofo de enjundia, reintérprete socrático,

se le vio erecto el nabo y exageraron, ¡oh Dios!

al decir que se masturba en plena calle

para que gente lo vea, no siendo cierto...

 

Que no te carguen la mano, Carlos, como a él;

díles tú, cínicos, kunikós, perrunos... que no la hagan cansada.

Si te creen criticón y juzgamundos, poco te importa.

Ello son nominalistas, acusadores, mentirosos;

hijos del rasero y las frivolidades, se asustaron

cuando dices: ¡Política! La Muerte no es mística.

La Muerte es el asunto cotidiano. El conteo

de masacres y pobrezas.

 

Los obscenos, sinvergüenzas, ganapanes, tiemblan

cuando oyen esos términos: la muerte cotidiana

en el cotidiano y cada vez más intenso y temible imperialismo.

Díles que yo te lo dije: Eres el optimista más grande

de la Tierra por ser un antiimperialista consumado.

 

El imperialismo va a morir como se  muere todo.

El Lobo de Hobbes es precario y criminal en su juicio,

mas él murió y se morirá quien crea que, por siempre,

ha de ser el hombre, un lobo para el hombre.

Un perro es más noble que un lobo

y el perro muere.

            3-9-1998

      34.

     al sufrido pueblo guatemalteco

No sé de qué lugar salí, pero estuve perdido

(tal vez en una tumba, en una cruz sin nombre).

Es que no sé mi acento ni el color de mis ojos.

Me han callado por años; nazco para morir,

me asesinan los anticlericales de Barrios,

la Depresión, los hacendados de Ubico.

 

Con Mariano Gálvez llegaron los anglófilos

y cambiarían mi mundo; me quitaron las tierras,

saquearon mis templos, lucharon por enmudecer

lo que fue mi protesta; con Justo Rufino Barrios

me aludió la tiniebla, quemaron mi garganta

y me quitaron sorbos imprescindibles de mi aliento.

El despojo se adelantó a mi tumba.

Ya nunca tuve nada, ni suelo ni descanso.

 

Ahora están saliéndome los ojos

(seguro que estaban escondidos en el monte,

pero no puedo abrirlos gozosamente todavía);

ya sólo veo nubarrones... En el poder está Ubico,

en las calles, las revueltas. En la lejanía,

tropas del gobierno americano. Marines.

 

La élite cafetalera se va de las manos alemanas,

otros frutos se quitan al británico, ¡ay! cómo duele

levantarse de una tumba e intentar alzar la voz

contra tantos imperios; mejor vuelvo y me duermo,

o hago que me duerman a balazos!

 

Este día ya no pudo ser más oscuro,

llueve, se ha ido formando el cielo a chuzos,

pero de sangre: el profesor Arévalo

tiene los estudiantes en las calles entre gritos

y el General Ubico se ha enojado

y, con él, las tropas yankees, las bananeras,

los cafetaleros; mi voz no se atreve

a sugerir que existo. Este año con sus lluvias

rojas, homicidas, son la muerte, militando,

otra vez militando y el viento es un soplo de almas

arrancadas a los cuerpos y el sol que se aglutina

es un preámbulo, recoge cuerpos secos y áridos.

 

Quiero perderme en una calle del vacío.

No hallé un rincón que me diera alegría.

Un cuerpo en regocijo que se acerca al mío.

Voy a levantarme otra vez.

 

Escuché, sin querer escucharlo, que el Coronel Arbénz

está entregando tierra a los mestizos; yo tengo

los ojos alemanes y la piel mestiza,

con un color café que tira a rojo. Ojalá

que descubran mi rincón en el campo,

me desepulten del todo, me ofrezcan

un cafetal si me levanto, yo lo cultivo.

 

No sé por qué salí. Llegó un terrateniente

y me jaló del brazo; yo me aferré a su talle;

«vamos a quejarnos con Dwight Eisenhower

y venga conmigo, fíjese en sus huesos;

1.5 millones de acres van a darlos al campesino comunista;

ya ni en la sepultura, en calma, dormirá a gusto

el hombre; van a bombardear la Ciudad de Guatemala

los Marinos lo dijeron, lo harán a que nos duela».

 

Caminamos ese día, presurosos, en silencio.

Desde Honduras llegó un sendo contingente de la CIA.

Seis aviones volaron y nos vieron, 2,000 tropas a pie

nos encontraron; nos llamaron la izquierda sublevada

y el Coronel Carlos Castillo dijo: «Hay que matarlos».

Tenía el apoyo de Puerifoy, embajador americano,

los empresarios, el derechismo oficialista,

el ejército, los torturadores, Arbenz Guzmán

se fue como un vapor huidizo, con él

el sueño de la reforma agraria, con él

volvieron mis huesos a la tumba,

más dolidos y cansados.

 

            35.

Han buscado el Ala protectora,

pues digan el Gran Amén, Catorce Grandes,

que se beba el café de las oligarquías

que la mano del más pobre y despojado cultiva;

desprestigien y tiemblen con el salvadoreño

Arturo Araujo, destitúyanlo con la fiera saña

de los generales, sáquenlo con la ayuda de la CIA,

ejecúntenlo con Farabundo, dá tu orden, Maximiliano:

30,000 nativos insurrectos no son nada;

de muerte se han llenado por centurias los campos,

las ciudades, las aldeas, las covachas de los miserables.

 

¡Dáte gusto, Maximiliano Hernández Martínez,

métete en las alas protectoras del Aguila del Norte!

Farabundo es tonto útil,

cuasi mártir, universitario; su embeleco,

el FMLN que se disuelva en miedo,

que lo reentierren los muertos

y estudiantes correlones.

 

Ustedes los cómodos, buscones, crédulos hijos

de la pleitesía, catorce grandes, élites cafetaleras

para mercados internacionales, son los que podrán

construir ferrocarriles, pavimentar las calles,

ir a los conciertos, teorizar las estabilidades

(definir la democracia y el progreso)

y tienen suerte. El Ala Protectora está para ayudarlos

y desde el 1930, el nido de esa águila bendice;

de Centro América pueden expropiar hasta alemanes,

pueden burlarse del británico, con el visto bueno

de Einsenhower; la CIA bendice al pollo,

métanse bajo el ala de su plumaje grande.

 

Digan Amén, así sea. El hombre-bestia adviene

en el séptimo día de las guerrillas del '70.

Lo que importa es que organicen

Escuadrones de la Muerte. Para el '80, puede

que no quede nadie, ningún rival que se atreva

a cuestionar el régimen, a recordar matazones

o decir Abajo el yankee, muera el imperialismo.

 

Los Santitos Zelayas de los nicas liberales

son macuarros, desde el inicio del siglo.

Diseñamos a la medida nuestros protectorados;

a repúblicas que no saben gobernarse

ni tener super-contentos a sus conservadores,

las enseñamos ad hoc; sólo digan Amén, pidan

armas y marinos, digan el presidente es confiable

y acabamos a Sandino, lo mismo que a Farabundo.

Matamos hasta la muerte; colgamos

de los cojones la vida...

 

... pero digan Amén, agradecidos, miren

al cielo el poder del Ala, vean el Ala

del poder y sepan que son la certeza del progreso,

el viento vitamínico en el Aire, la alaza dadivosa

de los temerarios, elegidos redentores.

La democracia universal viene del Norte,

el policía es celoso, la doctrina sagrada.

 

Digan Amén, no se olvide de gritarlo

con pecho vibrante, usted,Tacho Somoza,

¿quien le enseñó a deshacerse de Sandino?

Su fiel escudo: el Ala Protectora, dios-América,

con la Mano Invisible y el Dólar Todopoderoso.

 

Tardaste en darme gracias y un poeta de la izquierda

te disparó en las sienes, Luis Somoza, yo mato

hasta de un paro cardíaco, díme el Amén que debes

porque los malagradecidos se vuelven sandinistas,

marxistoides, mis neuras... digan Amén, pues yo

me pongo nerviosa como un ave moquienta

y quito las ayudas que te doy en pago a la obediencia,

suspendo préstamos del Fondo Monetario y el Banco Mundial.

 Doy y quito, nada más que yo, el Imperio,

me parezco a la muerte.

 

            36.

 continuará

Publicado por elzorro2 el 14 de Agosto, 2006, 18:53 | Referencias (0)

Oralidad de los demonios

   1.

Arrebataron las endorfinas de las voces.

(¡Que no quede gozo ni dulce labio

que musite su canto, sorbos de fantasía!)

Los profetas olerán a sombra y cueva oscura,

ya no a humedad de luz...

ni a esperanza de agua rumorosa.

Espinos son las penumbras.

Cucarachas volantes, inmensas

como portaviones, los agresores

en el aire oscurecido.

¡Ay, vendrán a maldecir el Ser!

a decir que no existe el Ego cesativo,

a ofertar los falsos dioses por monedas,

o prestigio, acomodo o, en fin, prebendas,

obispados, boatos, que son sustitutos

a la inicial pobreza cisteriense y el cimiento!

Por ansias extraversas de fatula,

cucarachones de la gresca y la vivachería,

con hábitos mentales fáciles y externos,

se motivó la intriga, intriga, intriga

y se armó en guerra santa, yihad,

yihad, yihad, intriga, intriga...

yihad, yihad, intriga, intriga...

yihad, yihad, intriga, intriga...

yihad, yihad, intriga, intriga...

yihad, yihad, intriga, intriga...

guerra santa, yihad,

yihad, yihad, intriga, intriga...

ansias extraversas de joder

al que es santo, necesario y justo.

... y a van a espinarlos, porque ya están

en camino a la voz de yihad, intriga,

guerra santa... Echarán en agresión cuasi directa

guerra santa... Echarán en agresión cuasi directa

guerra santa... Echarán en agresión cuasi directa

guerra santa... Echarán en agresión cuasi directa

guerra santa... Echarán en agresión cuasi directa

yihad, intriga, guerra santa...

Echarán en agresión cuasi directa

la maldición, su demonología...

aunque bien que han evitado dar la cara

para mentir a sus anchas, para desgarrar

a otros con el gozo torvo de sus cobardías.

Los conspiradores escupen sobre el polvo

del desierto, porque por allá se van

los hermitaños a refundar el hombre,

a rescatar el agua, a devolver el fuego.

    2.

                                 a los heroicos pueblos de Iraq y Líbano

A estos puercos que lloran,

a estos gadarenos en medio de la lepra

de cautivos, dan por menos

y los menosprecian, llamándolos demonios,

siendo ellos los auténticos hombres, ángeles humillados

por el Viento del Norte y la jactancia

de los mentirosos y los agresores.

Van conduciéndolos, ajotándolos al abismo.

Los ahogarán en el óxido del mar,

en la memoria del polvo y creerán, viéndolos al morir,

en mares de su veneno negro, que olvidarán así

sus crímenes y se regresarán victoriosos.

Mas no será posible: existirá... desde hoy

y para siempre, la oralidad de los demonios.

   3.

                         a los demonios del genocidio Augusto Pinochet, Efraín Rios Montt y Alfredo Strossner

¿Dejarán de oírse sus condenas, juicios sumarios

perpetrados con los únicos testigos allí,

la soledad y las cavernas? ¿O esperan por Quien

les eximirá de sus crímenes, siendo sus manos homicidas?

¿Posarán ellos de intachables, compasivos,

fieles, nobles, por virtud triunfantes, cuando al hombre

(aquel verdadero, que meditara y trabajara

y ciertamente que algunos lo hacen todavía)

le llamaron loco, inútil, perverso, infiel, bestia sin espíritu?

... y no fue cierto, a los perseguidores sí, sí

los motivó su envidia; no admitieron que nada pueden,

sino con robo y ventaja, con traición a escondidas...

      4.

Los dejaron con ropas pudridas y en hambre

de secos huesos; les arrancaron el collar

que les prestó Vanadis, la joya de la Gracia

y la alegría, la cesta de las Cárites

(que es ágape, fundamento hermoso,

virtud diálectica, magia verdadera).

Vendrían de la Etruria de la toga

los advinadores del azar, hoy perseguidores,

expertos en ver demonios en el ente del ángel,

expertos en decir eres malo, gastas con lujuria

el harapo, tu sarna con gusto, rascas y no pica,

con la lepra del mundo conspiras,

pero te investigamos, acudimos

a los recursos necesarios. Te espíamos

donde menos lo creas, te queremos a raya,

te llevaremos al mar y como una rata

morirás en arrecifes y oscuros fondeadores.

      5.

«El hombre es el motor de una historia sin sentido, secuela de un mundo absurdo y de un infinito fríamente indiferente»: Luis Sánchez de Movellán

Ellos no pondrían la cabeza en el asador

ni por sus madres, pero hoy son funcionarios

de jauría, expertos en conspiraciones,

en mundos absurdos, en historias sin sentido.

Hoy son gladiadores bien entrenados, agentes

de sangre fría, pentagonistas en el choteo

de los Luckiest among Lokys, camaleones,

buitres, filósofos de la Derecha antiigualitarista,

caníbales de la globalización

y el inmanentismo de lo sagrado, mas...

¡ellos no pondrían la cabeza en el asador ni por sus madres!

... te acusarán si la amas en la biafra somalí,

en la haitiana etíope, te dirán: «Sólo creemos

en el Orden que dicte la poliarquía de élites elegidas,

nuestra democracia, nuestra dictadura especulativa».

«En la negra demonología, tu nombre será

hijo de Agar, la esclava, hijo gadareno y verraqueado

que ajotaremos hasta la mar, con el odio».

Ellos amaron el lujo y la técnica de los enanos solidarios,

incapaces de aprender y dar su sacrificio. Por eso

no inventarán nada, sólo intriga, intriga,

inventarán la miseria voluntaria. O peor:

la miseria de la guerra.

No subirán al mons púbis de vanadio por causa

de esa impura etología del ser-en lo insuficiente,

traicioneros, conspirativos, doctrinarios,

defensores del parasitismo y las agresiones.

     6.                              

          

      a las hermanas oscuras, a las Erides

Así como el ladrón para sí roba,

yo intervendré en asaltos y violencias,

cosecharé en hurtos, me quedaré con lo que es mío,

porque yo presto al hombre collares de vanadio

y una talega, con las virtudes del mañana,

les cuelgo cuando aún no han nacido para el día.

La delicia y sus mitos son míos.

No los cederé al vandalismo de las generaciones.

La narratividad de los días más heroicos

es el licor que preparo para mis ángeles con sed,

anhelosos de regresar a las aguas y lavarse.

La poesía es la invocación en mi nombre.

Estarán en mi llamado mis co-mandatarios,

mis hermanos postizos, mis amantes,

los que harán de su vivir pasión, maroma,

atentados, vorágine y peligro.

Bien que se vale lo que hacen. Me aman.

Robaré por ellos la delicia, beberé

de mis antípodas la sangre, memorias enterradas,

el abandono en la pura biología; botín de mitos

rescataré por los míos, que son hoy

los desconocidos, reprimidos, olvidados...

Sin ellos, Yo La Intrusa, ¿para qué sirvo?

Yo, en discordia, soy rescatadora, útil, imprescindible

y a los que me aman, sin temor, les ayudo

a empujar la piedra cima arriba, a sudar el afán

de interés propio, lo más justo del individualismo,

hasta el lugar donde está lo mejor y más secreto

de la identidad unitaria con lo colectivo.

          4-4-1992

        7.

               ... Eris, the healthy sense of competition:  Pierre Grimmal 

... pero hasta mis propios hermanos me traicionan.

Anhelaron la discordia sin esencia, la violencia

la produjeron con razones vacías,

sin otro escenario que lo externo.

Yo, La Intrusa, puse un nombre al Dolor

y dí como alivio el Olvido.

E hice con mis partos Juramentos

para que cesara la angustia y se muriera el Hambre

entre estos egos, soberbios y primarios, que perpetúan

la rabia de violentos y sus Deseos impuros,

aberrados. Son accidentes del Ser,

cuyas entidades no quiero,

cuyas desesperanzas destrozo.

Por eso intervengo, me meto aunque

no fui llamada a las regiones del Caos

y de la irrestricta Discordia.

¿Qué será la Noche mía sino guardé en juramento

la protección del tierno lloro de la vida?

¿Qué serán las hermandades primarias de los entes,

Ares en el aire, Júpiter en el éter, si yo no metiera

mis narices en los movimientos cíclicos de los avatares

con que estos demonios gigantescos me matan

(aunque vuelvo y resurjo) y me esconden (y yo me filtro

y reaparezco, recursiva)? Díme qué... porque yo doy nombres

y produzco memorias y juramentos por cuanto soy?

¿Qué serán los opuestos necesarios,

sin mí, la Intrusa, que sana y lava las manos vomitadas,

las sucias piedras lanzadas, los volcanes brutos de ira,

esencias matoides de euménides en sangre y egoísmo?

           8.

           En el jainismo dármico, Dharma se entiende principalmente como el movimiento de la Dravya, o sustancia universal...

Quiero a mi hermana, la Oscura, sobre todas las criaturas.

Aunque sea la hija de la Noche, con mis enteras ansias, la quiero.

Es mi dragona verde y una hermana en la molicie misteriosa

de los movimientos, es memento mori de la Dravya

que no se observa en el día, por lo que aún en la noche,

la quiero. Ella se queda invitadora en los hiperespacios;

cuando más intensamente duermo, sube las escaleras conmigo,

me fluye a los campos abiertos donde combate y es temida.

Yo la jalo hasta mí para así verle el rostro,

cobijarme en sus alas; yo le doy besos

hasta la madrugada y ella me pone nombres.

A eso se dedica.

A decir a gigantes de los mundos étereos:

Vendrá el día en que seré el equilibrio de los astros errantes

y me llamará cada hombre, sin quedar uno, a que explique

la Estrella de Seis Puntas, la gravedad y las esferas ocultas

y el Arbol de la Vida y la Esperanza y el amor verdadero.

¡Pero no la oyen! ... me importa porque yo sí la amo.

En ideales para una vida simple

pocos son quienes creen; yo sí;

de la igualdad entre varones y hembras, se forja la monda,

el chiste y la ocurrencia de códigos morales; yo no.

Con la Dravya se han limpiado el trasero, no yo

y con un «En-Sí», sin «para-sí» no la comprende ninguno.

            9.

             a Marcianita Echeandía Font

Así comienza el descenso, lo cesativo

del Yo carnal que se vuelve cuerpo hediondo,

mosca a ratos, fatula voladora

y saldo en el olfato del ratón podrido...

Ella como esperanza, lo más grato,

es lo único que queda, pero no lo queremos.

Es un tabú. Mejor ni imaginarla.

¡La hermana intrusa!

Ella, a quien nadie ha querido, a cuyos hijos

llaman Angustia, Penuria, Apáticos de la Maya,

deformes de cuerpo marchito, ropa sucia

de lavaderos, malnacidos, ella nos queda.

La Provocadora, la que viene al hombre

y dice, «Para la oreja, necio» que va a nacer

una doncella en Orleáns, como antes nació

la madre de un profeta y se llamó María,

Santa Virgen, virgen santa,

así nacerá la primera Madre de las Naciones Libres

y Juana adolescente y campesina

se vestirá de varón y será célibe

pero la van a examinar como a una perra.

Van a meterle dos o tres dedos por el culo.

La desnudarán y una pupila con lentes

escrutará el centro de su útero, van a oliscar

su clítoris hermoso, a dedear verificadoramente

su doncellez y, después los inquisidores avergonzados

dirán: «Puta no ha sido todavía,

ante la Iglesia y los Reyes de Francia

ella no miente; pero digan al Delfín:

Es provocadora; en su hermosura

ya tiene su pecado; oye las vanidades de su propio ego;

que se vista otra vez de mujer, haga mil penitencias y rece».

La Provocadora, la hermana que viene al hombre

y dice: «Para la oreja, necio», me dijo: Nacerá

en la casa de Cecilio Echeandía, mi hermana

Marcianita, la dulce y sola, la alegre e impredecible

Marcianita y se pondrá a bailar ante los ojos

de aquellas sus hermanas en la carne, aquellas

creyentes en valores victorianos

y, por puritanería, pensarán

que ella baila como negra de los fundos algodoneros

del Sur confederado y los puertos de Charlestone

y Marcianita se zafará de los corsettes apretados

y con ropa liviana, corta, suave, enseñará

los glúteos y a sus hermanas, las mujeres

de principios de siglo, sus hermanas en todos los rincones,

dirá lo que ya otras repiten en la tradición de Luisa Capetillo:

«Vota, participa, rebélate, produce,

habla por aquella Eride, la genuina y oscura,

que se silencia en los hiperespacios

o en lo profundo de la psiquis del hombre,

porque tu HERMANA es».

        10.

                     a mis hermanitas Rebecca y Raquel

La Provocadora, maldita porque dijo en medio de la guerra,

existe la Soberbia / el Egoísmo y, hermano, voy a obstruirte

desde hoy, donde quiera que vea estos rasgos,

sentimientos de mi asco,

los haré mis erinías, mis vómitos, mis bascas

y alguien por hacerlo me llamará bendita,

hermana oscura de la noche.

Y fue cuando me dijo, en aguas del Río Aqueronte,

mis hermanas en la Tierra son muchas,

pocas porque tu memoria es como grano de arena;

pero cuídalas cuando las veas, aprende a verlas

donde yo las veo, aprende a amarlas porque yo las amo.

   11.

           Driven visionaries, they sowed dreams and harvest dollars. (...) He produced an affordable car, paid high wages and helped create a middle class, not bad for an autocrat: Lee Iacocca

Y, entonces, la Dragona Verde, niña alegre /

hermana desnuda / vestida con collar de vanadio,

ninfa que me lleva al río de sus infiernos,

al Stix de su matriz oscura,

al cielo de los verdes prados, regresó

a mis ojos y me entregó sus alas.

Un día, inolvidable día, me susurró:

«Volemos al 1907. Verás a dioses pioneros

de tu mundo; él fue mi hermano», Henry,

y le vimos en Broadway, New York City.

Mr. Henry Ford al volante del Modelo T.

Ni más ni menos. Delante de la fábrica.

Un dios venido a menos; hoy, un cadáver.

«No es sólo un excéntrico del siglo. Tu siglo.

Fue el hermano que dejó los campos agrícolas

de Dearborn, Michigan y con el poder que tuvo

en doce horas y noventa minutos

se construyó el primer carro; míralo, veedor,

y escribe que desde hoy comenzará

la producción en masa, la industria,

y después la soberbia, ya no será necesario

el gas que combustiona mi aliento desde el éter,

ya no más necesaria será la luz profunda de mis ojos;

con baterías eléctricas de Edison

me olvidarán; ya no seré dragona verde

como el pasto, ni velocidad de águila.

Me van a olvidar las multitudes,

me van a decir Oscura y Mala,

Intrusa, Zorra mitológica y harpía».

«La Segunda Guerra Mundial

lo separó de mí definitivamente.

Fabricó los bombarderos B-24 y jeeps de campo

y travesías militares y, al hacerlo, no quiso

ni querría en sus fábricas voces de sindicato,

ni pacifistas ni protestatarios.

Sus productos entrarán en 33 naciones,

venderá en todo el mundo conocido.

Controlará plantaciones de caucho en Brasil,

16 minas de carbón y miles de acres

de minas de ferroníquel y acero de Michigan

a Minnessota; con crímenes económicos

y antisindicalismo controlará ferrocarriles

y puertos; aterrorizará a la gendarmeria

de su propio emporio de fiscales y empresarios.

No querrá judíos consigo ni socialistas

que le muevan el tapete, mejor dirá

«Hay que matarlos»; pero... un poco más

e idolatra al Fuhrer, Adolf Hitler...

Examina pues, Carlos, la soberbia

de los demonios de los que te hablo;

míralo, es Henry viejo, a los 83 años,

en su mansión de Fair Lane...

no es el mismo que víste en Broadway,

Nueva York, al volante

de su Modelo T de 1907.

A este lo espera la muerte

con los rostros del Karma».

     3-6-2001

         12.

Theodore Roosevelt, more than any other man living within the range of notoriety, showed the singular primitive quality that belongs to ultimate matter, he was pure Act: Peevish Henry Adams

Roosevelt thought with his hips: Edmund Morris

Roosevelt thought with his hips: Edmund Morris

Roosevelt thought with his hips: Edmund Morris

Ven y vé al hombre que se traga

de una sentada su licuado de doce huevos.

Ven y vé al dios de energía anómala

porque él es el más serio de los hechos

que cunde el destino del ser-de tu colonia.

Como un mono se trepó a los árboles,

quiere apoderarse de algún nido, robarse

los huevos del nidaje y, ¿sabes quién le grita

que se baje? ... el senador Henry Cabot Lodge.

¿Oyes lo que le dice, Carlos?

If you knew how ridiculous you look up

that tree, you'd come down at once...

... pero, ¿qué le importa a esos demonios,

hermanos míos de lo oscuro, si arrancarían

mi cabeza, con ganas de patearla,

y revolcarla en tierra para sus retozos?

porque yo soy la que obstruyo la energía ilimitada

con que se proyectan, egos de encumbramiento

en la historia del hombre;

el poder de la pobreza y el totalitarismo

no lo quitan, no lo absorben, como yo,

con el poder de mis mensajes, las Ideas.

«Apasionado sentido de nación», le confieren.

No, mentira; son Guerreros Alegres,

chupasangres, torturadores, agresores,

Jinetes rudos, rufianes, mentecatos fabricados

por la prensa chapucera, amarillista,

metemiedo; los periódicos de Hearts

se aprovechan de sus gábilos para que digan

«Over, under or through, but never around».

Se jactan los babiecas, se glorían de batallas

que apenas han peleado dignamente.

Han reclutado a los ultrajadores,

ladrones, cuatreros, y van con la ventaja

del auditorio culero y canalla que le aplaude.

Dijo que un lobo irrumpe en su corazón.

Un lobo que se yergue y busca a sus secuaces.

Un lobo carnicero que la ignorancia consagra

el defensor de los bosques y las ecologías

remanentes, the first conservationist President.

No, mentira: Asesinos alegres, cazadores

de mansas liebres, asesinos de búfalos

y elefantes, iniciadores del Big Business

y el Gran Expansionismo victorioso.

     3-5-2002

    13. CONTINUA

(Del libro en preparación «Yo soy la Muerte»)

Publicado por elzorro2 el 7 de Agosto, 2006, 18:36 | Referencias (0)

La Carlita

   Allí, en el corazón de la milonga arrabalera, frente al friquitín de Tito Vargas, en Pueblo Nuevo, a la casa de los Fogueras, la mirada de noveleros y curioseantes que volaron a penetrar bajo techos y entrar por las ventanas, si rondaron, fue por causa de La Carlita. Sea de lejos, o de cerca, había que verla.
   Ella es la Afrodita más culera, regia esbeltez de perfumada loca, inocente paloma, mirada escrutadora de braguetas abultadas... lánguidos ojos, demarcados con mascára, el alba adviniente, el cielo que se traga sus hijos, los devora antes que llegue la noche de Saturno con la castrante cizaña. Nuevo Adam primitivo. Felicísima Eva por encima de todo. Adam y Eva, mutuamente auxiliada e impostergable frente al amor de la vida.
  El organizador pueblerino de la virtud y la piedad, el Padre Aponte, supo acerca de ella y un día, después de la misa, la amenazó con darle de palos, pero ella dijo a la fiera santa, ya que así motejaron al curilla, «usted que me levanta la mano y yo que lo destrozo con mis propias uñas y armo a Pueblo Nuevo hasta que se exponga contra usted sus ultrajes de señoritas en el Pueblo, el campo y hasta en el confesionario... puñetero, con esa voz ladina y esas miradas devoradoras».
 
Desde adolescente, en los '50, su presencia comenzó a ser historia. Vestía como mujer y parecía una hembrota de las que quita el aliento. Fue el lugar común en la chismografía que siendo como es... se enorgulleciera el poblado, la aclamara como ícono a sotta voce, quien la vio y la bendijo. Ella, por discreta, no fue objeto de escándalo.
   «Travestí sí, puta no», una vez dijo.
    No se había pensado bien lo que vendría a ser ella o él.
   «El hermano de Pucho Santiago se las trae» fue lo que murmuraron y, entonces, no se supo si pensarlo varón, o un diosecillo como Urano capao, o si dar por sentado que el bribón, objeto tan fraterno como el antiguo Cielo de titanes agrícolas y cíclopes cañeros del '50, es una damita. O bien, a prick-teaser, como injurió Lolo Pulla.
   Cierto es que La Carlita navegaba en dos charcas. Le dijeron que es pato, a bitch with an itch.
  Algunos de los que se embarcaron y vinieron con galas de americanos, le convidaron a irse a Nueva York y terminar lo que había comenzado: tener vagina, cortarse el pájaro, agrandarse aún más el busto. Del convite quedó cautiva por años. Prefirió no irse y dar que hablar. Si va, será con él. «Mi Bijo, mi Bijo del alma, mi limpiabota prieto».
   Lo demás ya lo tiene. Seduce cuando camina. Su cuerpo es atlético y estilizado. Un pullover, de color violeta, por lo ceñido, marca unos pezoncillos primiciales, y no se pone brassier. En las pantaletas se autogratifica; ella misma, sin borchorno, las compra. Con hembras discute la materia de sus lencerías.
   A La Carlita han contado sobre las hormonas. Además, la cinturita que se formó es de avispa de bombón y sus nalgas ya las quisiera Fele Tripa, Pao Pilla, o el bujarrón de Lolo Puya para darse banquete cuando vuelva al Joyo de Millán, a esos adentros de barriada por donde antes vivía, tiempito antes de ir a dar al presidio.
   Por de pronto, un trigueñón, quien cayó en paracaídas, le llegó a la vena. Bijo «Maricao», hijo de Don Marcial, también de Pueblo Nuevo, es quien la ronda. Es un limpiabotas, más o menos de su edad, a quien nada le importa que se sepa que le gusta. Ha descubierto su alegría. La defiende. Desoye los rumores. No echa gas a la candela. Bastante es la lumbre y el calentón en las mejillas. La Carlita es dulce, bien-hablada, más modosa que alharaquienta. Es laboriosa. Trabaja y ayuda a quien puede.
Es una loca feliz y él está perdido de amor por ella, le lleva serenatas, la piropea cuando le ve pasar, sandungona y remeneando el cachendoso nalgatorio.

    «Con ella todo y, sin ella, nada».

   Ella plancha la ropa a los ricos de El Pepino, visita sus casas y hay, entre esa clase adinerada, la que en vez de compadecerla o echarle vituperios, le regala cremas suavizadoras para el cutis, perfumitos tumba-hombres de los que ya no quieren, pero que una vez utilizaron. Se bañaban con ellos.

   Para Bijo, La Carlita es el despertar de su juventud. Y, con su erotismo mutuo, se alborotan. Según él, La Carlita tiene aspectos escondidos, secretos en el vientre kármico, su pequeña serpiente y un pozo uránico, pero no hay cotidianidad más perfecta que la noche privada de ambos. Ella lo acaricia con sus manos cálidas, con uñas largas, exquisitamente pintadas de rojo chino y, cuando él se encima sobre sus espaldas y la sodomiza, en vez de pensar que él peca, entiende que han reacumulado amores. Se están quitando las penas, atados a un sueño placentero. Se hunden en éxtasis volcánico, avanzando por los ojos de sus propios espíritus hasta la más profunda de las esencias.
    Con un rito en favor del ser-contra-corriente, se halagan con un ceremonial que es más puro y divertido que las carencias colectivas y las rivalidades que en el Pueblo coexisten. Esto sería más honesto que muchas de las cosillas que se vienen callando en el Pueblo, sólo porque son ricos quienes las hacen. Muchas son las cucanadas que por estos rumbos se saben y donde el Padre Aponte es el tapachín de todos ellos.
   A veces Bijo piensa que él es más que un limpiabotas, o una pupa de insecto; se siente sacerdote de algo nuevo. Es un ser simbionte en la charca de Urano y un palo de trinquete porque en ella tiene su barcaza, él es el mástil y, en fondo de su culo, halló un nido de mar que es suyo y de nadie más. Y, en la saturnalia de la farsa organizada de los días, en nombre de la responsabilidad, alguien tendrá que nacer para cuidar de La Carlita y quererla bien hasta el final de sus años.
    A más linda se pone, al paso del decenio del '50, los hombres son más atrevidos. El Tiempo / Cronos / irrumpe con una daga más cortante. Las mujeres, por envidia, son más sutilmente venenosas. En el Pueblo, porque con la Pava han llegado más dólares, escuelas, «PRERA», zapatos para que Bijo lustre, Mantengo y Potoroca, el ELA (estado libre asociado) quiere definir todo hasta que tal semejante pataso... una locaza tan glamorosa, haya nacido aquí, en El Pepino de Fey Méndez.
   Guillo El Soco y su hermano Alejo, los más grandes de la pirotecnia insular, deben estar preparando petardos y lanzando fuegos artificiales en atención al caso. Hay algo que ya no gusta a La Carlita de Pepino. Es más madura y se siente con el deseo de reencontrar una cultura natural, sociedad más flexible como la que tuvo en Tablastilla y El Guayabal antes de experimentarse este cambio: la gente que más tribalmente se intensificara se reduplica. Contamina el pueblo y el mucho pato naciendo y disemiminándose por estos lares. Llegan de Nueva York, Perth Amboy y Chicago para deslucir el panorama. Advienen como la cafrería tarde o temprano... «¡Ay, fo! yo que adoro el aroma de rosas y soy pura muscelina de otoño, encanto primaveral, ay fo... ¡Cayey, cayey, cayey! ... Y está el sabelotodo que da al pecho, papagallos de pueblo pequeño y, como se sabe, podemos apostar a que en la mayoría de ellos hay una loca dormida... Por eso, como te dije: ¡Cayey, cayey! ¡Calla y no me hagas hablar más!»

   «Antes eras más cantarina»,
observó Bijo, no quitándole los ojos del colorado y sedoso turbante con que recogía su pelo largo. Algún mohín, con coquetería hizo ella, antes de añadir:

   «Hoy todo el mundo cree que sabe; pero, en realidad, es poco lo que comprenden. Son pintura y capota y, como dice la canción, buchipluma nomás, porque nos rodean muchos sabihondos».
   En estos momentos, el viejo Partido Estadista Republicano se ha vacíado en el Partido Nuevo Progresista del viejo Ferré y el Caballo Romero Barceló. Y la cordialidad entre pueblerinos es cada vez menos porque, con la mucha politización, se ha perdido el sentido del humor y, en vez de un máximo de elecciones privadas y opciones posibles [para los individuos] lo que se percibe por doquier es a siervos y soplapotes deificando a los amos y admitiendo, sin chistar, las pocavergüenzas de las jerarquías y las obediencias ciegas a la ralea al extranjero.
    Como Bijo la vio triste le propuso que irán al cine en la noche. E hicieron fila ante la ventanilla de taquillas del Cine Mislán. Bijo no va a pagar, como siempre. Carlita invita.
   «¡Pato!», gritó un tal «Figui», mecánico Diesel, fingiendo la voz. Se coló en la fila mal organizada a fin de estar tras ella. Quería tocarle los senos porque ya, con hormonas, entretenían su mirada lujuriosa y más quería, si pudiera, darle chino... rozarle el vivo del panty, marcado en el redondel de aquel brioso y firme nalgaje que despertaba un banquete suculento de culo bonito, pellizcado, chupado y mordidito y bien clavado. Así imaginaba... «me la llevé al río creyendo que era mozuela, pero tenía marido».
    Y del busto, diría:
    «¿Serán reales, de verdadera carne?», meditaba sin decirlo, pero destilando pura envidia hacia Bijo.
    «¡No joda!», se oyó la voz de Bijo.
    Tendría que ser de otro pueblo el desgraciado porque no respetó que Bijo Maricao estara allí, cerca de ella, y buscándole el lado.
   «¡Pato!», fingió la voz, sólo que ahora con un metal de roquez, grave, profundo y, enriquecido con la osadía de dar una palmadita en su trasero. Se estuvo pasando de gracioso.
    «Que si patatín que si patatán», formaba un diálogo con voz amariconada.
    Mas su paciencia se había colmado desde el chiflido inicial que provocó al llegar sólo porque tenía al Bijo echándole el brazo por su cinturita de abispa. Lanzó un puñetazo, sin preámbulos, que le partió el labio al burlón y lo lanzó achocado en la acera ante el asombro del gentío.
    «Eso para que respete a un hombre, o lo que usted quiera que sea», dijo como quien escupe sobre él al verlo en el suelo.
   Sangró con tal profusión que, al final, ya con la policía en la escena, se procedió al arresto de La Carlita y a una formulación de cargos. El fulano tardó para ponerse en pies.
    «¡Coño, qué puño!», la felicitaron.
   El licenciado Tino Vargas llevó su defensa ante el juez, quien no la había visto nunca en su vida, pero noticias en torno a su belleza le sobraron.
    Juzgado el delito, satisfecho ya con verla, le impuso una multa que la emocionó. Agradeciéndole en el alma lo expedito y leve de la multa y ya casi coqueteándole al juez por alegría, dijo:
    «¡Hoy mismo la pagaré y con gusto!» 

   El puño digno fue de Tito Mantilla, y se recuerda; pero, ella, loca feliz y cantarina, primer travestí de Pueblo Nuevo, se mudó a Nueva Jersey en 1962 y no se supo más de ella.

2-4-2006


Del libro en preparación
Leyendas históricas y cuentos coloraos

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Publicado por elzorro2 el 3 de Agosto, 2006, 22:47 | Referencias (0)

 

 

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