|
En la noche no duermo. La muerte me desvela.
Viene como el aroma. A pique estará de la ribera.
Adorno imaginario será de mis persianas.
Sin embargo, ahí está como brisita fría,
origina un resuello bajo mi sábana.
Entra a mi almohada. Juega, salta la cuica en la cama,
me pega muslos friolentos. Bien que diría:
No existe; pero, al final, con leve voz, la escucho:
¡Yo soy la Muerte, Carlos, De natura rerum!
Este es un mensaje químico. Conclusivo.
Con ese olor se insinuará la hembra.
Una Dama es. Evocada como Madre de la Madre,
Madre-Tierra, materia prima, oscura y vil
para quien no le ama y desprecia
los dones de sus cinco sentidos.
«Ven a mi hiperespacio por tan sólo una noche».
Me enseñará la rosa de su mano, un cubo,
un sendero, la escalera, los dos mercurios,
el último obstáculo y la Nada.
«Quiero enseñarte sobre el gran arte
del morir», me dijo Ella, mi Loba.
2.
No. Ella no es madrejón ni seco río.
Ni habita siempre en el hiperespacio
más allá de las tres dimensiones conocidas.
Le gusta la superficie toroidal de mis ejes
y unce las toroides de mis planos
y a mis cabrillas las vuelve torbellinos.
¡Ay, Bicha de Balazote! me has despertado
y en el rescoldo de mi angustia te apareces
y escardas de mí lo bueno y quemas
de mí lo malo. Con tu piel me coses
un velario. Con tu memoria me compartes
la narrativa propia de mi yo y el Olvido.
Y me dices: «¡Regístralo! ¡Enano!
Dílo al fondo de los alveos,
flúyelo con tu palabra cantarina...
¡A nadie ya gusta que les hable!»
Soy la Dama Maldita, el aquelarre
de los viejos nitritos, lo volátil,
la sublimación expresada en paloma
que irrumpe del humo del dragón
y se desciende como águila
sobre rocas de sal y amianto.
3.
«La sangre de la que se nutre el dragón es el espíritu universal de las cosas»: Marie Madelaine Davy
Y aquel Dragón verde amaneció sobre mis ojos;
me comió poco a poco la nariz, mis labios,
me dejó una nuez por garganta, su dulce imperio
de alas por brazos; sólo me dijo: Sígueme.
Dirá que ha de querer de mí...
el Yo cesativo, razón interior que en el corazón
tiene la bestia que es llamada el hombre;
un animal es, aún no acabado, aún segundón
para llamarse Libre, dueño de los ámbitos orientativos
que competen a los dioses; el yo sicológico
es un resuello de luz del grupo fosfatado;
«pero yo doy más, Yo La Muerte, aún a los galfarros,
ociosos de la obra, Opus Magnus
de la vida y la muerte doy el TODO».
Y para no dejarme en la estacada a oscuras
con buitres del lamento, me escondió
como si la Eva mitocondrial ya me supiera
su perfectible fruto, baya caída / o más bien arrancada
de sus manzanares. ¡Vaya que roban a las Erides!
En el bolsillo de su plumaje, quepo
(y no digo que voy, me llevan)... pero también lo he querido.
Me llevan, ceso en lo precario, pero soy valioso,
me llevan como primer ser creado de su ADN imponderable,
molecular, visible, en la esquina de este mundo
al que se dio su nombre, Madre-Tierra, Tierra Mía
Dama mía que me llevas, bicha mía que comes los ojos...
Supe muchos de sus apellidos y nexos
con las siete hijas de Eva, vientres son
(en que han nacido varones
con mitologías heroicas y custodios, sabios
de todos los lenguajes, geografías y colores,
casi todos temidos, quemados en hogueras.
Ahora, sin ojos veo más que que el vidente; acuérdate
de los Ciegos Divinos. Oyendo su corazón
ya me parece que escucho lo que está
más allá de la molécula, la divina palabra del Vacío.
No es que me hable sobre 16,569 pares de bases,
círculos de longitud y proteínas. Estoy dentro
de las hélices mismas de la Vida
tan pequeño como los fotones.
«Y mensajeros hay como yo y como ella,
tu Divina materia, en irrestrictas formas,
y podemos ser gigantes como las nebulosas
o minúsculos como un grano de mostaza,
o la chispa en la sinapsis en las redes neuronales...
y puedo ser la que suba a tu cama,
presencia de carne y hueso que deja
que la asalte, que ebullicione de amor
tu instinto en la caldera,
o puedo ser la que te arranque de los huesos
y se vaya contigo a espesuras etéreas,
al ego cesativo que te llamó a los sueños».
Aún más, dioses han conocido mi nombre
de igual modo como yo doy los suyos y no es sólo hoy,
todo verano vendrá con lluvia, lamerá mis párpados
y Ella me comerá los ojos, vendrá y estaré en duermevela
y yo, Carlos pupa, invocador de lo Eterno, volaré a los silencios
de la polimerasas; entraré a entramados de fosforilización oxidativa.
Dondequiera que sea que me lleven, iré con gusto.
Gasté muchos años en quererlo, en comer esta nostalgia.
Iré con gusto a ver los ángeles de mi niñez
porque si bien ya no viven, con nosotros,
algunas veces regresan. ¿no es cierto, Doña Fita?
5-3-1989
4.
Te contaré que muy pocas veces fue feliz el mundo;
pero, con las geografías generosas,
yo fui madre querida, rueda de timón
y Sirena y pez, con rumbo, alegría.
El mundo es un dolor de parto,
permanente estado gestatorio,
incesante sucesión de formas nuevas,
molicie atroz de lo caduco... mas canta,
poeta, las creaciones, no pierdas la memoria
de que yo también sufro y canto,
y estoy muerta por tí de amores,
deseo que tú perdures y me cantes.
Quiero que afirmes al mundo y lo quieras.
El mundo es una campesina de pies ligeros
(una campesina muy hermosa)
y si le das un tambor, no es perezosa,
bailará ante tu flauta y serpiente
(endurecidas)
la melodía más dulce:
Libertas a fundamento.
Elige que harás con María Songo, flor y pepa
del ritmo, cadera que armoniza con los otros
(cuídala del exterminio porque a mí
me extermina quien extermina al prójimo).
Y yo, tan pajarona, distraída por amor a los gozosos,
no muestro al rival mi otra cara, la Guadaña homicida.
Quienes no autotrascienden el ser que los limita,
desorganizadas hallarán sus relaciones afectivas
y preguntarán por qué es así, y les diré:
¡Golfarros, no buscaron el Ser Real
ni la fuente bendita de La mujer en el fango,
no bendijeron la Loba, la Zorra, la Sabia Muerte.
Se rieron del mundo físico y sus causalidades,
se rieron de la necesidad del necesitado,
se rieron de la pepa que está dentro del fruto!
Tú... ama mi fango, hijo mío,
que yo de lo turbio forjo La fuente de aguas cristalinas;
la Muerte es filtro, del fango es alimento.
Tú, medita en mis huesos, siémbralos en nombre
de la Guenda; yo, los haré semilla que se pudra
y florezca y sea un vestigio al fin de lo nuevo
en tus ojos y en tus pasos.
Esta es mi palabra: lo que te doy no se vencerá
ni la estacada de nuevos abandonos.
5.
Tampoco encontramos nunca lo inicial en el volverse historiográfico hacia el pasado, sino en el pensar rememorante que piensa a su vez en el ser que esencia (das Gewesende): Martin Heidegger
Ahora que te preocupa el recuerdo
(sin que pienses en lo ya-sido esenciante
que es que importa, la destinada verdad del ser),
te doy este consejo: vive el hombre en el imperio
de la inesencia, vive entre entidades maquinales,
abandonado a su tribu de creencias,
presupuestos teologales, encubiertos de tradición
de codicia, crimen y sofismas; el lenguaje
es la perpetuación de sus metafísicas,
el recuerdo, su fantasma abstracto,
signo de sus bestialidades; el gozo fascista
del poder los engrama y legitima
sus dizque aportes a la historia,
realpolitik de acción violenta
y agresión incondicionada.
Llámalos desde hoy como yo les llamo:
matricidas, hijos de la venganza,
seres no fraternos, demonios del aire.
Nómbralos, sin piedad, pero no seas
como ellos, porque el malagradecido
se aparta de mi presencia y de mis bendiciones.
6.
El ente es. Su ser contiene la verdad de que es
y el privilegio de lo incuestionado: Martin Heidegger
La narratividad que te doy del Yo que cesa
que sea tu alegría; sólo doy el ente verdadero,
realmente efectivo, simple, puro
para que sea multiformidad
de tu voluntad; otros te dan demonios,
espectros en el aire, transmundanerías
para que siga el dolor de los pobres
en manos de los luchan por el dominio planetario.
No. Para hijos, en carne y hueso plantados,
doy la amplitud irrestricta como herencia,
el crecimiento ilimitado como gracia,
libre albedrío, magnus opus, de delicia
y la palabra de pase es: Elije, produce,
porque potencialmente infinito fue, ha sido
y será este misterio mío...
La LIBERTAD es PARA el mutuo gozo,
la producción, la responsabilidad y la vida.
7.
El recuerdo que se interna en la historia puede ser el único camino transitable hacia lo inicial: Martin Heidegger
El yo que cesa... ¡feliz se va!
Regresa al estanque donde estoy
(o lo espero, presta a quitar de sí
su olor a grajo, su angustia,
lepras mistificadas, contigencias.
Va contento el yo cabrón.
El dolor se los deja a los llorones
y el gozo se lo lleva consigo.
De incertidumbre y ambiguedad,
lo instintivo que se arrastra
por un hecho perdido, lo limpio.
La batalla de no resignarse
(si estuvo siendo la monda de quien lo burla
y lo escarnece) la ceso. La quito.
Alégrese la pajarilla de su alma:
ya no es un yo cesado, censante,
cesativo, sin trabajo, ad perpetuum.
El Yo que tendrá cuando regrese es un SER-PARA,
ser-para-el mundo,
ser-para la libertad,
ser-para el Gran Sí y para el Gran No,
¡oh, ser dialéctico!
Yo gregario, vinculado al NOSOTROS.
Un yo, con libre albedrío.
El Yo que es enemigo de las trampas
y el azar, ya no es Güica oralizada
en leyendas de necios,
en burla de bastardos.
Su madre existe.
8.
Lo que doy a los cinco sentidos
es demasiado generoso, cada vez es más rico.
Es un yo-casi-glorioso y si lo piden lo doy
y si lo toman por ser poco, lo retiro.
Te diré que soy llamada Vanadis
y mis templos tuve y tendré en los cielos
del Norte y en las cuevas de Vikingos
y de Vanes germánicos; se me invoca
como Freya, la más puta de los Ases.
Y me dijeron maga, curandera, pitonisa
porque soy más sabia que puta,
pero más ardiente y bella
que las joyas de las Valquirias
y la Maya.
... Yo soy La Muerte, Carlos,
y dispenso la Luz en el yo cesativo
y con mis besos regenero a varones
de débiles potencias, doy libertad vital
y liderazgo; pongo en los inviernos
del abrazo la erótica y mi alegría se avanza
en otoño, en verano, en primavera.
En un manto mágico de plumas de águila
te guardo, te subo a las nubes más altas,
a predios del hiperespacio.
Te he llevado a mi palacio en Asgard,
donde recibo por Odín las almas de los muertos,
donde amo a los dioses del futuro.
a los enanos que trabajan con mis cinco sentidos.
9.
a la primera entre las Valquirias
Amo a todos los varones en Odín,
a todas las hembras las compadezco en Od,
sufro las tristezas de cada ser y mis lloros
son los ríos de la fertilidad, el canto erótico
de ser-en la voluntad inmensa del Desear...
Mis amantes son como tú. Están
llenos de deseos, otros exacerbados;
todos son táctiles, les dí peso y dimensión,
así los quiero; unos oyen y no saben que oyen,
pero son ruidosos, lamentadores, importunos.
Me gustan los amantes que oyen
(me gustas por eso). Cuando hablan
en realidad meditan, Carlos; o simplemente
me invocan con nostalgia, ¡como tú has hecho!)
Me gustan los enanos que fabrican
collares con lo que más me sobra
(el oro de mi llanto); ellos lo transforman
en arte gigantesco, en estética profunda.
Ellos me piden el cuerpo; a caricias
y besos me redimen mi llanto. Me secan.
10.
a Dvalin, Alfrik, Berling y Grer
Voy a las grutas de los orfebres
pequeños. Hoy el arte se produce
con fanfarria y escándalo;
no voy tan a menudo ya;
nada que me guste encuentro.
Nada. Los joyeros ya se suben
a las cimas de su propio ego.
Los obreros de la voz son
impuros soplapotes y su aliento
son gárgaras. Ya no son melodiosos.
Voy a la gruta, cuando la Tierra
es seca, cesativa y mi lluvia veraniega
hace falta como vagina de creación
y estímulo, cuando seco está
el mercado de los soñadores.
... los hábiles son los únicos humildes.
No se aupan en las alteridades
ni en las vanidades de su conocimiento.
Cada sentido es un punto que se hila
en lienzos de mi carne; nada de mí desean
(los hábiles, los generosos, los amigos)
que no sea el aliento de mis besos.
11.
Cuando ví la joya / gruta / templo
de los enanos fieles, amé por ellos
la Humanidad entera y ofrecí
mucha gloria, oro en la abundancia
de El Dorado, ciudades de Jauja como perlas,
pero nada quisieron, NADA de ese metal
a cambio de la joya que motivó mi gusto.
Me pidieron sexo, acuéstate conmigo,
enróscame en Tu Noche, juventud eterna,
vejez voluptuosa, hija de Niord, hoy
que seas del enano, con los ojos ardientes.
Mañana del enano que administra el olfato,
luego serás del orfebre que creó un nuevo oído
y te espera, lector mudo y pequeño
mas quien conoce tus antiguas feromonas.
¡Ay, esos enanos cargados de deseo!
tienen vivos los sentidos, saben
como subir a mi púbis, comerse
la señora, la Dama de Frau Freya,
la rosa, el nido, el sendero mutuo
para la libertad del fundamento.
12.
«Somos independientes de la esencia del mundo y dueños de ella»: Ignacio Falgueras Salinas
Yo visito las cuevas de la Humanidad.
Entro lo mismo al palacio de Odín
que a la gruta de los enanos.
Amo del zorro que hay en tí, tu voluntad sincera
y tu inteligencia presencializante.
Me gusta tu relacionalidad
(por amar te vences a tí mismo).
No esperas premio... pero, yo
para tus cinco sentidos, me desnudo
y, atrévete, te voy a dar las libertades.
Libérate en mi cuerpo. Quiéreme.
... porque tu sociedad es bipolar y maldiciente;
ya no cree que tiene un Ego cesativo,
ya me piensan majúa, puta vieja de lloricas,
insignificante madre de la madre,
abuela peluda, desdentada, pordiosera.
(Tú, no hagas caso: ¡Amame!)
Es que no me conocen. Ellos protejen
sus ojos que para nada digno les sirven,
ojos que vieron poco no son ojos,
son báculos de ciegos, sus mediocridades;
si no aprendieron a usarlos para bien,
ciegos son para mí, aunque vean externamente,
|