Carlos López Dzur
Su poesía, sus cuentos y su filosofía

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21 de Julio, 2006


a Gonzalo Jiménez de Quezada

La primera cuna es el pantano
al que siempre vas como una piedra
y te tiras de espaldas y chapoteas
como queriendo pudrirte
en placer amoral, supremo, primiginio.


La niña del infinito está allí
con su mirada nutricia, maternal
y su cabeza cachondon
a te recibe.

Acuéstate en mis senos,
parece que te dice, cuando te acercas
con un julepe de lianas y el duro cordel
de las enredaderas.

Te das a ella, tierra básica,
a su base hipotalámica de gusto.
Ella te arrancará los calzones,
así se alcanzarán desnudos, sudarosos;
se compartirán el humus, el hiperovarismo,
el agua espesa del pantano.


Explotarán en placeres que parecen
realmente infinitos, aunque sigan
oscuros, indecibles, censurados
en la engañosa magia del mito.

2.

En el alma de la piedra está el espíritu;
las piedras son los huesos de la Madre Tierra

Ser pobres da
la básica amoralidad
de la dicha y lo trágico, pero ella y tú
aguantan el mundo con su olor de pasiones.
Crees que renaces como un hueso
que se hará semilla, siendo ad initio
piedras o menhires
o un obelisco teriomórfico del falo.

No mires la penuria, entonces,
o el tiempo que se fuga de tus huesos,
echáte a la fosa blanda
como un diente del dragón de Aonia
que pedruzco será en la Fuente serpentina,
la Aretiada, como un diente
échate de espaldas y no lo mires.
No medites ya desobediencias
o especules si comíste
las manzanas de la Eride.
Este presente será tu paraíso.
Esta pobreza, la Divina Caída.

3.

La primera cuna es la enredadera,
ese abrazo, esa urdimbre en la hamaca del barro,
el monstruo serpentino que te jala del calcañar
y te da el lenguaje de la urgencia
y el viejo contenido de apetito.

Sin esa cuna orginaria donde habitaste
con la serpiente-hiedra, no hay plenitud de ser.
No se escribe el Gran Cuaderno de las obsesiones.
No se comprende que no hay desobediencia
en este negocio del poblar un mundo.
Este acto es la reciprocidad, la vida breve.

4.

A Tí, Gran Lepra, divino fango,
te ví como paloma en Mariquita.
¡A tí, diciendo, yo recojo el desperdicio
involuntario, estimulo el ambiente,
doy placer en la arcilla
y en la matriz biológica de lo objetivo.
ser social, petrificado, yo quiero
lo que sobra antes del parto
y lo que viene después
de los destetes y las zozobras
y la angustia y el llanto!

Mordías a Don Gonzalo.
Subías a él como serpiente,
enroscándote a su rala carne
y su hipotálamo exaltado, imprecatorio;
bajas a él, como un ave cantarina.


Dispuesta estabas como siempre
a consolar su experiencia neuroquímica
en lo social del barro, tú tan cognitiva
para él, pulso cardíaco, mal amigo,
cara de agresor, matoide en llanto.

El había conquistado el Reino de las Moscas
(y los chibchas ni limonada bebieron;
se tragaban la sangre de los suyos
como hienas que los despojos
que su espada, embrutecieron, hienas
que no discriminan; todo lo muerden
en caliente, sea fruto dulce o amargo).


Había que comerte, Colombia,
y desangrarte para que la marca de él,
Gonzalo, se dejara en el Gran Cuaderno
de sus días y en la gesta salvaje
de sus asesinatos.

Tenías que estar allí, Gran Lepra
de las brumas, fango divino de las eternidades,
tú, divina materia, Serpiente antigua,
tú, porque lo viste sentado en un muladar
como Job, maldice que maldice,
pues había sido Regidor y Mariscal
y de la Santa Fe de Bogotá
no le quedaba nada.

Era peor que un mendicante.
Un ser embrutecido, un kafir postrado,
una carroña viva para buitres.

5.

¿Para qué anotar el Gran Cuaderno
de las vanidades, Adelantado
del Nuevo Reino de Granada,
si la historia verdadera escrita está
en las charcas serpentinas, entre lianas
y bejucos colgantes, ataduras de esparto,
asedios de enredaderas y aves zacundas?

¿De qué vale, Don Gonzalo, El Dorado
y 500 varones, ardides de exploradores
y canallas soldadescas, si los fantasmas
del pánico no huyen, petrifican?

Las flechas aciertan a los ojos avizores,
los ciegan, le quitan la sapiencia
del horizonte, sus rumbos.
Las bazucasos azotan duramente
la agilidad de la cadera.

Los chibchas memorizan el talón de Aquiles,
las caras blancas del rival repentino,
inesperado, de las noches se aprenden
los desgastes, los rezongos del músculo,
coyunturas del miedo. ¡Gonzalo, guerrear
es una lepra anticipada y usted hoy está
sin caballo, sin mundo, sin pan,
sin el bocado de piel del animal caricioso!

¿Para qué sirve, Mariscal, el titulaje
de la sangre limpia y el valor antiguo,
el abrazo de la Hispania, separada por mares,
el rumor encantador del agua
si el mismo Magdalena caudaloso
es río para verter el llanto,
piel sinuosa de serpiente
con orillas de hiedras?

6.

 Lo trágico busca la poesía... Lo trágico es la poesía.

Pero si de aquí desprendemos una (est)ética hay que entender que ésta no es del todo negativa.

Pero esa est-ética no es lo fundamental de la mirada ni del ser poético: Yván Silén

Tú no eres fundamental, abogado del luto,
escribidor del Gran Cuaderno
que explica tus codicias.

¡Genocida del Reino de las Moscas, múerete!
¡Olfateador de templos olvidados, cesa
de una vez en el lodo compasivo!
Tú eres prescindible, vulgar, hipócrita,
beso fiero, ósculo de traiciones,
¿para qué quieres tu ética de gloria,
tus justificaciones, si sólo has vivido
del sablazo?... cesa, se te obsequia el reposo.

Deja al fin que en Chipatá
se te recuerde cómo has sido,
por qué en Tunja perdíste tu caballo,
aquel ataviado de jirales y gualdrapas
al que llamaste «Mi suerte».


En Mariquita te saludará una serpiente
Es en lo trágico que se crece el hombre.
El Dorado ha sido un charco de agonía.
El Dorado es un llano de la Muerte.

5-2-1989

Del libro Yo soy la muerte

Publicado por elzorro2 el 21 de Julio, 2006, 23:52 | Referencias (0)

Frags. de «Yo soy la Muerte»

Los viajantes de la barca

Cuesta mucho dolor este culitaca,
sentirse libre, sin demonios,
lleno de vida.
La culpa, soterrada.

Algo queremos que no lo explica su ciencia,
sólo la líbido y su libertad de vuelta y media
que no tiene otro ser que inmoralismo.

Nos va el ser en el ritmo del perreo.
Nos habituó al clamor un grito primitivo
de las danzas y, por ello,
en lo estricto del juicio y la condena,
no hay axiomas; bloqueamos los avisos.

Preferimos la senda del rechazo.
Somos incrédulos.

4-12-2000

*


«La UNICEF ha dicho que las vidas de más de 1,000 millones de niños están en riesgo debido a la pobreza, la guerra y las enfermedades, con uno de cada seis padeciendo mucha hambre, uno de cada siete que no tiene acceso a cuidados de la salud y uno de cada cinco sin acceso a agua potable»: Barbara Stocking,  directora de la agencia humanitaria Oxfam


La muerte definida
como un golpe organizado,
uña filosa que se hunde
en la molleja, en tu ser en la carne,
todavía no me asusta
aunque me arde y muerde
con su gusto de araña venenosa;
la muerte me ha llamado
desde su democracia mercantil
y su imperio totalitario y caníbal.

La muerte invocó mi nombre
antes que yo tuviera cuna y un seno
de reposo, con el rítmo cardíaco
de mi madre; me llamó
aún antes de hallarme con un beso,
me sedujo antes de encontrar
el romance con las formas bellas
de los huesos y las curvas tersas
del amor que madruga.

La muerte definida
como contexto cotidiano y escenario
me hizo una estrella apagada,
volcán sediento, estanque que se perdió
en el monte de las ciudades frías,
montículo de referencialidades
soterradas, muertas en hipertextos.

No puedo temerla, aunque tampoco amarla.
La muerte se compone de millones de hambrientos.

En el año 2002, fallecieron 10.5 millones de niños
de edad menor a 5 años y a sus países
los llamé 'mis hermanos terrritorios';
yo creí la hipocresía / ingenuidad de llamarlos
criaturas, copias de mis ojos pequeños
y no pude hacer nada, sólo llorarlos inútilmente.
Otros 45 millones de niños morirán
en los países en desarrollo desde ahora
hasta el 2015 y no tengo nada que darles
sólo una frazada y envolverlos
en el adiós de mis lástimas.

A mi país, USA, le duele invertir el 0.14%
de su ingreso nacional para la ayuda;
la muerte humanitaria no es tan generosa,
se cercena la mano como el donante menos pulcro
y por esa razón, como los muertos de otras tierras
yo me llamo el más pobre, el muerto
con menos abundancia, el cadáver menos solidario.

2.

A veces la muerte es amorfa,
mercado de todo y nada,
disparate de muchas piezas,
originariedad desnaturalizada,
quincallería de golpes, decepciones,
caídas y fracasos, desespiritualizado acaecer,
sórdida arritmia, ética maquiavélica de angustia.

Antigualla de nihilismo, demagogia neosofista,
epítome del desgarramiento político del verbo,
mentís aparatosa de inmanencia, sepelio del alma.

Mecanicidad del ser, externa teratología,
egolátrica internalización de causas,
te saludo en miles de estadísticas.
Te computo en el asco de mi vómito.
Te esputo con ojo de buen cubero cálculo.

A veces la muerte quiere olvido
en síndromes de células.
Quiere una voz parkinsoniana.
Quiere llevarse a los héroes que admiro,
a mis amigos amados, Cecilio.
Se los lleva vistiendo de temblores
a mis ángeles, con argucioso plan de olvido
porque ellos se aferran trágicamente
a la memoria de sus cuerpos,
a lo abyecto y sublime que simultáneamente
se conjuga, para dar un Soy poético a la tarde,
un Seré mañana al placer de la noche.

3.

En mi patio americano, a orillas
de mi casa, hay 1.5 millones de seres lamidos
por el mal de Alzheimer, dementes que forzó
la muerte a beber de su copa.
Ni el Exelon los salva. La muerte viva
es demasiado caprichosa.
Mata, más alevosamente, que los coches
que se enloquecen en la calle velozmente;
asesina más fríamente que los homicidas.

Nueve mil hombres, que no tenían
más de 70 años, cayeron en mi patio.
Una muerte parkinsoniana les pidió el voto;
los robó, con ilusiones de cura,
pero se los tragó como Seol inmensurable.

¡Qué viajera es la muerte!
Se premeditó en Argentina; hizo desaparecer
30,000 hombres / niños / mujeres/ ancianos
La dictadura del '76 fue el cementerio.

La muerte se coloca un antifaz de traficante,
pero canta los himnos del capital y el lucro.

*

La muerte lujuriosa

La muerte en la internet ocupa a 30 millones de personas.

La muerte se ata a la pornografía.
Diariamente, los afligidos se reconectan
a la red, reinventarán el amor que
dan por muerto, consumirán imágenes
y textos de zoofilias, fetichismo, sodomías,
orgiásticas mancuernas, órganos
que invaden las caras infantiles,
arrastran a adolescentes, ancianos,
gentes aberrantes de todos los colores,
los externos, amorales, fronterizos.
Y los ociosos, en la bruma luctuosa.
pegando a sus bigotes con la terneza impura.

La muerte es lujuriosa.
Como ramera complaciente,
tras un pasamontañas oculta,
finje su  indiferencia,
pero muerde la carne de los más inocentes
al igual que los oscuros, aterrorizados
aterrorizantes, guerrilleros de sombras.

*

La industria del sexo genera 60 mil millones de dólares
al año en el mundo.

4.

 En la pequeña muerte de mi calle
todo lo corrompe y manosea. Asalta,
mata en las fronteras de Juárez,
viola en los cerros y montes escondidos
de aldeas de toda Surámerica

La muerte licenciosa y libertina es consumida
por 250 millones de personas.
Se ha vueto tecnológica y virtual;
se consigue como el pan en la esquina
y los productos y servicios enriquecen.
Nada es tal letal como la pornografía.

Publicado por elzorro2 el 21 de Julio, 2006, 19:33 | Referencias (0)

 

 

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