|
36.
Nos consumimos diciendo lo que se dice, pensando lo que se piensa, haciendo lo que se hace, en fin, viviendo como se vive. Mientras así sucede el existente humano cursa una existencia impropia e inauténtica... Esas posibilidades de relación de ser a partir de la existencia, se malgastan en la banalidad: Silvio Maresca
Entre otras patas están, bajo el buche vanidoso
y emplumado de halcones, aves de ajeno mundo.
Entre sueños de su gallina boba
y gallinazos que no empollan se cobijan,
aún así, los mitorrales de nativos y extranjeros,
en contubernio degradante, huelen
a huevo pudrido, a nido colocado
en la cachaza plomiza de lo muino,
al hervor de lo contaminante.
¿Para qué tiene campos, trigos y maizales
Esaú, el primogénito, si a cada paso en su ocio
de Don Nadie bosteza las centellas lamentosas
y su dictum se reduce a: «Tengo hambre,
me duele, me encabronas, me quitaste»?
¿Para qué quiere árboles si nos los cuida,
se cuidan solos, me compete nada más cortarlos;
para qué sus tierras si no las cultiva,
para qué riachuelos, si faltan las ninfas,
entes de las fuentes sedientas de canto?
Si está mudo, ciego, ensordecido,
su abundancia es falsa primogenitura.
Es poseedor de karma, desventurosa
será su plusvalía y está maldito,
ay misteriosa justicia, siendo objetiva
en los libros de las horas, para el texto maravilloso
de los símbolos y su piel vellosa es el velo,
la frontera animal, barniz de evolución inútil.
Por eso no acceden para él las metáforas
de la mañana ni las danzas luminosas
del espacio espléndido, techo cósmico
lleno de pupilas estelares, palabras magnánimas
que excitan, consuelan y ennoblecen.
Los símbolos son como los sueños
y Esaú no sabe soñar.
37.
Visto lo que no es tuyo,
te quitaría los ojos (no sabes observar),
pero no temas. ¡Quédatelos, Esaú!
... por si un día te topas con el pozo de tu tumba
y te caes en vida, que al menos sepas que tuyo
fue el andar, el trecho de camino e improvisaste
el capricho, las señales, hasta dar con el último acomodo,
el féretro, la ineludible muerte, lo incompleto.
¡Quédate, orejón, con las viandas!
Hay azadas que conocen cosechas
y entran a la dulzura de los frutos.
Tú entras al sabor ajeno y te relames
en el dolor del que produce. Eres un explotador.
Amargo es el sabor de tu mosto y aún la sombra
de tus palmares; la vid de tus huertos ofrece
más tristezas que alegrías; nadie canta a tu lado
porque eres el látigo del capataz, el heredero innoble,
el dueño parasitario y tu voz ordena a los mustios
y tu paso se adelanta a la inocencia y la tienta
y sucumbe, por lo que en tí se juntan
todos los feneceres, la tragedia del mundo.
Aquí, sin embargo, ven por el pan
y bebe lentejas nuevas: he guisado un salmo
y, en mis estrofas, sobreabunda la abundancia,
el empírico aviso, las señales de contentamiento.
Aquí se proveen por caridad, o lo que sea.
El sol es una olla desde la que sirvo a todos
potaje que refresca, nutre, leche que se esparce
en los ríos, en las navas, en los hatos de las villas.
¿Por qué a tí, hermano, no habría de servirte?
Sea amo o siervo, prudente o descarriado,
doy porque produzco y sirvo porque es justo
que el más grande sea el protector del pequeño
y el más sabio que el instruya al ignaro.
La primogenitura colectiviza el poema del sustento.
38.
Te quitaría los sonidos de la boca, la garganta,
la noción de que oyes y que hablas. Sin embargo,
es tan poco lo que escuchas; es tan pobre
lo que dices... que no... ¡mejor quédatelas!
No soportaría muchas chachalacas
y te ahogarías en ellas al decirlas.
Eres sólo un grajido de rumores,
eco de los gritos de sirenas,
ruido mundanal de tus comadres.
39.
Liberty turned out to mean freedom from all self-restrain, and equality turned out to mean the destruction of all differences of rank and even of nature: Allan Bloom
Robaré únicamente lo que será para tí
estorbo, escarnio indeseado, lo inútil,
lo que en tu esfera sonora
has amordazado, presencia que en lo táctil
de los días, quedaron sin cariño, símbolos
que díste por vacíos. Para tí no existe el aroma,
ofrenda de lo grato. Puertas cerradas me llevaré
(seré yo quien las abra y conoceré el abrazo tibio
de los encerrados, los amorosos, los tiernos).
Te dejaré la enseñanza de que es necesaria
para la muerte digna, morir un poquitico día con día.
Al mirar a los horizontes, viendo círculos,
recordaré el Código del Todo, aprende
que hay almas preexistentes, no se desaparece,
no se olvida el Ser ni sus deseos, ni lo incorruptible
que yace en lo invisible, ni el estado de carencia
que se liga a las sensaciones por más nimias que sean.
Lo que tengas por broza, por berzos, por nada,
como mendigo que escarba en zafacones,
lo quiero, voy a seleccionarlo, porque tanto corpacho
que tienes, tanta abundancia de músculos fibrosos,
y dejas amores amenguados en la esquina,
los colmas de tristeza; todo se adormece contigo
en incompletos despertares, en tirriosas vigilias.
Lleno estás de privilegios inmerecidos,
tú no agradeces; la dignidad la encarcelaste
en los instintos, tú reprimes al prójimo,
pero te sobreindulges, te hartas de impureza
día con día, me reprendes, me persigues
porque te digo: ... Cuántos pasos das, Esaú,
pero tan mínimo camino, cuánta raíz en lo sublime
heredaste y te conformas, en el presente,
con tu sombra; qué ávidos sentidos en la carne,
qué maravillosas hormonas, potencial de mensajes,
y qué pobre el mensaje que circulas...
Por eso quise la primicia
de la herencia, primogenitura de destino;
por eso te robé, tísico en el alma, vagabundo cósmico.
Ciego reo de la Llama, verdugo cariduro de los yamadutas.
Es la forma de quererte, mi samsara, porque eres avaro,
raquítico de espíritu, y maldices con los cinco sentidos,
en tanto yo los alabo, doy a las madres su canto
y loas a sus benévolas cavernas uterinas,
sus riachuelos para el dios-pez del Acuario.
Ante Yamaraja voy, me presento ante el Gran Maestro
del Ocaso, y por tí pido, ay, que aprenda mansedumbre
y caridad y autodominio, porque cómo hace él de ominosa
la vida de otros hombres, cómo afligen (los que son como él)
el karma de sus pueblos, el karma colectivo...
40.
a la divinidad totalizadora,
a Baruch Spinoza que la nombra
Dios no es su más allá de la morada entitativa:
libertad, belleza de los fundamentos, espacialidad,
cimientos de intramundos, posibilidades,
memoria, reminiscencia... Esaú te olvida.
Te cambia por un plato de lentejas.
Cree que te oprime porque oprime al prójimo.
Con ideologías de pensamiento escupe a Brahman,
apaga la Luz Divina, vagabundea los siglos.
Llámale Iblis, Desesperación.
¿Es él un huérfano? Es triste.
¿Su alegría verdadera? Ha consumido
el perico y el basuco, lo comercia, lo difunde.
Llámale, Ewah. Locura.
¿Es un estéril? Sus mujeres abortaron a sus hijos
y hay siameses en su casa, no se cuajan,
en su jardín todo se muere y se deforma
hasta la flor del rosal y los claveles.
Un día, armado de Baruch, le dije:
«Quiere al mundo, quiere lo humano,
porque ese ámbito abierto es tu morada,
el cimiento de tu ética, tu elemento originario».
No le dije que la llamara Luz, sólo calvero,
no le dije que le llamara refulgencia,
no ocultamiento, preyacer divino,
lo Uno y Reunidor, Dios.
Fue tan poco lo que dije: «Existe. Desea».
Como existe una rata, o el capricho de una ardilla,
juguetona, nerviosa, desea porque nadie desea
más que Penia, la pobreza, y sin pobreza
no hay Amor y falta Madre.
Digno es que seas fiel como la luz desocultada en el otero,
que seas como la llama que necesita el aire,
como la tierra que necesita el espacio, res extensa,
vientre humano, ovogénesis, larvas asexuadas,
charca para una ondina que naufragar no quiere
en la parálisis, ay, hermano mío, existe y desea.
Dále al anhelo de ser su estructura óntica.
Que trascienda la niebla mas tenga biología.
Da-sein quiere locación, toca a las puertas.
Quiere lugar, quiere mundo, una zona,
un burdel, su madriguera, su-ahí, ser en-el-mundo.
41.
En toda alma humana hay contrariedad; un lazo profundo une la enfermedad y el remedio: Erixímaco, en El Banquete
Usted no tiene excelencia de ladrón.
No sabría ni cómo alimentarse.
Por eso no sabe lo que dicen los demonios
ni los ángeles. Ni recuerda ni comprende.
Ahora se pregunta qué chácharas me embolso,
con qué bagatelas se huye mi costal.
Si me jacto de ladrón, algo he robado.
Cree que lo entiende. Lo dudo.
Pues yo hurto las memorias necesarias
de mi viaje; yo robo, en lo profundo de la Psiquis,
lo más bello, la Philía, intuiciones de amor,
amor como algo que falta, amor de alguien
o de algo, mas amor que puede ser mío.
Siempre hay por miles propietarios
de baratijas, soplones de acusación
y escamoteo, ricos que en el fondo son tan pobres,
¿qué puedo yo contra sus contrariedades,
qué sé si me será provechoso que vaya y los robe?
Es decir, soy diestro. Robo honestamente
y con ventaja desde la fragua primitiva y salto verjas
y brinco, con alas propias sobre demonios alados,
engañosos e impuros, a los que ya reconozco,
caídos desde el viaje del Arrojo y del Nidaje.
A ellos, yo no me les acerco.
Muchos son como perros salvajes
armados con colmillos de civismo,
ocultos en simulacros de buena voluntad.
Te dan abrazos, te hablan dulcemente;
condenan a dictadores y parásitos,
pero son chingaqueditos y, en verdad,
no roban lo que yo, in meditatio mortis.
Comprensión del ser, presencia anticipada
de lo más propio y de lo más fecundo.
Libertad. Unidad. Armonía del Todo.
42.
El Dasein, con su angustia, revela su íntrinseca nihilidad... La muerte, basado desde el punto de vista empírico-óntico, sólo es un existentivo estar vuelto hacia la muerte: Martin Heidegger
Como ha pedido mis palabras prestadas
y las utiliza a diario, por vicio y capricho,
leerme será su trago amargo,
inoportuna mueca de sus ojos.
Cuando mi poema por accidente se vuelva suyo,
sepa que es inútil un aviso de sibila,
o la súplica evangélica de encomendarse al Cielo,
o postrarse de hinojos y cantar aleluyas
porque los diablos quedaron derrotados
y los que rezan van al cielo.
Yo soy un ciudadano que canta sin dar consolaciones
y el fin de estar en el mundo, según dice mi texto,
es que vamos hacia-la muerte y ésto es un poema
con mi encuentro, y una mano que roba en su morada.
Esto es lo bello del poema, ser hurto,
voz de prófugos, asco decible por seres
que se ocultan de la muerte y la traicionan
con sus vidas y la aborrecen con sus recuerdos.
43.
Quedamos muy pocos maldecidores de estirpe:
maldigo el mal. Pongo dedos a su llaga
que es el cobijo segundo de lo óntico,
la praxis miserable con lo vivo.
Aunque haya una suprema bondad del Ser,
según Orígines, yo reniego tercamente de lo otro:
Que el mal no exista, que el mal sea sólo No-Ser,
desunión, ausencia de ser y de deseo,
accidente, vagabundeo, samsara,
confusión, gratuidad, muerte.
No. Maldigo: «El mal existe»
y es la Renegación más cotidiana,
Verleugnung, rehusante en las márgenes reales,
ocultamiento, mascarada, cobardía ante lo traumatizante.
Sicosis, fetichismo, contubernio con los extravíos.
44.
What is the distintion between forms of life that express life, and forms that dominate it?: George Simmel
¿Por qué reniegan de la verdad o nacen sin bases firmes
estos bichos que saltan, de nuez en nuez, que se asoman
a las superficies de sus madrigueras (se quedan en el rasero,
sin la forma ni el espíritu y parece que flotan, ardillas filósoficas
simmelianas), por qué sus acrobacias y sus pirotecnias?
Nos heredaron este mundo neopagano y apolítico.
Este impresionismo que se escurre del mundo,
sin la riqueza vital de posibilidades, sin naturaleza esencial.
¿Dónde está la comunidad real, siendo mortal,
que sea capaz de asumirse, quererse libre y resistirse?
Me dijeron que ha muerto por la falta de huesos.
La acuchillaron con muchos discursos retórico-barrocos;
levantaron su corazón apuñalado en una espada de Jehová,
Señor de los Ejércitos; la desprestigaron como la cabeza
que se arranca a los buitres y se deja secar en el desierto.
En epifanía de Absoluto se diseñó la pólis
y el esclavo, en la sociología de su caldo de cultivo,
hierve. Le dijeron que no hay muchos que puedan elevarse
por encima de las leyes, no hay superhombres participativos.
No hay democracia hoy ni ciudadanos libres.
Una cartera vacía es el orbe y el hombre, uno y cada uno,
entes escasos, empobrecidos, hijos de bruma,
de comprensión mínima y subjetividad sectaria.
45.
a George Simmel, primer sociólogo de la modernidad
En la sociedad de mercancías, en la habitabilidad
marginal del que cuenta sus monedas y ruega
desconstrucciones y cuidados para sí,
ninguno se mira a los espejos.
Los espejos no existen.
El monstruo no se ve. Nada lo refleja.
Todos son monstruos, o van a rumbo a serlos.
Todos tienen el beso drakulado.
Hay simbiosis de masas y vampiros.
Ninguno hay que crea que ese amor de sangre
succionada, explotación inhumana,
se ha extendido como pandemia
desmesuradamente infame que a todos ata
como mansa res uncida a la noria
de la miseria impecable.
En el espíritu de época, Zeitgeist
es la modernidad: transitoriedad del Imperio
que nadie reconoce, la tiranía del Reich
que es como el vampiro, propagación
de su beso y su prole entre víctimas
que serán los futuros opresores.
46.
Sólo los opresores no cambian. Son siempre igual de estúpidos... La mayoría de los occidentales aún no los identifican como tales. No reconocen su monstruosidad: Carlos Frabetti
George Simmel, representante cristalizado de la época previa a la primera guerra mundial, el único auténtico filósofo de su tiempo al ser la verdadera expresión del fragmentado espíritu de éste: Francisco Gil Villegas
La filosofía del dinero lo teoriza claramente:
la libertad tiene un precio, un precio tiene todo.
El que quiera ser rico robe a otro, esclavice,
manipule, engañe, despoje, súbase
a la espalda de su víctima, muerda la yugular,
afiáncese en el beso draculesco, pero diga
que no existe en su corazón mal alguno,
torvo interés, mala voluntad, virus de monstruo.
Usted, con su Zeitphilosophie, es sólo
el hombre indispensable, el empresario hacendoso,
activo gallináceo de los tiempos, abejita
en el reinado de la especie, una reina
en la realización vital de un mundo burgués y democrático.
Usted está tan sola, entre fieras que se comen
una a la otra; usted es una reina, cercada
del obreraje estéril y de zánganos y le incumbe
perpetuarse en la idea de la superior cualidad
de su dominio, su excelencia, su enjambre.
¿Qué tal si viene un macho y se la come?
¿Qué tal si la aguijona otro aguijón que no sea suyo?
Usted que reparta la miel, usted que vea la insuficiencia
y remedie con su juicio el principio de las comunidades.
47.
No es que el tiempo sea, sino que el ser-ahí produce su ser como tiempo... El tiempo es lo que hace posible ese estar-por-delante-de-sí-estando-ya-en: Martin Heidegger
Mira por qué te muerdo los ojos para que veas
sin ellos, cuando vayas conmigo, lo que está
por delante de tí y está ya tu vida en vida,
vivenciado, en cinco sentidos entramada
tu conciencia de mundo, mira por qué destrozo
tu nariz que se queja del hedor que te circunda,
mira por qué te cerceno los brazos y te obsequio
alas y vehículos que te da el amor con que cobijo...
míralo, viajante que te bilocas, porque no te conformas
con la acción ordenadora del lenguaje
y fundas la Palabra, una ajena al Fatum
|