Carlos López Dzur
Su poesía, sus cuentos y su filosofía

¡Bienvenido a mi blog!

Inicio

Mi Perfil

Calendario
     Julio 2006  >>
LMMiJVSD
          1 2
3 4 5 6 7 8 9
10 11 12 13 14 15 16
17 18 19 20 21 22 23
24 25 26 27 28 29 30
31       
Apúntate
Suscríbete al blog

Categorías
General (131) Sindicar categoría
Archivo
Abril 2008 (40)
Marzo 2008 (4)
Febrero 2008 (16)
Enero 2008 (56)
Septiembre 2006 (1)
Agosto 2006 (3)
Julio 2006 (9)
Sindicación
Artículos
Comentarios
Enlaces
eGrupos
ZoomBlog
 

a Gonzalo Jiménez de Quezada

La primera cuna es el pantano
al que siempre vas como una piedra
y te tiras de espaldas y chapoteas
como queriendo pudrirte
en placer amoral, supremo, primiginio.


La niña del infinito está allí
con su mirada nutricia, maternal
y su cabeza cachondon
a te recibe.

Acuéstate en mis senos,
parece que te dice, cuando te acercas
con un julepe de lianas y el duro cordel
de las enredaderas.

Te das a ella, tierra básica,
a su base hipotalámica de gusto.
Ella te arrancará los calzones,
así se alcanzarán desnudos, sudarosos;
se compartirán el humus, el hiperovarismo,
el agua espesa del pantano.


Explotarán en placeres que parecen
realmente infinitos, aunque sigan
oscuros, indecibles, censurados
en la engañosa magia del mito.

2.

En el alma de la piedra está el espíritu;
las piedras son los huesos de la Madre Tierra

Ser pobres da
la básica amoralidad
de la dicha y lo trágico, pero ella y tú
aguantan el mundo con su olor de pasiones.
Crees que renaces como un hueso
que se hará semilla, siendo ad initio
piedras o menhires
o un obelisco teriomórfico del falo.

No mires la penuria, entonces,
o el tiempo que se fuga de tus huesos,
echáte a la fosa blanda
como un diente del dragón de Aonia
que pedruzco será en la Fuente serpentina,
la Aretiada, como un diente
échate de espaldas y no lo mires.
No medites ya desobediencias
o especules si comíste
las manzanas de la Eride.
Este presente será tu paraíso.
Esta pobreza, la Divina Caída.

3.

La primera cuna es la enredadera,
ese abrazo, esa urdimbre en la hamaca del barro,
el monstruo serpentino que te jala del calcañar
y te da el lenguaje de la urgencia
y el viejo contenido de apetito.

Sin esa cuna orginaria donde habitaste
con la serpiente-hiedra, no hay plenitud de ser.
No se escribe el Gran Cuaderno de las obsesiones.
No se comprende que no hay desobediencia
en este negocio del poblar un mundo.
Este acto es la reciprocidad, la vida breve.

4.

A Tí, Gran Lepra, divino fango,
te ví como paloma en Mariquita.
¡A tí, diciendo, yo recojo el desperdicio
involuntario, estimulo el ambiente,
doy placer en la arcilla
y en la matriz biológica de lo objetivo.
ser social, petrificado, yo quiero
lo que sobra antes del parto
y lo que viene después
de los destetes y las zozobras
y la angustia y el llanto!

Mordías a Don Gonzalo.
Subías a él como serpiente,
enroscándote a su rala carne
y su hipotálamo exaltado, imprecatorio;
bajas a él, como un ave cantarina.


Dispuesta estabas como siempre
a consolar su experiencia neuroquímica
en lo social del barro, tú tan cognitiva
para él, pulso cardíaco, mal amigo,
cara de agresor, matoide en llanto.

El había conquistado el Reino de las Moscas
(y los chibchas ni limonada bebieron;
se tragaban la sangre de los suyos
como hienas que los despojos
que su espada, embrutecieron, hienas
que no discriminan; todo lo muerden
en caliente, sea fruto dulce o amargo).


Había que comerte, Colombia,
y desangrarte para que la marca de él,
Gonzalo, se dejara en el Gran Cuaderno
de sus días y en la gesta salvaje
de sus asesinatos.

Tenías que estar allí, Gran Lepra
de las brumas, fango divino de las eternidades,
tú, divina materia, Serpiente antigua,
tú, porque lo viste sentado en un muladar
como Job, maldice que maldice,
pues había sido Regidor y Mariscal
y de la Santa Fe de Bogotá
no le quedaba nada.

Era peor que un mendicante.
Un ser embrutecido, un kafir postrado,
una carroña viva para buitres.

5.

¿Para qué anotar el Gran Cuaderno
de las vanidades, Adelantado
del Nuevo Reino de Granada,
si la historia verdadera escrita está
en las charcas serpentinas, entre lianas
y bejucos colgantes, ataduras de esparto,
asedios de enredaderas y aves zacundas?

¿De qué vale, Don Gonzalo, El Dorado
y 500 varones, ardides de exploradores
y canallas soldadescas, si los fantasmas
del pánico no huyen, petrifican?

Las flechas aciertan a los ojos avizores,
los ciegan, le quitan la sapiencia
del horizonte, sus rumbos.
Las bazucasos azotan duramente
la agilidad de la cadera.

Los chibchas memorizan el talón de Aquiles,
las caras blancas del rival repentino,
inesperado, de las noches se aprenden
los desgastes, los rezongos del músculo,
coyunturas del miedo. ¡Gonzalo, guerrear
es una lepra anticipada y usted hoy está
sin caballo, sin mundo, sin pan,
sin el bocado de piel del animal caricioso!

¿Para qué sirve, Mariscal, el titulaje
de la sangre limpia y el valor antiguo,
el abrazo de la Hispania, separada por mares,
el rumor encantador del agua
si el mismo Magdalena caudaloso
es río para verter el llanto,
piel sinuosa de serpiente
con orillas de hiedras?

6.

 Lo trágico busca la poesía... Lo trágico es la poesía.

Pero si de aquí desprendemos una (est)ética hay que entender que ésta no es del todo negativa.

Pero esa est-ética no es lo fundamental de la mirada ni del ser poético: Yván Silén

Tú no eres fundamental, abogado del luto,
escribidor del Gran Cuaderno
que explica tus codicias.

¡Genocida del Reino de las Moscas, múerete!
¡Olfateador de templos olvidados, cesa
de una vez en el lodo compasivo!
Tú eres prescindible, vulgar, hipócrita,
beso fiero, ósculo de traiciones,
¿para qué quieres tu ética de gloria,
tus justificaciones, si sólo has vivido
del sablazo?... cesa, se te obsequia el reposo.

Deja al fin que en Chipatá
se te recuerde cómo has sido,
por qué en Tunja perdíste tu caballo,
aquel ataviado de jirales y gualdrapas
al que llamaste «Mi suerte».


En Mariquita te saludará una serpiente
Es en lo trágico que se crece el hombre.
El Dorado ha sido un charco de agonía.
El Dorado es un llano de la Muerte.

5-2-1989

Del libro Yo soy la muerte

Publicado por elzorro2 el 21 de Julio, 2006, 23:52 | Referencias (0)

 

 

Blog alojado en ZoomBlog.com