Carlos López Dzur
Su poesía, sus cuentos y su filosofía

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Barcas de la gloria

           Chacun a son gout,  chacun a sa chacuenerie...

 El Diablo tiene su propia idiosincracia

y le gusta vestirse de barquero,

navegar a los suyos por la Laguna Estigia.

Allí ví... hijos del Desastre,

prole de la Mano Invisible.

Y escuché el monólogo de quienes creen

que la gloria reinvindica todo acto.

En el fondo se sienten fracasados.

Devaluados, cagados, infelices.

...  Acaece de una buena vez

que si es que muero, será tu barca

útil a mis vindicaciones,

dijo un difunto, el más extraño

de mis bitácoras en el akasha de mis días.

Acaece que me incumbe estar vivo

en biología, en un espacio aquí

donde flotan las remembranzas,

el estercolero del continnum,

y me aflijo por el Ser o No-Ser.

 En esta barca me quiero, Diablo.

Dáme Tu palabra... Que, contigo

en el Timón, tendré viaje. Destino.

¡Vivir es lo más incierto del jodido camino!

            2.

Sólo desde el modo en que el hombre concede a la reinvindicación del ser la palabra de respuesta, puede irradiar desde el ser una reinvindicación de su dignidad: Martin Heidegger

 Ser apropiante, dáme la reverberación

de los destellos para la esencia verdadera.

Que no conozca la inquietud de la carencia.

Que descanse sobre mí la riqueza

y la abundancia de lo simple

que, en la inicialidad, me precisa

como un niño digno de nacer

y como un nacido, digno de morir.

      4-12-1988

            3.

         Marcianita Echeandía Font ante El Diablo

Desde lo ya-sido, mi voz

se hizo rebelde, secular, protestataria

y mi historia es la de una familia universal

(yo la llamé la Patria, el Ser-ajeno).

Voy con pordioseros, perros fieles, gatos

que me velan la falda, los libros

y una fruta y un pan

y un poco de mingalo.

Los textos oficiales no dan

mi corazón descrito ni mientan

mi identidad, mis luchas, soledades.

Una razón tengo por verdad

y la arrastro por cubujones de la diáspora

y el universo ha sido, casi siempre,

indiferente; pero, no. No me lamento.

Crecí, hice cuanto me satisfizo;

me odiaron y me amaron a destiempos,

pero, ¡qué multiforme es la voluntad

y sus necesidades apremiantes,

qué misterioso el inicio de las verdades,

todas ellas, con las bellezas que a todas

es asociable, qué maravillosa es la paradoja

del contínuo y aún el Acaecer

sin necesidad de obrar por cuenta propia!

            3-2-1987

      4.

                      a la generación de 1925-1945

En el siglo del Hombre Común,

ya no hay pleitesías ni ceremonias

ni rituales sobre la alfombra roja

de las cortesanías.

Esta es la democracia de los miserables,

besos de culos prietos y ósculos

de gringuerías autómatas y hediondas.

Al comienzo

la Generación Silenciosa

fue llamada la mecánica,

tuerca de reincidente chupamirtos del Norte.

babanca, hija de Cebollina, la sureña Muda.

Nada tuvo de pre-olímpicos garbos

este Nadie de hoy, Don Nadie,

Don Salame, Don Pendejo de ayer,

San Petardo hoy que apretujado

aún va en el puño de su Estatismo mentiroso

o en fantasmas de Altísimos Poderes,

lo Invisible, informal, despersonalizado... 

A este hombre común, ¡pobre de él!

lo asechan todavía los envidiosos

de rango: místicos, parásitos, Carpetbaggers,

mentes profesionales, alienadoides,

obsesas con el crimen

y el altruísmo-destructivo. 

El individuo está a merced

del Viejo Samarugo que define

el Deber, la Obediencia, el credo

desde su tribunal y su peluca blanca.

No se ha cambiado mucho:

estos seres que vienen a la barca

(con reclamos de gloria, Gil Vicente)

son infelices, letárgicos, torvos

inherentemente destructivos,

dictatoriales y creyentes

en las múcuras

de unos amigos ricos,

o parientes con poder.

Abren los ojos ante los abogados.

Saber de ley dará prestigio.

De ley mosaica, talioneros,

se formó su concepto de glorioso,

del ser / tener

lo indispensable,

lo único.

Quieren hijos con el título:

tú, por bobo, a la caña;

usted, por listo, abogado,

tú, por taruga, a coser y bordar,

a la cocina, a la iglesia;

usted, por fuñir y joder con los extraños,

financiero; tú, médico en la familia...

Ellas, lerdas, sumisas,

yeguas del zolocho, visitan

las sociedades (pocas intelectuales)

más bien, círculos donde, al fin y a la postre,

se destruyen los valores productivos,

se atajan los sueños con sustancia.

Sueños que se quedan colgados,

entre el hipocampo que los fija

a la memoria, utópicamente tercos,

y el sistema límbico, desafiante,

socialmente censurado.

          5.

Los padres son agresivos y tradicionales.

Los silenciosos no se tocan.

No se llenan de besos,

no se abrazan en las esquinas.

Quieren ser puros porque Dios

es la mano del Destino y tiene un rayo,

el cinturón del castigo,

la Vara con que ataca a los ruidosos,

a demonios antijupiterinos,

a niños, hijos suyos, raros

por darse besos, o descubrirse

a destiempo los genitales

y no escupir a otros.

Los padres quieren ser portadores

del pánico atenuado y la Política del Estado

(sólo que sin la Ceremonia del realismo,

o las parafernalias de la Vieja Monarquía);

pero «son los mismos», decía María Culito,

son los mismos porque, aún amando

suficiente, en demasía, se callan.

Castigan, dan palizas que matan,

sí, que la inocencia corrumpen.

No piden el amor ni fiado.

No te dejan a crédito las caricias debidas.

Son los privadores del movimiento

(no te sacan los ojos, no,

ni te impiden que escuches

ni que huelas ni que hables),

pero te tienen a su lado.

para disciplinarte

y no perdonan.

Son rigurosos.

 Te vigilan, silenciosa

y sospechosamente,

no sabes por qué lo hacen

si tu delito es tan poco.

            6.

                 a Chilín y Marcianita Echeandía Font y a Luisa Bottari Rico

Ellos no eran así.

Ni Chilín ni Marcianita

ni Luisa Bottari Rico, la jineta.

Nacieron en la generación equivocada,

víctimas de los mismos rigores.

Ninguno / ninguna heredó

el silencio, el Crátos del despojo

ni la talega pudrida que dan por karma

a mamacallos, hijos de su sangre,

Esa nostalgia de la cesta hermosa

(que las Cárites por alma  te colocan)

sigue abundante, palpitada en ellos.

Ninguno / ninguna se quedó callado

/ callada / ante el hecho de que haya

que cegar a Prometeo y encadenarlo,

con cadenas que duelen todavía

llevarlas a la barca, subirlas

a las sendas de la Gloria.

            7.

Chilín fue juguetón, travieso,

y Cecilio, el padre, le pegó con sus ganas.

Hay que poner vergüenza,

disciplina, infiltrar el honor

a sus expensas, herir en su garganta

(aunque se ahogue y se vomite

sobre los senos oligarcas, las demandas

del nuevo siglo, el de La Muda),

la pendenga, zángana,

zopenca Democracia.

Había que ser muy duro.

«Es parte del negocio de este siglo»,

dijo Getulio, hombre exitoso,

sagaz entre su hermanerío.

Se venció el anarquismo,

sus bandoleras manos,

su lubricado fajín está vencido.

En las guerras, gana el que las puede,

con la ayuda de esa Mano Invisible,

Dios o los yankees,

dijo para que oyeran todos

y se hicieran obedientes, discretos,

mansos, pavitontos, mamacallos.

         8.

                                 ... a mamá, Doña Yuya, que me dio recursos de sobrevivencia y reconciliación

 Dependiente de la existente Humanidad

no he sido nunca. Confié la esencia humana

a las manos que me heredaste, mamá,

manos en alzamiento productivo,

a mis hombros y mis brazos,

sucias y limpias, pegadas,

pero en objetividad incondicionada.

Contigo, lo inicial de mi historia,

se abrió cuanto más pudo

(yo jugué con la tierra y con gusanos

y me gustaba), admiré tus jardines

y tus huertos y bañar una perra

y a las gallinas, alimentarlas

con insectos, asesinados

o descubiertos por mis manos. 

Salvaguardo estos recuerdos aun hoy.

¡Tus recursos, tu amor aprendido!

Flotn a los sueños con nobleza

cuando me visitas desde el allá

de tus hablas, ahí de lo Eterno,

y todavía aconsejas,

diviertes, cantas tus devociones.

 A mi lado, a distancia, otros poderes

se hunden; otros que no son míos.

Otros son, con sus impotencias,

y que, como tales, desmayan

y caen en lo vil e inesencial de la vida.

 

Intrusos son que han llegado

sin voz reinvindicadora.

Invasores que venden, uno tras otro,

la Humanidad / la Patria;

ni dieron nada ni darán

(porque pocos han de servir

como entes preeminentes en su esfera).

Te tuve a tí que díste mucha vida,

tú, que sabes de la Cesta Hermosa

del alma y del fango divino

del Consuelo, la nutrición, los ciclos

de la Serpiente acariciante y su cueva.

 

Intrusos e invasores me olvidarán.

Pocos quedarán imprescindibles

para que el amor me levante.

Quienes activaron el olvido del Ser

no me vinculan a una voz

(ni estando muerto), ¿qué no será hoy

cuando prostituyen la esencia

que custodio, mi tierra natal,

la tierra de mis dignidades

y autoestima propias:

Puerto Rico.

            2-3-1990

         9.

 Verdes y biliosas son las mayorías

de tu Era de Silencio y mudez impura,

¿qué importa la energía que llevan dentro?

¿Qué importa esa inteligencia,

eficiente, organizada, si atrás

se deja  pisoteado the value of honesty,

el valor de las preguntas claras

y la esencia de lo imprescindible,

incompartido?

Ya no escuchan ni se interesan

en detalles; no contestan

si están prefiriendo el reto

sin importar la consecuencia,

el riesgo que a veces cuesta

el ojo de la cara, el riesgo

del callejón a oscuras

y la boca del lobo.

Desollaron en vivo las comunicaciones

desde que existe la radio y la oreja,

el aeroplano, el tren, el correo,

la tecnológica creatividad en ciernes.

¿Qué importa cuán rápido aprendamos

quienes somos... nosotros, hijos

con potenciales, niños verdes,

con piel de fresca lechuga,

si ellos, padres duros, se frustran

al primer tris y nos reprochan

con verbos de estériles polémicas?

Ya no escuchan un oir con sus enteros ojos,

ya no escuchan... a quien su voz

no está en aparatos de la tecnología.

            10.

                                                 They knew what they wanted: Sidney Howard        

                        a mis abuelas y mis bisabuelas Cristina Nieves, Laura Alicea y Dolores y Eulalia Prat

 Los pioneros no son como loros

en las estacas. Al contrario,

son callados, tesoneros, incrédulos

sin fragilidad, optimistas con cautela. 

Tienen un justo tino.

Emiten pocos juicios,

pero con plena contextualidad

de los hechos. Van al grano.

Han soportado en sus espaldas

el peso de largas tiranías.

Les decepcionó el absolutismo,

pero son un tanto mollejones,

puritanos, ortodoxos, persignados.

Demasiados illuminati y charlatanes

a sueldo, a sotta voce, han venido

a seducirlos. Ofrecen sus falsos dioses

y profetas; cagatintas son

que hablaron, alborotaron al mundo.

Los pioneros oyen muy pocas veces

y no se adhieren, empero

más son las ocasiones

en que el pedido es intenso:

¡Conspiremos!

Unos pocos se van y regresan

con las almas en pedazos.

Culpables de la infamia de una guerra

o la esperanza social de amor humano.

El Abuelo pionero creyó en la ciencia

más que en la política y el anarquismo.

Capciosos son los reyes viejos,

e impredecibles los golpes

y corrupciones de los generalasos.

Sin embargo, el Abuelo susurró,

cuasi callando: «hay que hacer algo».

En 1915, el tétano adquirió sus rangos

de epidemia. El tomó nota y volvió

a susurrar: «Hay que hacer algo».

No preguntes a él por qué lo piensa

ni a quiénes acudirá, ni cómo...

No ha decirte nada excepto lo que dijo:

¡Hay que hacer algo, hay que hacer algo!

            11. 

            a don Narciso Rabell Cabrero, ex-Alcalde y paleontólogo del Pepino

 Subió a los taxis motorizados

por primera vez y apoyó a Henry Ford

que construía tractores de faenas

para el campo. «Esta es la historia,

la que crea, la historia de los hombres

hábiles e investigadores. Lo demás

son embelecos y pamplinas», dijo don Narciso.

Sus coetáneos todavía fueron rebaños,

humildes reses que vivían para el trabajo

bajo una economía de sueldos miserables;

ética del coraje, voz maldiciones

y encima, los fuegos y huracanes,

la casita de yagua, todos juntos

en dolor, mas con estoicos valores.

Y en las haciendas, un patrón

celoso de lo suyo, en los talleres,

la sobrevivencia, el obreraje,

hambriento y resentido,

aguantando, todos desoídos por el mundo

o, más bien, los poderosos. Cocorocos. 

Pocos abuelos hubo como aquellos,

padres-colectivos del progreso:

él era uno, Rabell Cabrero,

y Aguedo Vargas Labaille,

«padre de los pobres»

y Jacinto Rodón, don Chinto,

y a ellos... había todavía

que contarlos con los dedos.

            12.

El teléfono transcontinental ya fue inventado.

No para el pobre.  De Graham Bell y Watson

hablará el Loro Guillé como si trajese

profecía al pueblo, no lo cumplido.

«Para el pobre no será que se hizo»,

dijo. «Eso es más que el telégrafo.

Es la voz que oyes

como si hablaras a distancia

con un muerto».

            13.

Viento suicida, fuego-hombre,

kumikaze, a las cuatro esquinas de la tierra

y la consigna es una: Austria est imperare

orbe universum, porque «son los mismos»

y cada día se vuelven más violentos.

A la Corte prusiana subirán

estos sahumerios a la Muerte,

estos silencios cómplices

que avanzan como sionismo hertzeliano

y deja su Domingo Sangriento

entre wobbies y sindicalistas

ante la mirada fría de Roosevelt

maldiciéndolos.

            14.

Los pioneros vieron las huelgas

de textiles, las batallas en los ferrocarriles

y las minas de acero, pero la Mano Invisible

es invencible, descentradora

y los pioneros juraron no meterse

en la centralidad de ese riesgo

donde un puño los azota; no pelearán

contra la sistemática inmoralidad

que los circunda;

que se joda el anarquista que mató

a MacKinley, que no se escuche el por qué.

Nadie pregunte sobre el hombre,

siendo que ya fue descrito:

criatura de meros apetitos

y sensuales pasiones.

Leyeron a Bacon, Hume, Bentham,

Locke, Mandeville, típicos filósofos británicos.

En la fábula de las abejas están ya sus valores.

La Guerra está a las puertas: «Each in war

against all»; el que sea el rey de su colina,

cómase al prójimo. Bentham lo aconsejó

en su tiempo: «Eat Your Neighbord Policy».

Roosevelt se anexó el Canal de Panamá;

ahora se maneja bien en su Caribe

y él y sus seguidores castigarán

lo que predefinido fue, espionaje y sedición,

van a aplicar los conceptos al negro,

al indio nativo, a los que han ido llegando

del Oriente de Europa, van a quemar vivo

a Pancho Villa, el General Pershing

y seis mil de sus soldados,

se han metido en los rincones de frontera

por hallarlo inútilmente; pero,

«hay que hacer algo», ya lo dijo el abuelo. 

            15.

La crítica posmoderna no busca aniquilar al sujeto, sino descentrarlo... de lo que se trata ahora es de abrir el campo a una pluralidad de sujetos que no reclama centralidad alguna: Santiago Castro Gómez

El futuro no es fijo porque siete cabezas

tiene la serpiente de los seres sensitivos

y salta de los cuerpos miserables,

tridimensionales, a la consciencia profunda.

Se enrosca, se anida en hoyo azul,

charco hacia el manantial de las estrellas

donde puede hallarse el silencio,

la quietud, el balance, el perdón,

el gozo compasivo, y otra vez

acaecer, encarnarse

y reclamar el derecho

a la centralidad,

el modelo antibenthiano.

Para morir de nuevo

no elegirás, hijo mío, el ego cogito

de los Cojos / rencos cartesianos,

el yo pienso a solas y con bastón doy palos,

el yo quiero y conquisto y desarmo

y descentro y borro del mapa

otros espacios.

Tu modelo será otro, no todopoderoso,

no autoritario; tu sujeto estará

en la Cesta Hermosa, la más bella

de las Tripitakas y las Cárites.

En la Era de Hombre Común,

vas a matar al hombre monólogico,

fáustico, imperial, en sí mismo,

engolosinado.

             3-2-1983

            16.

La heterogeneidad y el diferendo son, pues, consubstanciales al habla humana y no se pueden eliminar: Santiago Castro Gómez

Unos hijos del abuelo están allí.

Entre las brumas, les ví... interesados

en las fuerzas hidroeléctricas,

la evolución estelar,

la electricidad positiva de los rayos.

Aplicarán lo que aprendan

en los análisis químicos y el Abuelo

mientras tanto, callado, prepara

su tiroxicina pura.

Tratará los males de tiroides.

También estudia el tétano,

la influenza y la  tuberculosis.

Dijeron por la radio que asesinaron

al archiduque austríaco, éso ni importa.

Norteamérica será la envidia del mundo,

tarde o temprano, tarde o temprano.

Mientras trabajan, a las niñas

los piesitos les brincan, a escondidas

siguen el ritmo de Chicago,

da gusto escuchar el piano de los negros,

el saxo lúgubre, visceral... esa música

del Veinte se está yendo hacia Europa,

mas Chicago es el centro mundial.

17.

Ya se acabó la guerra,

bloquearon a Inglaterra,

hundieron el Lusitania,

se batalló en Verdún.

El Abuelo supo de veinte millones

de muertos en el mundo, serán

más los que sume la influenza

y la guerra, al parecer.

   ... Pero aún dice: «Calláos,

que nadie llore en mi presencia

al menos». Baby Ruth es lo que el pueblo

escucha, la rata, el escondrijo, el público,

la audiencia, la pelusa, toda mierda

que los medios transmiten:

él bateó un run-run, 567 pies con el batazo,

y fue para los Media-Rojas,

Boston festeja; ahora en Pittsburgh,

Pennsylvania, se oye la radio a diario.

Se comenzó el idiotismo del silencio.

Se sabe inclusive que un sismo mayor

que aquel de San Francisco

hundió la provincia de Kansu

y como moscas cayeron entre ruinas

y mangles 200,000 chinos

que habrían podido hacer ferrocarriles.

¡Pero no importa!

El silencio es mayor.

¡Vamos a enmudecerlos, distribuyamos

el gozo del individualismo hooveriano!

¡Que se muera Hellen Keller

haciendo mudras con su clotis opaco!

«Hay que hacer algo»; una voz dijo,

débil voz del Abuelo y la filantropía que, sin pulsar

en lo oscuro no existe.

Hoover ya dijo: lo que existe es

el individualismo americano.

«Nadie es moralmente responsable

por la vida ajena, su bienestar

o su felicidad», que lo demás

es una excresencia enorme

y un gigante despierto

per secula seculorum.

            18.

Danzar es organizar y crear un caos coherente... La danza permitió que desde la Edad de Piedra los primeros grupos humanos pudieran organizar sus primeros códigos comunicativos y se apropiaran del espacio para dominarlo... La danza fue el primer intento de red, una conexión que comunicaba al hombre con los otros, con la fuerzas de la naturaleza, con los espíritus, con los animales y se covierte en el legado de las costumbres, religiones  y guerras de los pueblos: María Fernanda Vanegas

 

continua 

Publicado por elzorro2 el 24 de Julio, 2006, 18:02 | Referencias (0)

 

 

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