Carlos López Dzur
Su poesía, sus cuentos y su filosofía

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31 de Julio, 2006


Narrativas del Yo cesativo

En la noche no duermo. La muerte me desvela.

Viene como el aroma. A pique estará de la ribera.

Adorno imaginario será de mis persianas.

Sin embargo, ahí está como brisita fría,

origina un resuello bajo mi sábana.

 

Entra a mi almohada. Juega, salta la cuica en la cama,

me pega muslos friolentos. Bien que diría:

No existe; pero, al final, con leve voz, la escucho:

¡Yo soy la Muerte, Carlos, De natura rerum!

 

Este es un mensaje químico. Conclusivo.

Con ese olor se insinuará la hembra.

Una Dama es. Evocada como Madre de la Madre,

Madre-Tierra, materia prima, oscura y vil

para quien no le ama y desprecia

los dones de sus cinco sentidos.

 

«Ven a mi hiperespacio por tan sólo una noche».

Me enseñará la rosa de su mano, un cubo,

un sendero, la escalera, los dos mercurios,

el último obstáculo y la Nada.

«Quiero enseñarte sobre el gran arte

del morir», me dijo Ella, mi Loba.

 

            2.

 

No. Ella no es madrejón ni seco río.

Ni habita siempre en el hiperespacio

más allá de las tres dimensiones conocidas.

Le gusta la superficie toroidal de mis ejes

y unce las toroides de mis planos

y a mis cabrillas las vuelve torbellinos.

 

¡Ay, Bicha de Balazote! me has despertado

y en el rescoldo de mi angustia te apareces

y escardas de mí lo bueno y quemas

de mí lo malo. Con tu piel me coses

un velario. Con tu memoria me compartes

la narrativa propia de mi yo y el Olvido.

 

Y me dices: «¡Regístralo! ¡Enano!

Dílo al fondo de los alveos,

flúyelo con tu palabra cantarina...

¡A nadie ya gusta que les hable!»

 

Soy la Dama Maldita, el aquelarre

de los viejos nitritos, lo volátil,

la sublimación expresada en paloma

que irrumpe del humo del dragón

y se desciende como águila

sobre rocas de sal y amianto.

 

            3.

 

«La sangre de la que se nutre el dragón es el espíritu universal de las cosas»: Marie Madelaine Davy

 

Y aquel Dragón verde amaneció sobre mis ojos;

me comió poco a poco la nariz, mis labios,

me dejó una nuez por garganta, su dulce imperio

de alas por brazos; sólo me dijo: Sígueme.

 

Dirá que ha de querer de mí...

el Yo cesativo, razón interior que en el corazón

tiene la bestia que es llamada el hombre;

un animal es, aún no acabado, aún segundón

para llamarse Libre, dueño de los ámbitos orientativos

que competen a los dioses; el yo sicológico

es un resuello de luz del grupo fosfatado;

«pero yo doy más, Yo La Muerte, aún a los galfarros,

ociosos de la obra, Opus Magnus

de la vida y la muerte doy el TODO».

 

Y para no dejarme en la estacada a oscuras

con buitres del lamento, me escondió

como si la Eva mitocondrial ya me supiera

su perfectible fruto, baya caída / o más bien arrancada

de sus manzanares. ¡Vaya que roban a las Erides!

 

En el bolsillo de su plumaje, quepo

(y no digo que voy, me llevan)... pero también lo he querido.

Me llevan, ceso en lo precario, pero soy valioso,

me llevan como primer ser creado de su ADN imponderable,

molecular, visible, en la esquina de este mundo

al que se dio su nombre, Madre-Tierra, Tierra Mía

Dama mía que me llevas, bicha mía que comes los ojos...

 

Supe muchos de sus apellidos y nexos

con las siete hijas de Eva, vientres son

(en que han nacido varones

con mitologías heroicas y custodios, sabios

de todos los lenguajes, geografías y colores,

casi todos temidos, quemados en hogueras.

Ahora, sin ojos veo más que que el vidente; acuérdate

de los Ciegos Divinos. Oyendo su corazón

ya me parece que escucho lo que está

más allá de la molécula, la divina palabra del Vacío.

 

No es que me hable sobre 16,569 pares de bases,

círculos de longitud y proteínas. Estoy dentro

de las hélices mismas de la Vida

tan pequeño como los fotones.

 

«Y mensajeros hay como yo y como ella,

tu Divina materia, en irrestrictas formas,

y podemos ser gigantes como las nebulosas

o minúsculos como un grano de mostaza,

o la chispa en la sinapsis en las redes neuronales...

y puedo ser la que suba a tu cama,

presencia de carne y hueso que deja

que la asalte, que ebullicione de amor

tu instinto en la caldera,

o puedo ser la que te arranque de los huesos

y  se vaya contigo a espesuras etéreas,

al ego cesativo que te llamó a los sueños».

 

Aún más, dioses han conocido mi nombre

de igual modo como yo doy los suyos y no es sólo hoy,

todo verano vendrá con lluvia, lamerá mis párpados

y Ella me comerá los ojos, vendrá y estaré en duermevela

y yo, Carlos pupa, invocador de lo Eterno, volaré a los silencios

de la polimerasas; entraré a entramados de fosforilización oxidativa.

 

Dondequiera que sea que me lleven, iré con gusto.

Gasté muchos años en quererlo, en comer esta nostalgia.

Iré con gusto a ver los ángeles de mi niñez

porque si bien ya no viven, con nosotros,

algunas veces regresan. ¿no es cierto, Doña Fita?

 

                5-3-1989

 

            4.

 

Te contaré que muy pocas veces fue feliz el mundo;

pero, con las geografías generosas,

yo fui madre querida, rueda de timón

y Sirena y pez, con rumbo, alegría.

El mundo es un dolor de parto,

permanente estado gestatorio,

incesante sucesión de formas nuevas,

molicie atroz de lo caduco...  mas canta,

poeta, las creaciones, no pierdas la memoria

de que yo también sufro y canto,

y estoy muerta por tí de amores,

deseo que tú perdures y me cantes.

 

Quiero que afirmes al mundo y lo quieras.

El mundo es una campesina de pies ligeros

(una campesina muy hermosa)

y si le das un tambor, no es perezosa,

bailará ante tu flauta y serpiente

(endurecidas)

la melodía más dulce:

Libertas a fundamento.

 

Elige que harás con María Songo, flor y pepa

del ritmo, cadera que armoniza con los otros

(cuídala del exterminio porque a mí

me extermina quien extermina al prójimo).

Y yo, tan pajarona, distraída por amor a los gozosos,

no muestro al rival mi otra cara, la Guadaña homicida.

 

Quienes no autotrascienden el ser que los limita,

desorganizadas hallarán sus relaciones afectivas

y preguntarán por qué es así, y les diré:

¡Golfarros, no buscaron el Ser Real

ni la fuente bendita de La mujer en el fango,

no bendijeron la Loba, la Zorra, la Sabia Muerte.

Se rieron del mundo físico y sus causalidades,

se rieron de la necesidad del necesitado,

se rieron de la pepa que está dentro del fruto!

 

Tú... ama mi fango, hijo mío,

que yo de lo turbio forjo La fuente de aguas cristalinas;

la Muerte es filtro, del fango es alimento.

Tú, medita en mis huesos, siémbralos en nombre

de la Guenda; yo, los haré semilla que se pudra

y florezca y sea un vestigio al fin de lo nuevo

en tus ojos y en tus pasos.

 

Esta es mi palabra: lo que te doy no se vencerá

ni la estacada de nuevos abandonos.

 

            5.

 

 

Tampoco encontramos nunca lo inicial en el volverse historiográfico hacia el pasado, sino en el pensar rememorante que piensa a su vez en el ser que esencia (das Gewesende): Martin Heidegger

Ahora que te preocupa el recuerdo

(sin que pienses en lo ya-sido esenciante

que es que importa, la destinada verdad del ser),

te doy este consejo: vive el hombre en el imperio

de la inesencia, vive entre entidades maquinales,

abandonado a su tribu de creencias,

presupuestos teologales, encubiertos de tradición

de codicia, crimen y sofismas; el lenguaje

es la perpetuación de sus metafísicas,

el recuerdo, su fantasma abstracto,

signo de sus bestialidades; el gozo fascista

del poder los engrama y legitima

sus dizque aportes a la historia,

realpolitik de acción violenta

y agresión incondicionada.

 

Llámalos desde hoy como yo les llamo:

matricidas, hijos de la venganza,

seres no fraternos, demonios del aire.

 

Nómbralos, sin piedad, pero no seas

como ellos, porque el malagradecido

se aparta de mi presencia y de mis bendiciones.

 

            6.

 

El ente es. Su ser contiene la verdad de que es

y el privilegio de lo incuestionado: Martin Heidegger

 

La narratividad que te doy del Yo que cesa

que sea tu alegría; sólo doy el ente verdadero,

realmente efectivo, simple, puro

para que sea multiformidad

de tu voluntad; otros te dan demonios,

espectros en el aire, transmundanerías

para que siga el dolor de los pobres

en manos de los luchan por el dominio planetario.

 

No. Para hijos, en carne y hueso plantados,

doy la amplitud irrestricta como herencia,

el crecimiento ilimitado como gracia,

libre albedrío, magnus opus, de delicia

y la palabra de pase es: Elije, produce,

porque potencialmente infinito fue, ha sido

y será este misterio mío...

La LIBERTAD es PARA el mutuo gozo,

la producción, la responsabilidad y la vida.

 

            7.

 

El recuerdo que se interna en la historia puede ser el único camino transitable hacia lo inicial: Martin Heidegger

 

El yo que cesa... ¡feliz se va!

Regresa al estanque donde estoy

(o lo espero, presta a quitar de sí

su olor a grajo, su angustia,

lepras mistificadas, contigencias.

Va contento el yo cabrón.

El dolor se los deja a los llorones

y el gozo se lo lleva consigo.

 

De incertidumbre y ambiguedad,

lo instintivo que se arrastra

por un hecho perdido, lo limpio.

La batalla de no resignarse

(si estuvo siendo la monda de quien lo burla

y lo escarnece) la ceso. La quito.

 

Alégrese la pajarilla de su alma:

ya no es un yo cesado, censante,

cesativo, sin trabajo, ad perpetuum.

 

El Yo que tendrá cuando regrese es un SER-PARA,

ser-para-el mundo,

ser-para la libertad,

ser-para el Gran Sí y para el Gran No,

¡oh, ser dialéctico!

 

Yo gregario, vinculado al NOSOTROS.

Un yo, con libre albedrío.

El Yo que es enemigo de las trampas

y el azar, ya no es Güica oralizada

en leyendas de necios,

en burla de bastardos.

Su madre existe.

 

            8.

 

Lo que doy a los cinco sentidos

es demasiado generoso, cada vez es más rico.

Es un yo-casi-glorioso y si lo piden lo doy

y si lo toman por ser poco, lo retiro.

 

Te diré que soy llamada Vanadis

y mis templos tuve y tendré en los cielos

del Norte y en las cuevas de Vikingos

y de Vanes germánicos; se me invoca

como Freya, la más puta de los Ases.

Y me dijeron maga, curandera, pitonisa

porque soy más sabia que puta,

pero más ardiente y bella

que las joyas de las Valquirias

y la Maya.

 

... Yo soy La Muerte, Carlos,

y dispenso la Luz en el yo cesativo

y con mis besos regenero a varones

de débiles potencias, doy libertad vital

y liderazgo; pongo en los inviernos

del abrazo la erótica y mi alegría se avanza

en otoño, en verano, en primavera.

 

En un manto mágico de plumas de águila

te guardo, te subo a las nubes más altas,

a predios del hiperespacio.

 

Te he llevado a mi palacio en Asgard,

donde recibo por Odín las almas de los muertos,

donde amo a los dioses del futuro.

a los enanos que trabajan con mis cinco sentidos.

 

            9.

            a la primera entre las Valquirias

 Amo a todos los varones en Odín,

a todas las hembras las compadezco en Od,

sufro las tristezas de cada ser y mis lloros

son los ríos de la fertilidad, el canto erótico

de ser-en la voluntad inmensa del Desear...

 

Mis amantes son como tú. Están

llenos de deseos, otros exacerbados;

todos son táctiles, les dí peso y dimensión,

así los quiero; unos oyen y no saben que oyen,

pero son ruidosos, lamentadores, importunos.

 

Me gustan los amantes que oyen

(me gustas por eso). Cuando hablan

en realidad meditan, Carlos; o simplemente

me invocan con nostalgia, ¡como tú has hecho!)

 

Me gustan los enanos que fabrican

collares con lo que más me sobra

(el oro de mi llanto); ellos lo transforman

en arte gigantesco, en estética profunda.

Ellos me piden el cuerpo; a caricias

y besos me redimen mi llanto. Me secan.

 

            10.

                          a Dvalin, Alfrik, Berling y Grer  

Voy a las grutas de los orfebres

pequeños. Hoy el arte se produce

con fanfarria y escándalo;

no voy tan a menudo ya;

nada que me guste encuentro.

 

Nada. Los joyeros ya se suben

a las cimas de su propio ego.

Los obreros de la voz son

impuros soplapotes y su aliento

son gárgaras. Ya no son melodiosos.

 

Voy a la gruta, cuando la Tierra

es seca, cesativa y mi lluvia veraniega

hace falta como vagina de creación

y estímulo, cuando seco está

el mercado de los soñadores.

 

... los hábiles son los únicos humildes.

No se aupan en las alteridades

ni en las vanidades de su conocimiento.

Cada sentido es un punto que se hila

en lienzos de mi carne; nada de mí desean

(los hábiles, los generosos, los amigos)

que no sea el aliento de mis besos.

 

            11.

Cuando ví la joya / gruta / templo

de los enanos fieles, amé por ellos

la Humanidad entera y ofrecí

mucha gloria, oro en la abundancia

de El Dorado, ciudades de Jauja como perlas,

pero nada quisieron, NADA de ese metal

a cambio de la joya que motivó mi gusto.

 

Me pidieron sexo, acuéstate conmigo,

enróscame en Tu Noche, juventud eterna,

vejez voluptuosa, hija de Niord, hoy

que seas del enano, con los ojos ardientes.

Mañana del enano que administra el olfato,

luego serás del orfebre que creó un nuevo oído

y te espera, lector mudo y pequeño

mas quien conoce tus antiguas feromonas.

 

¡Ay, esos enanos cargados de deseo!

tienen vivos los sentidos, saben

como subir a mi púbis, comerse

la señora, la Dama de Frau Freya,

la rosa, el nido, el sendero mutuo

para la libertad del fundamento.

 

            12.  

«Somos independientes de la esencia del mundo y dueños de ella»: Ignacio Falgueras Salinas

Yo visito las cuevas de la Humanidad.

Entro lo mismo al palacio de Odín

que a la gruta de los enanos.

Amo del zorro que hay en tí, tu voluntad sincera

y tu inteligencia presencializante.

 

Me gusta tu relacionalidad

(por amar te vences a tí mismo).

No esperas premio... pero, yo

para tus cinco sentidos, me desnudo

y, atrévete, te voy a dar las libertades.

Libérate en mi cuerpo. Quiéreme.

 

... porque tu sociedad es bipolar y maldiciente;

ya no cree que tiene un Ego cesativo,

ya me piensan majúa, puta vieja de lloricas,

insignificante madre de la madre,

abuela peluda, desdentada, pordiosera.

(Tú, no hagas caso: ¡Amame!)

 

Es que no me conocen. Ellos protejen

sus ojos que para nada digno les sirven,

ojos que vieron poco no son ojos,

son báculos de ciegos, sus mediocridades;

si no aprendieron a usarlos para bien,

ciegos son para mí, aunque vean externamente,

la externalidad de lo hermoso, lo desfigurado,

el horizonte de lo adorable, lo temible.

 

Oyen y oyen en demasía el gemido de sus atrocidades,

el cañón sonoro de sus exterminios; en vano se le dio

la oreja, o más en vano, se le dio la boca,

el rugido, la señal verbal que enriquece

el tacto y el afecto y las ganas y las oxitocinas.

Maldito sean en la muerte lo que me oyeron

y me dieron la espalda y, en el regreso finito

del mundo, se quedan con los entes desencializados,

con el trámite maquinal de las mentiras y los distanciamientos.

 

«¡Es que no te conocen!» ... pero yo les conocí.

Pues tú, desde hoy, aprende que no bajo

a la Tierra por ellos, que no subo al árbol de la vida

por seres que no tienen ojos (ni distinguen los frutos);

no me interesa ni el sordo ni el ciego, ni el mudo

que enmudece, teniendo voz y calla, porque el cobarde

halaga, habla cuando le conviene, verbaliza en su decir

su contento, su ventaja, su charlatanería.

 

Dí, desde hoy, que me has conocido

(¡a La Dama que tienes extasiada

con el Yo cesativo, con la joya de oro

de tu canción temprana, hecha de enana carne,

pero de intensos fuegos, pequeño Carlos!),

la has conocido e identificado, no olvidas

a quien te come los párpados a besos,

no olvidas a la más puta puta

entre las masas dionisíacas de tu canto,

tú que crees en la Voluntad afirmativa

de lo hermoso (¡yo soy lo hermoso, Carlos!),

tú que crees en los juegos heraclíteos

de lo finito y lo eterno  (¡yo soy la plenitud

que ya esperabas, la muerte que te quita

lo finito y te absorbe y te come los ojos

y se enfanga contigo en plexos de sol y abundancia,

de misterios, ocultos más allá del lenguaje

y las lógicas absolutas y viles certidumbres

de los poderosos, autócratas

de metafísicas de engaño rastrero!)

            13.

Hay hombres / bestias / entes / seres que yo no quiero ver.

Son los que dejaron de pensarse como egos cesativos.

Me dan asco y no voy a sus camas a entregarles

su futuro sepulcro. A ellos no les cierro los ojos.

Yo no. Otros que sean los que susurren

una mentira para ellos: «Están muertos».

 

No me arropan las colchas de esos cadáveres vivientes.

Me gusta más tu cobija y tu cuerpo desnudo

que me adivina, me acaricia, me sube con manos

tiernas, esplendorosas, pequeñas, al estómago.

¡Tú me has amado, me invocas, me respetas:

tú me llamas hermana, madre, mujer, amante,

materia prima de tus ansias, pulpa femenina

de tus sueños! ¡Cómo me amas, enano,

desde la flor de tus cinco sentidos!

Me siento más bella cuando tú me quieres.

 

          14.

 

Los egos cesativos no son en su propia opinión

entes reales, puros, originariamente dignos.

Sin mí no pueden serlo; yo sí les digo

objetos míos, yo sí les bendigo y les proveo

lo que no cesa, lo que sólo halla su infinitud

en mi belleza y mi verdad, en mi magnificencia.

 

            15.

 

Desde hoy me llamarás

Deseo / Alegría / ausencia de tristeza.

Que sean otros los que me digan

Puta Muerte / hechicera / choripanta traicionera.

No tú, Carlos, orfebre de palabras. Cántame

como canta el beso tierno a los labios.

Admira mi boca roja de vanadio.

Abre mis muslos, mira la charca en que nacíste;

sumérjete en mi parto; nazcamos juntos

en el amor de la voluntad de belleza.

 

Te prestaré la joya de Gersimi.

Te haré nacer en la luz de los mares.

Edén llamaré a tu isla, alcoiris su libertad.

Libre albedrío, tu consciencia.

Tu nuevo Yo, el que no cesa,

lo fundaré en el acto que se llama Armonía.

 

            16.

 

No, no. No, enano mío, hijo de mis fuegos

interiores, pez de mi Obra en los cinco sentidos,

no me llames Deidad ni diosa ni Autoridad ni super-Ente.

Tú sabes ya, te lo dije, cómo vengo a la mujer y al hombre.

Tú sabes el dolor ontológico del Parto e investigas

la Gran Obra del misterio del Ser, tú, heiddegeriano

gorgojito de mi gozo, gusano de Jacob.

No me llames Diosa ni te escondas en miedos ancestrales.

Tú sabes quién soy: ¡Yo soy la Muerte!

 

          17.

continúa

 

Publicado por elzorro2 el 31 de Julio, 2006, 19:05 | Referencias (0)

 

 

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